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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En Perú, la demora en conocer los resultados oficiales de la segunda vuelta presidencial del 7 de junio ha generado controversias políticas y curiosidad en el extranjero. Expertos señalan que la ajustada diferencia de votos entre los candidatos y las impugnaciones de actas son los principales obstáculos. Problemas logísticos, como la dificultad para trasladar material desde diversas regiones y el extranjero, han retrasado el proceso. A diferencia de Chile, donde el sistema electoral es más confiable y eficiente, en Perú la desconfianza en los organismos electorales es alta, lo que influye en la lentitud del conteo.

La geografía, las impugnaciones de actas y la desconfianza en el sistema electoral explican por qué el conteo oficial puede prolongarse durante días en Perú. Expertos analizan las diferencias entre el modelo peruano y el chileno.

En Perú, la segunda vuelta presidencial se realizó el pasado 7 de junio; sin embargo, los resultados oficiales aún no se conocen. Esta demora, además de generar controversias políticas internas, es motivo de intriga en el extranjero: ¿Por qué tarda tanto el conteo de votos? En esta nota, expertos consultados por BioBioChile explican los motivos y también se hace una comparación con el sistema electoral chileno.

El primer gran factor que no permite conocer un resultado oficial es la ajustada diferencia de votos obtenidos por los candidatos presidenciales. La diferencia entre ambos postulantes, según el conteo de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), es de aproximadamente 50 mil votos. Y curiosamente esta característica ha sido frecuente en las elecciones de los años 2021 y 2016.

“El margen de diferencia entre ambos candidatos hace que haya que contar hasta el último voto, porque en realidad la ONPE avanza muy rápido el primer día; yo diría que el primer día ya está el 90% del conteo. Pero de ahí hay un par de factores adicionales que sí complican el tema o demoran”, comenta Omar Awapara, secretario general de la Asociación Civil Transparencia.

El otro gran factor en contra del conteo oficial rápido es la impugnación y observación de actas de votación, que finalmente resuelve el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), el ente de justicia electoral. Pero para resolver estas observaciones se necesita que dichas actas y las mismas cédulas de sufragio lleguen a la capital peruana de manera física de las diferentes partes del país y del extranjero. Aquí es donde saltan los problemas de geografía y logística.

Dificultades el zonas remotas o de muchos votos

En esta elección, por ejemplo, hubo dos casos que reflejan las dificultades logísticas y geográficas: uno de la región Cusco y otro de la ciudad de Buenos Aires (Argentina).

“En la recolección de información hay lugares donde a veces el clima puede jugar una mala pasada y eso pasó ahora en la provincia de La Convención, en la región de Cusco, por ejemplo, donde fue difícil recuperar actas por temas de lluvias. No había acceso vehicular y era necesario usar, me imagino, helicóptero o algún tipo de transporte especial por esas condiciones climatológicas”, explicó el especialista.

Percy Medina, jefe de la Misión para Perú de Idea Internacional, reconoce también que las condiciones geográficas hacen difícil el traslado de material e información. “Hay un porcentaje relativamente pequeño (de actas) que requiere medios de transporte más complejos, como deslizadores de río, balsas o helicópteros. Entonces, si hay mal clima y el helicóptero no puede salir al día siguiente de la votación, hay que esperar”, dijo.

“La ONPE no puede reservar dos o tres días seguidos un helicóptero porque esta nave ya está reservada para otra cosa; entonces, recién el helicóptero está disponible, por decir, el jueves posterior al domingo de la votación. Eso explica por qué algunas actas hayan llegado varios días después”, añadió.

En el caso de los peruanos en el exterior, no hubo un mecanismo oficial para digitalizar las actas e informar rápidamente a la ONPE, por lo que estas se remitieron a Lima de manera física tanto para el conteo oficial como para el proceso de impugnaciones. Y, como hemos informado anteriormente, los votos del extranjero han sido determinantes en esta elección presidencial, por lo que era necesario contar hasta el último.

