Durante el pasado lunes, Marco Rubio anunció que la transición política en Venezuela comenzará el próximo 1 de agosto, con una ronda de conversaciones de alto nivel político. Si bien hay una buena declaración de intensiones, el proceso tendrá una serie de coyunturas, entre las dudas por el futuro de María Corina Machado y los efectos del terremoto.
“Creo que las primeras conversaciones oficiales comenzarán la primera semana de agosto. Me pareció una oferta muy importante. Obviamente, veremos cómo se desarrolla, pero creemos que este acuerdo fue recibido en gran medida en Venezuela como una excelente noticia, y sin duda, estaremos muy involucrados en él”, indicó Rubio.
Proceso transición en Venezuela
Por ahora, los reportes sostienen que Estados Unidos determinó que las reuniones claves serán entre representantes de la Asamblea Nacional de 2015, las últimas reconocidas como legítimas por el país del norte, y miembros ligados al Chavismo.
Para aquello ya está definido que la persona nombrada por la Casa Blanca será la opositora Dinorah Figuera, quien tuvo conversaciones con el actual presidente del ente legislativo venezolano, Jorge Rodríguez, días antes del terremoto que azotó al país sudamericano.
Según El País, la planificación tiene como objetivo llegar a consenso sobre un futuro proceso democrático. Esto contaría con el aval de Donald Trump y Delcy Rodríguez.
No obstante, sostiene el medio, desde ya surge la incógnita respecto a cuál será el papel de María Corina Machado, opositora que ha sido desplazado a un segundo plano por Estados Unidos, pero que cuenta con bastante popularidad dentro de Venezuela.
“Estados Unidos ya ofreció pistas la semana pasada sobre el proceso de transición mientras comienzan a recrudecerse las tensiones entre los partidarios de Delcy Rodríguez y María Corina Machado. Para evitar que este enfrentamiento vaya a más, Washington quiere acelerar el proceso de transición”, detalló el medio.
En este sentido, sostienen, la Secretaría de Estado había sostenido que: “Estados Unidos acoge con satisfacción los anuncios sobre una agenda conjunta que comenzará el 1 de agosto para promover la estabilidad, la democracia y la recuperación nacional de Venezuela”.
La relación entre Machado y Washington ha sido, por lo menos, bastante tensa. Pese a que la dirigenta tuvo gestos de acercamiento con Trump y Rubio, ambos han dejado claro que su papel será secundario dentro de una futura vía a la democracia en Caracas, tutelada por EEUU.
El último impasse ocurrió a fines de junio, cuando la Casa Blanca habría impedido a la opositora viajar a su país, asegurando que no querían que ejerciera presión política en medio de los trabajos post terremoto.
No obstante, el miércoles pasado, María Corina y Edmundo González Urrutia se reunieron con la mayor coalición opositora, la Plataforma Unitaria Democrática, para evaluar la vía de diálogo que acordaron el Parlamento y el grupo liderado por Figuera, aunque todavía no han comunicado las conclusiones de este encuentro.
Machado, también premio nobel de la paz, ha insistido en que ella tiene “la responsabilidad de dirigir” una negociación con el Gobierno de Delcy Rodríguez.
Lo cierto es que, más allá del plano político, Venezuela deberá afrontar este proceso en medio de una crisis social derivada del terremoto del pasado 24 de junio. Con escasez de vivienda, alimentos y descontento en aumento.
Hasta el momento se contabilizan 5.208 los muertos, mientras que 17.907 personas permanecen sin vivienda, y 16.740 están heridos.
Si bien EEUU comprometió ampliar el fondo de asistencia hacia el país, que según Rubio ha llegado hasta 180 millones de dólares, todavía no existen certezas en torno a los lugares donde se llevarán a cabo las reuniones de alto nivel.
Lo anterior debido a que el palacio de la Asamblea Nacional, en Caracas, resultó con daños estructurales.