La propuesta de “reivindicación” sobre los territorios de Arica y Tarapacá no es nueva, ni sería una mera consigna coyuntural para la campaña presidencial de 2026 en Perú, que está a la espera de conocer oficialmente los dos candidatos que pasarán a la segunda vuelta.
Según Antauro Humala, fundador y líder del etnocacerismo, ese planteamiento figura desde hace dos décadas en el programa de su movimiento político, una corriente nacionalista que hoy vuelve a agitar el escenario bilateral entre Perú y Chile.
Humala afirmó que la idea de recuperar Arica y Tarapacá, antiguas provincias peruanas hoy bajo soberanía chilena, se remonta al origen mismo del etnocacerismo.
“No tiene nada que ver con el programa actual de Juntos por el Perú, porque este es exclusivo del etnocacerismo. En ningún momento, se manifestó que nuestro anhelo de recuperar las provincias cautivas peruanas en el actual norte chileno es parte del programa del presente proceso electoral en relación con Roberto Sánchez”, dijo el exmilitar y político a Radio Uno.
La reivindicación territorial, en palabras de Antauro Humala, contempla “la vía diplomática o la guerra”.
“Hay dos maneras, pues no hay tres. La vía armada o la vía desarmada, ¿no? La vía diplomática o la guerra. No hay otra”, reiteró.
Para el líder etnocacerista, el reclamo sobre el norte chileno representa una deuda histórica que debe permanecer vigente en el debate nacional.
El etnocacerismo
El etnocacerismo, según el análisis del historiador Michael Mendieta Pérez para la Revista Ideele, se define como un movimiento nacionalista de inspiración militar y andina, con raíces en la figura de Isaac Humala, padre de Antauro y Ollanta Humala, y antiguo militante de la izquierda peruana.
Isaac Humala consideró que el marxismo tradicional había ignorado el factor étnico en la explicación de la lucha popular peruana, privilegiando una perspectiva donde la “etnia cobriza” debía asumir la conducción política del país, tras la supuesta traición de la élite criolla.
Los hermanos Humala, formados en el ejército peruano, impulsaron la creación de la logia etnocacerista, que reivindica el papel del militar en el desarrollo del país y exalta figuras como Velasco Alvarado y Túpac Amaru II.
El movimiento tomó notoriedad pública tras el “Andahuaylazo” en 2005, cuando Antauro Humala y un grupo de reservistas protagonizaron un levantamiento armado en la localidad peruana de Andahuaylas, hecho que lo llevó a la cárcel durante varios años.
De acuerdo a Mendieta Pérez, el etnocacerismo sostiene una visión nacionalista que prioriza lo étnico y lo militar, y plantea el restablecimiento de un gobierno “cobrizo”, la recuperación de territorios perdidos en la guerra con Chile, la soberanía marítima, la promoción de la agricultura y el fortalecimiento de las “fronteras vivas”.
La coyuntura
Actualmente, Antauro Humala se encuentra en libertad y apoya abiertamente la candidatura presidencial de Roberto Sánchez, quien, según diversas proyecciones, disputará la segunda vuelta frente a Keiko Fujimori.
En la entrevista con Radio Uno, el líder etnocacerista subrayó que su movimiento no tiene una alianza formal con Juntos por el Perú (JP), sino una “convergencia” limitada a la Asamblea Constituyente, la amnistía de presos políticos y algunas nacionalizaciones.
“El programa es el de JP y se explica que nosotros hayamos apoyado en convergencia. No voy a mencionar la palabra alianza para que no se pongan nerviosos o nerviosas. Convergencia, por esos dos o tres puntos mencionados”, explicó Humala.
El líder nacionalista también remarcó que no forma parte de la estructura del partido de Sánchez. “Yo no estoy postulando a nada. No formo parte de JP, siempre he formado parte de A.N.T.A.U.R.O., Alianza Nacional de Trabajadores, Agricultores, Universitarios, Reservistas y Obreros. Yo represento a un partido, no represento a una persona”, explicó.
