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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Helloween regresó a Chile con su gira “40 Years Anniversary”, celebrando en el Santander Arena ante más de 12 mil fanáticos. Polímetro abrió el show con su metal progresivo, seguidos por Helloween, agrupación que interpretó lo mejor de sus 40 años de carrera.

Uno de los platos fuertes de la nutrida cartelera de eventos musicales de este segundo semestre era, sin duda, el regreso de Helloween a Chile, legendaria banda alemana que fundó los cimientos de lo que conocemos como power metal.

En el marco de su gira “40 Years Anniversary”, el grupo llegó a Santiago para ofrecer lo mejor de su vasta trayectoria así como también para presentar cortes de su más reciente trabajo discográfico llamado “Giants & Monsters”.

El lugar escogido para esta ocasión fue el Santander Arena, exMovistar Arena, recinto que reunió a más de 12 mil fanáticos para ser testigos de uno de los shows más esperados por los metaleros chilenos.

La banda encargada de abrir los fuegos de la velada fue Polímetro, pioneros del metal progresivo en nuestro país. Formados en la década de los ’90, el grupo capitalino ofreció un setlist sólido que ayudó a prender el ambiente con quienes poco a poco comenzaban a llenar la cancha.

En alrededor de treinta minutos la agrupación chilena interpretó temas como Despertar, Episodios, Dioses Negros y Fragmentos. Comandados por Ricardo Susarte, mostraron su característico y elaborado metal progresivo que los ha llevado a convertirse en uno de los nombres más respetados de la escena nacional.

Pese a que fue una presentación más bien breve, cumplieron totalmente con la siempre difícil misión de telonear a unas verdaderas leyendas como lo son Helloween.

Un esperado regreso

Cuando el reloj marcaba las 21:00 horas fue el turno del plato fuerte de la noche. Ante una ovación de su fanaticada, Helloween dio inicio a su encuentro con el público chileno mostrando una animación con un repaso por su discografía.

Fue así como la primera en sonar fue March of Time, desatando la locura de los miles de fanáticos en el recinto capitalino. Rápidamente fue seguida por The King for a 1000 Years del álbum Keeper Of The Seven Keys: The Legacy lanzado en 2005.

Posteriormente fue el turno de Future World, uno de los tantos himnos de los alemanes. “Cause we all live in Future World, a world that’s full of love, our future life will be glorious, come with me Future World” sonó más fuerte que nunca, con el respetable rompiendo sus gargantas.

This Is Tokyo, de su más reciente disco Giants & Monsters, y We Burn, del noventero The Time of the Oath, completaron el primer tramo del show. De inmediato se pudo percibir, una vez más, la química que fluye entre los miembros del conjunto, especialmente entre Michael Kiske y Andi Deris, quienes junto a Kai Hansen son las voces del sexteto alemán.

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Punto aparte merece la conexión que logra Deris ante el público latinoamericano gracias a su español fluido, interactuando por largo rato con la audiencia. Los años que lleva viviendo en Tenerife, España, se notan.

Para este momento llegó, quizás, uno de los momentos más destacados de la jornada con la interpretación de Twilight of the Gods, una verdera joya del sexteto germano.

Y como si eso no fuera suficiente, Ride the Sky provocó el éxtasis de los presentes, pudiéndose ver más de un moshpit en cancha. Se trata de otro de los cortes clásicos e insignes de la banda en los que Hansen desata toda su energía.

Into the Sun, como era de esperar, tuvo un recibimiento más tibio. Hey Lord!, en tanto, fue el tema escogido para representar el disco Better Than Raw, uno de los más destacados de la era Deris.

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Universe (Gravity for Hearts) y Hell Was Made in Heaven funcionaron como preludio para un solo en el que el gran Daniel Löble demostró su calidad y técnica en la batería, haciendo participar al público del mismo.

I Want Out provocó nuevamente el delirio en el Santander Arena, un infaltable en las presentaciones de Helloween. comparable a lo que sucede con The Trooper y Iron Maiden.

Tras cartón, Kiske y Deris bajaron un tanto las revoluciones para interpretar un cover de Yesterday de Los Beatles, ideal para quienes debían recuperar fuerza. In the Middle of a Heartbeat siguió la misma línea para luego comenzar a sonar A Tale That Wasn’t Right, un tema lleno de emotividad y sentimiento.

Peligrosamente nos acercábamos al final de la presentación. Pero como la noche debía ser especial, Helloween sacó de la manga dos verdaderos cañones: Heavy Metal (Is the Law) y Halloween, canciones que fueron ampliamente coreadas por el público.

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Y para coronar una noche redonda, Eagle Fly Free, Power y Dr. Stein completaron un setlist marcado por la mezcla entre clásicos y cortes más recientes.

De esta manera, Helloween puso un broche de oro a una maciza presentación que dejó satisfechos a sus fans chilenos. Por cierto, hubo temas que se extrañaron. Pero con una vasta trayectoria que se ha traducido en múltiples trabajos discográficos, es inevitable que pase.

Sólo esperamos que no pase mucho tiempo para tenerlos nuevamente en Chile.

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