Internacional
Viernes 15 marzo de 2019 | Publicado a las 10:35
Salidas condenan a Unasur a la irrelevancia y abre la pregunta sobre qué pasará con Prosur
Por Diego Vera
La información es de Deutsche Welle
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La salida de Ecuador a√Īade otra losa a la condena de Unasur a la irrelevancia. La pregunta es si la promesa de Prosur tiene opciones de tener √©xito donde su predecesor fracas√≥.

El sue√Īo regionalista de Luiz In√°cio Lula da Silva, su querida creaci√≥n animada, sobrevive malherido, un fantasma de otra √©poca latinoamericana. Mira a su alrededor y no reconoce su continente. Mientras tanto, otros pujan por ocupar r√°pidamente su lugar. En geopol√≠tica no hay luto que valga.

La salida de Quito de la organizaci√≥n cuya sede ha albergado, anunciada el jueves es solo el √ļltimo de toda una serie de portazos que ha recibido recientemente la utop√≠a de integraci√≥n que puso en marcha el entonces presidente de Brasil en 2008. De sus antes doce miembros, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay, Per√ļ y ahora Ecuador han suspendido en el √ļltimo su participaci√≥n en el organismo.

Unasur, que nació vinculada a la ola de gobiernos que protagonizó la llamada década progresista latinoamericana, ya estaba sumida en un agónico proceso de decaimiento, especialmente tras la marcha colombiana.

“Forma parte de un proceso de corrosi√≥n de esta instituci√≥n‚ÄĚ, dice a Deutsche Welle, Andrei Serbin, director del think tank latinoamericano CRIES, con sede en Buenos Aires.

“Su deslegitimaci√≥n viene en parte de su incapacidad para lidiar con situaciones coyunturales a nivel regional‚ÄĚ, explica el argentino.

Pero no es el √ļnico viento que ha empujado al barco regional en esta deriva. “Otra parte de esa deslegitimaci√≥n tiene que ver con el rol protag√≥nico que tuvo en a√Īos pasados, muy vinculado a una agenda muy ideol√≥gica en la regi√≥n‚ÄĚ.

Que los engranajes de Unasur no funcionaban era evidente hace tiempo, especialmente a ra√≠z del cambio de ciclo pol√≠tico en el continente latinoamericano y el consecuente auge conservador. Pero la imposibilidad de escoger a un secretario general ‚Äďpuesto que lleva vacante desde 2017‚Äď ya fue “la gota que colm√≥ el vaso‚ÄĚ, seg√ļn Serbin.

Pero a√ļn fue la crisis en Venezuela. Unasur se hab√≠a convertido en “c√≥mplice de la dictadura venezolana‚ÄĚ, argument√≥ Colombia al anunciar su adi√≥s.

Este viernes, el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Jorge Arreaza, celebraba con cuchillos la decisi√≥n ecuatoriana: “No podemos tener traidores en las filas‚ÄĚ.

El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y autoproclamado presidente encargado del pa√≠s, Juan Guaid√≥, no perdi√≥ la oportunidad de pronunciarse igualmente y dio las gracias a Len√≠n Moreno “por acabar con el encubrimiento dictatorial que representaba Unasur‚ÄĚ.

“Unasur presentaba serias carencias y Venezuela lo que hizo fue exponer esas carencias con mucha m√°s claridad‚ÄĚ, subraya el experto argentino. A su juicio, los di√°logos promovidos por el organismo regional “fueron vistos muy parcializados, en beneficio del gobierno de Nicol√°s Maduro‚ÄĚ.

Se hizo evidente no solo su incapacidad para promover soluciones efectivas en Venezuela, “sino tambi√©n su falta de voluntad para ello‚ÄĚ.
Lo cual tampoco sorprende a nadie, estando a√ļn fresco el recuerdo del entusiasmo con el que el fallecido Hugo Ch√°vez abraz√≥ el proyecto.

La promesa de Prosur

La organizaci√≥n queda as√≠, tras la retirada de Ecuador, condenada como m√≠nimo a la irrelevancia, incapaz de lograr sus objetivos de integraci√≥n regional con solo Uruguay, Guayana, Bolivia, Surinam y Venezuela en su alineaci√≥n. “Y si Unasur no est√° cumpliendo con su rol, simplemente hay que buscar otra alternativa‚ÄĚ, dijo el ministro ecuatoriano de Exteriores inmediatamente despu√©s del anuncio. Una alternativa que podr√≠a llamarse “Prosur‚ÄĚ.

De hecho, est√° previsto que Moreno se re√ļna el pr√≥ximo 21 de marzo con el presidente Sebasti√°n Pi√Īera, quien puso sobre la mesa la creaci√≥n de Prosur como un foro sudamericano sin la participaci√≥n de Venezuela. Quito confirma que el tema est√° en la agenda. Pero la realidad es que esa idea sigue siendo un libro en blanco.

“Por lo que se sabe a d√≠a de hoy, Prosur es la idea de un grupo m√°s informal, m√°s pr√°ctico‚ÄĚ, se√Īala a DW Francisco L√≥pez-Berm√ļdez, profesor de relaciones internacionales de la Universidad San Francisco de Quito.

Un “foro informal‚ÄĚ que no necesariamente asumir√° el objetivo de la integraci√≥n que abanderaron los adalides del socialismo del siglo XXI
, sino que podría optar por trabajar en direcciones menos ideológicas y más pragmáticas en materia de cooperación.

“Si eso va a dar para m√°s, todav√≠a no sabemos‚ÄĚ, reconoce L√≥pez-Berm√ļdez. “En el √°mbito de Prosur soy m√°s bien cauto‚ÄĚ.

Sobre esta falta de claridad tambi√©n incide el argentino Serbin, quien apunta a las diferencias dentro del mismo bloque conservador como un posible obst√°culo, pero tambi√©n al pragmatismo como un puente que permita la transversalidad: “me cuesta creer que cuestiones de integraci√≥n econ√≥mica y productiva est√©n fura de la agenda de pa√≠ses como Uruguay, miembro a√ļn de Unasur‚ÄĚ.

El conato de integraci√≥n de Lula naci√≥ como un espacio de contestaci√≥n frente a la influencia de Estados Unidos en Sudam√©rica. A falta de m√°s claridad, este car√°cter contestatario, aventura Serbin, es la misma carta que est√°n jugando los principales valedores de la promesa que hoy por hoy es Prosur. “No quiero desacreditar la propuesta‚ÄĚ, aclara. “Pero, por ahora, cuando me mencionan Prosur, yo lo que escucho es no-Unasur‚ÄĚ.

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