Internacional
Jueves 21 junio de 2018 | Publicado a las 12:51
Obispos de Nicaragua viajan a Masaya para evitar una "masacre" por parte de autoridades
Publicado por: Diego Vera La información es de: Agence France-Presse
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“Basta de violencia” gritan este jueves los habitantes de Masaya al resistir la ofensiva del gobierno de Daniel Ortega, que por cuarto d√≠a consecutivo busca retomar el control de la ciudad declarada en rebeld√≠a.

Ante nuevos ataques desde la ma√Īana, una comitiva de obispos cat√≥licos de Nicaragua lleg√≥ a la ciudad, 30 km al sur de Managua con el fin de “evitar otra masacre”.

Pobladores de la ciudad se volcaron a las calles llorando, de rodillas y agitando banderas blancas de la paz, y azul y blanco para recibir a los obispos.

Un equipo de AFP en el barrio Monimbó, foco de la resistencia en Masaya, constató el disparo de armas de fuego y morteros de fabricación casera, mientras pobladores denunciaron que las tropas gubernamentales prendieron fuego a algunas casas.

El secretario de la Asociaci√≥n Nicarag√ľense Pro Derechos Humanos (ANPD), √Ālvaro Leiva, denunci√≥ que hay un uso de la fuerza “de manera desproporcionada” y que est√°n siendo empleados fusiles AK 47 y Dragonov, que son armas de combate que solo el ej√©rcito puede utilizar.

“Hago un llamado al presidente Ortega que detenga la matanza en contra de pueblo de Monimb√≥”, manifest√≥ Leiva, tras considerar que “es incongruente hablar de di√°logo y estar asesinando a mansalva al pueblo”.

Pobladores también reportaron ataques a la ciudad turística de Granada, donde grupos antimotines usaron palas mecánicas para removar las barricadas.

“Es lamentable ver a nuestros hermanos c√≥mo caen. Si tuvi√©ramos armas, ser√≠a armas contra armas, pero esto es muy desigual. Ay√ļdenos contra estos asesinos que est√°n matando a nuestro pueblo”, implor√≥ a AFP un poblador de Monimb√≥, que no se identific√≥.

Habitantes de este poblado salieron a las calles con machetes y morteros de fabricación casera para defenderse del asalto.

El dirigente estudiantil Cristian Fajardo, del Movimiento 19 de Abril, dijo a AFP que se escucharon detonaciones de armas de fuego en el norte de la ciudad por donde “avanzan unos 500 hombres encapuchados y fuertemente armados”.

La poblaci√≥n se mantuvo encerrada en sus casas mientras antimotines y hombres encapuchados y armados recorrieron las calles disparando y quitando las barricadas, seg√ļn videos mostrados en la televisi√≥n.

“El dolor es grande”


“El dolor en Nicaragua es grande, un pueblo desarmado est√° siendo masacrado. Las ciudades est√°n en manos de bandoleros”,
lamentó el jueves el arzobispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, antes de viajar a Masaya junto a la delegación del miembros del clero.

La iglesia ha llamado al presidente a permitir elecciones generales anticipadas en marzo de 2019 para aliviar la tensión. Pero hasta el momento, el gobierno no ha respondido a esta demanda en el diálogo con la oposición, mediado por los obispos.

Exguerrillero de la revolución sandinista, Ortega, cuyo tercer mandato presidencial consecutivo concluye en 2021, es acusado de nepotismo y de instaurar, con su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo, un gobierno autocrático y corrupto.

Las manifestaciones contra el gobierno comenzaron el 18 de abril en rechazo a una reforma al sistema de seguridad social, pero se ampliaron para demandar justicia por las muertes y la salida del poder de Ortega.

“El pueblo no se rinde”, “Fuera Ortega”, “No a la dictadura orteguista”, se lee en paredes de Masaya, una de las ciudades m√°s combativas en la insurrecci√≥n popular que, liderada por el Frente Sandinista de Liberaci√≥n Nacional (FSLN), derroc√≥ al dictador Anastasio Somoza en 1979.

Los ataques ocurren un día después que el gobierno de Ortega invitara a organizaciones internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, a visitar Nicaragua para verificar la situación de violencia en el país.

Tal invitación era un requisito para reanudar el diálogo entre el gobierno y la oposición, mediado por los obispos, para buscar una salida a la crisis que vive el país centroamericano.

Sin embargo, tras los ataques no quedó claro si los jerarcas católicos volverían a convocar el diálogo.

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