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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Fernando Solabarrieta calificó de "inescrupuloso" y "oportunista" al abogado Pablo Aqueveque, quien renunció a la defensa de Ivette Vergara tras ser detenida por conducción temeraria. Solabarrieta reveló que Aqueveque no era su abogado, ingresó directamente al calabozo sin autorización y que habló con la prensa sin autorización de la familia. Acusó al abogado de buscar figurar en los medios, perjudicando a su esposa. Aqueveque acudió a una audiencia y a un programa web como representante de Vergara, lo que enfureció a Solabarrieta y su esposa.

Como “inescrupuloso” y “oportunista” calificó Fernando Solabarrieta al abogado Pablo Aqueveque, quien este jueves hizo pública su renuncia a la defensa de Ivette Vergara luego de que fuera detenida por conducción temeraria.

En un comunicado emitido la jornada de ayer, el defensor aseguró que dejaba el equipo legal tras haber recibido “insultos” y “amenazas” por parte de la animadora y el periodista por haber conversado con la prensa sobre el caso.

A raíz de aquello, el conductor de ‘Sin Filtros’ se tomó unos minutos del programa para hacer sus descargos.

Lo primero que dejó en claro el comunicador fue que conoció a Aqueveque recién al verlo en televisión hablando de la detención de su esposa, pues antes no habían tenido ningún acercamiento.

“Él no era el abogado de Ivette Vergara”, aseguró.

Tras ello, reveló que Aqueveque ingresó directamente al calabozo donde se encontraba detenida la animadora durante la noche, sin nadie de su familia estar al tanto de ello.

“Ivette le dice: ‘Ya tengo abogado, pero si quieres habla con esta persona y vean ustedes"”, le habría dicho el ex rostro de TVN.

“Yo como no había hablado con mi mujer porque estaba adentro de un calabozo, no tenía la certeza de si ella le había dicho que lo fuera”, continuó Solabarrieta.

Ante esto, habló con su abogado Raúl Inostroza, quien le confirmó la presencia de Aqueveque, pero tampoco sabía cómo había llegado al caso. En la misma llamada, Solabarrieta le pide que deje de hablar con la prensa para evitar un escándalo mayor.

“Le digo: ¿Quién eres tú?”, recordó la llamada, a lo que Aqueveque se habría presentado, pero Solabarrieta le manifestó: “No te conozco, no tengo idea. Te pido un favor, no hables con la prensa”, le habría dicho. Ante lo que el abogado se defendió diciendo que no había dicho “nada que no corresponda”. “Lo que no corresponde es que hables con la prensa, a no ser que Ivette te lo haya pedido”, le replicó.

Frente a esto, el abogado admitió que la comunicadora no le había pedido hablar con los periodistas y que aquello habría sido una decisión personal.

“¿Qué está buscando a través de eso? ¿Defender a mi mujer o figurar?”, planteó Solabarrieta.

En la misma llamada le preguntó cómo se enteró la prensa de que él era el supuesto abogado de Ivette Vergara, y ante la nula respuesta concluyó que él mismo se había presentado así a los medios, dejando entrever que él buscaba aparecer en la prensa.

Sobre lo mismo, Solabarrieta aseguró que Aqueveque “perjudicó” a su esposa con sus declaraciones.

Tras aquella conversación, el periodista confirmó que el abogado entró a la audiencia junto a Inostroza, pero tras ello no tuvo más contacto ni con la defendida ni con la familia. Sin embargo, al día siguiente acudió como su representante a un programa web de OnceStream.

Esto enfureció a su esposa: “Ivette molesta, comete el error de actuar como una persona normal y enojarse, enojarse con esta persona que estaba haciendo todo esto para figurar, no para defender”.

“Es evidente que una persona de esta calaña iba a hacer esto, aprovecharse de la situación (…) Esto ocurrió en la explanada del Palacio de Justicia. Si usted tiene la mala fortuna o comete un error grave, tenga cuidado porque hay gente inescrupulosa, gente que busca una oportunidad y que en realidad son oportunistas y que le pueden hacer pasar un mal rato peor que el que ya tuvo que pasar por la justicia”, concluyó antes de decir que “¡me tienen podrido!”.