El izquierdista Pedro Castillo continúa liderando el recuento de votos en Perú con una ventaja de 71.441 votos frente a su rival Keiko Fujimori en los comicios por la presidencia de Perú, cuando apenas restan un 0,88% de los sufragios por escrutar.

El último informe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) señala que Castillo ha recibido el 50,204% del sufragio (8.791.778 votos válidos), mientras que la conservadora Fujimori obtuvo el 49,796% (8.663.684 votos válidos).

Con este resultado es prácticamente imposible que Fujimori pueda remontar salvo una anomalía estadística.

Aproximadamente el último 1% del voto escrutado le permitió a Fujimori recortar apenas 323 votos y no hay nada que sugiera que las 751 actas que restan por contabilizar contengan resultados distintos.

Estas cifras se dan antes de que los diversos Jurados Electorales Especiales (JEE) de las regiones peruanas comiencen a analizar en primera instancia las 802 actas (aproximadamente 200.000 votos), que la candidata Fujimori pidió formalmente anular en zonas que abrumadoramente apoyan a Castillo.

Fujimori y su organización política Fuerza Popular denunciaron la existencia de aparentes irregularidades y “fraude de mesa” en esas actas con el fin de sacarlas del recuento.

Entre estas, se apunta a la supuesta falsificación de firmas de miembros de mesa en 503 actas, que representan 125.000 votos, o la falsificación de resultados en mesa en 132 actas, donde no se consigna ni un voto a favor de Fujimori.

Además, denuncian 65 casos en los que las mesas de votación están conformadas por familiares, algo que no está permitido por ley.

Ninguna de esas denuncias habilita la anulación del voto de 200.000 peruanos, pues ese caso solo está permitido para actas en la que fehacientemente se demuestre que fueron cumplimentadas mediante violencia, soborno o amenazas.

Fujimori justificó su petición para hacer respetar “el voto de la ciudadanía”.