Respuesta del oficialismo
En medio de la controversia generada por sus declaraciones, Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, utilizó sus redes sociales para distanciarse de las propuestas de Antauro sobre Chile.
“Las supuestas declaraciones hechas por Antauro Humala sobre las relaciones con Chile, de ser ciertas, son de su absoluta responsabilidad. No representan la posición ni el programa de Juntos por el Perú ni la mía. En absoluto”, escribió Sánchez en X.
“Después del fallo de la Corte sobre la delimitación marítima, no existe ningún problema territorial con Chile. Después del fallo, hemos entrado a una relación de nueva calidad sin reivindicaciones territoriales de ninguna naturaleza, signada por una sólida voluntad de paz y cooperación”, agregó.
Además, remarcó que “en el gobierno del Pueblo tendremos las mejores relaciones de amistad, cooperación y entendimiento mutuo con el actual gobierno del presidente Kast y con todos los países de la región. Las relaciones de amistad con los países limítrofes serán una prioridad de la política exterior”.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Perú, Carlos Pareja, minimizó el impacto real de las palabras de Humala. “Entre Perú y Chile la frontera también está consolidada; eso no es invariable. Las declaraciones del señor Humala, pues ya sabemos cómo son, no es la primera vez. Para nosotros no tiene, y espero que en ninguna otra parte del mundo, alguna importancia”, sostuvo el canciller.
La mirada desde Chile
Las reacciones en Chile no tardaron. El diputado Jaime Araya, del Partido por la Democracia y miembro de la Comisión de Seguridad, restó importancia a las palabras de Antauro Humala y consideró que su discurso responde a una estrategia electoral.
“Me parece que es darle un excesivo protagonismo a una persona que tiene ideas que son francamente delirantes, son del siglo XIX y que hoy día pretende, me imagino, captar alguna parte de la votación”, declaró en Exitosa.
Araya subrayó que los temas fronterizos entre ambos países han sido resueltos por la vía diplomática y tratados internacionales. “Yo creo que en esto uno tiene que ser tremendamente respetuoso de los procesos electorales que están en curso en Perú y decir con toda claridad: estos temas están resueltos y bien resueltos por la vía diplomática. Hay un tratado que está vigente”, agregó.
El senador chileno Vlado Mirosevic, del Partido Liberal, fue aún más explícito al calificar el discurso de los Humala de “utopía ultranacionalista”.
“La familia Humala siempre ha tenido esta utopía ultranacionalista que verdaderamente es una locura de recuperar territorio chileno. La verdad es que las Fuerzas Armadas chilenas tienen un poderío militar que claramente disuade a cualquier adversario que esté pensando en una locura como esta. Pero hay que distinguir la familia Humala del resto de los peruanos”, sostuvo el senador en declaraciones recogidas por el Diario Financiero.
Un programa con historia
En el análisis del historiador Michael Mendieta, la reivindicación territorial sobre Arica y Tacna no es un planteamiento improvisado, sino una bandera que el etnocacerismo mantiene desde su nacimiento.
Sus postulados originales incluyen la recuperación de territorios considerados “irredentos”, la defensa de la soberanía marítima, la promoción de la identidad “cobriza” y un modelo económico proteccionista.
Durante los últimos años, el etnocacerismo ha procurado insertarse en el debate político peruano a través de alianzas, postulaciones parlamentarias y el apoyo a otras fuerzas, como ahora ocurre con Juntos por el Perú.
El propio Antauro Humala ha insistido en la vigencia de su programa, pese a las distancias respecto a los sectores de izquierda y las sucesivas negativas para inscribir su partido.
La polémica abierta por el líder etnocacerista en la campaña de 2026, lejos de ser un episodio aislado, conecta con un discurso de resistencia y reivindicación histórica que ha atravesado la política peruana del siglo XXI.
Mientras los principales actores institucionales de ambos países insisten en la solidez de los tratados y la estabilidad de las relaciones bilaterales, el programa de Antauro Humala mantiene viva una narrativa que aviva tensiones y obliga a los gobiernos a responder, aunque sea para restarle importancia.