VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Karina Álvarez contó en “Contigo en la Mañana” que su perro, adoptado hace tres meses, pasó un año amarrado antes de ser rescatado. El maltrato dejó secuelas: aún se asusta con movimientos bruscos y pasa gran parte del tiempo acostado. Aunque ha avanzado y su mirada cambió, la periodista señaló que sus hábitos siguen siendo difíciles de modificar. Hoy vive con otros perros y gatos.

Karina Álvarez compartió un emotivo testimonio en ‘Contigo en la Mañana’, donde reveló la historia de maltrato que sufrió un perro que adoptó hace tres meses y las dificultades que todavía enfrenta para adaptarse a su nuevo hogar.

La periodista de Chilevisión abordó el tema mientras el matinal informaba sobre el caso de 30 perros que vivían en condiciones deplorables, instancia que aprovechó para contar su experiencia personal.

“Yo rescaté un perrito hace muy poco, llegó hace tres meses a mi casa. Después supe su historia”, comenzó relatando.

Según explicó, su mascota tiene dos años y pasó gran parte de su vida en condiciones que afectaron profundamente su comportamiento.

“Yo no sabía, pero él estuvo amarrado mucho tiempo. Estuvo amarrado un año en un sitio antes que la fundación pudiera intervenir y rescatarlo”, recordó.

Secuelas del maltrato

La comunicadora aseguró que, pese al cariño y los cuidados que ha recibido desde su adopción, el animal todavía presenta conductas relacionadas con su pasado.

“Y él, hasta el día de hoy, por ejemplo, si tú te mueves muy rápido, se asusta. Evidentemente debió haber sido maltratado. Hay un daño con el que ellos quedan”, expresó.

Álvarez también recordó que durante sus primeros días en casa el perro prácticamente no quería levantarse.

“Ese perrito, en una semana, no se paraba de la cama. Cuando recién llegó”, comentó.

La periodista explicó que su mascota estaba acostumbrada a moverse dentro de un espacio reducido, hábito que todavía conserva.

“Han pasado tres meses, él sale al jardín y corre, corre y corre y, después, igual vuelve a su cama. Pasa mucho rato acostado. Nosotros tratamos de activarlo, pero es un perro que queda con ese hábito”, detalló.

Sin embargo, destacó que su compañero ha mostrado importantes avances desde que llegó a la familia.

“Los perritos (maltratados) quedan con una mirada triste. Esa mirada, afortunadamente, ya cambió, él se ve contento. Esa mirada cambia, pero los hábitos cuesta mucho que cambien”, reflexionó.

Finalmente, contó que el perro ahora comparte su hogar con otras mascotas.

“Ahora tiene hermanos gatos y perros”, concluyó.