El caso más notorio fue la llegada de votos de Buenos Aires porque es una de las circunscripciones de peruanos en el extranjero con mayor cantidad de votantes. De hecho, cuando ingresaron estos votos al sistema electoral de la ONPE la candidata Keiko Fujimori pasó del segundo al primer lugar y luego fue ampliando su ventaja.

En Argentina, “implicó contratar casi que un avión entero para poder traer no solo las actas, sino también las cédulas, y esos votos del extranjero finalmente llegaron el miércoles después del domingo. Lo que no consiguió el consulado peruano en Buenos Aires fue un avión de carga; no tenía lugar la carga hasta el miércoles y eso tenía que ver con el volumen, que era una cantidad de material muy grande”, agregó Awapara.

A diferencia de otros países, el sistema electoral peruano prioriza primero la validación de actas para que el voto ingrese al conteo oficial de la ONPE. Para ello, los 60 jurados electorales especiales del JNE deben resolver las observaciones en audiencias virtuales públicas.

Si no hubieran tantas observaciones o impugnaciones de los registros electorales, ya sea por una falla del miembro de mesa o por un reclamo de los representantes de partidos políticos, el proceso podría ser más rápido en esa etapa, por lo que es necesaria una mejor capacitación, sostuvo el secretario general de Transparencia.

“Hay mucho trabajo ahí para mejorar en términos del manejo del material, de asegurar que el número de actas observadas sea el menor posible. Hay un tema de pedagogía, de asegurar que los miembros de mesa estén capacitados, de asegurar que la ciudadanía no cometa errores a la hora de votar. Ahí sí hay una tarea importante que la ONPE tiene por hacer”, opinó.

Medina sostiene que el tamaño del proceso termina siendo otro factor para analizar. Para las 93 mil mesas de sufragio en el Perú, participan al menos medio millón de personas, entre miembros de mesa (titulares y suplentes), coordinadores y personal de la ONPE. “Estamos hablando de muchísima gente involucrada. Naturalmente, en un proceso con tantas manos va a haber problemas”, explicó.

Recordó, por ejemplo, que algunos miembros de mesa no asisten a las capacitaciones al considerarse suplentes, pero el día de la elección no asiste el miembro titular y el suplente debe asumir la titularidad, por lo que podría cometer errores.

La confianza en el sistema electoral chileno

Una diferencia clave entre Perú y Chile, puede estar en la confianza en los organismos electorales. Marco Moreno, analista político chileno, menciona que durante años se mantiene de manera transversal un respaldo a la institucionalidad electoral chilena.

“El organismo técnico goza de mucho prestigio y reputación, sobre todo de altos niveles de confianza y todos los actores políticos, independientemente del color político, tienen una alta valoración de su institucionalidad”, comentó en diálogo con BioBioChile.

“A diferencia de la ONPE, que está siempre bajo cuestionamiento, aquí en Chile la conformación del Servel es de una composición cuyo consejo directivo es nombrado por el Senado, por el Congreso, y normalmente representa las distintas tendencias políticas más importantes del país, eso también es una garantía”, destacó.

A raíz de esa confianza, los niveles de impugnación de actas son muy bajos en Chile, así como el cuestionamiento a los resultados electorales. Además, el mecanismo electrónico también permite un rápido envío de información desde el local de votación hacia el sistema nacional.

En Perú, una encuesta de la empresa Datum de noviembre del 2025 indicó que más del 70% de peruanos desconfiaba de los organismos electorales. “Es uno de los países con menor confianza interpersonal de América Latina”, dijo Percy Medina.

“Los organismos electorales peruanos parten de un escenario adverso, que es muy distinto de partir de un escenario de alta confianza. En Europa, por ejemplo, los mecanismos de seguridad frente a las elecciones son bien básicos, porque la gente no piensa que va a haber alteración. En América Latina, los mecanismos de seguridad son mayores y en Perú son muy grandes y, bueno, sí lo justifica, porque en el Perú hay muchísima desconfianza”, señaló.