Recuperar el control, fortalecer la seguridad y devolverle al Estado su capacidad de hacer cumplir la ley fueron compromisos que el presidente José Antonio Kast planteó desde la campaña. Hoy, a seis meses de iniciado el gobierno, podemos decir que esos ejes no solo siguen vigentes: comienzan a mostrar resultados concretos.
La situación de la Macrozona Norte fue quizás una de las expresiones más evidentes del cambio de mano. Frente a una frontera que durante demasiado tiempo estuvo expuesta al ingreso irregular, el Estado volvió a ejercer control. El despliegue de las Fuerzas Armadas, el Sistema Frontera Norte, mayor tecnología y coordinación permitieron alcanzar una tasa histórica de 71% de reconducción durante el primer semestre. A agosto, los ingresos irregulares por pasos no habilitados habían caído 86,8% respecto del año anterior. A ello se suman 1.548 expulsiones de extranjeros en situación irregular entre enero y agosto.
Ese cambio de mano también se expresa en nuestros barrios. Al 30 de agosto, los homicidios registraban una disminución preliminar de 14,5%, equivalente a 103 asesinatos menos que en igual período de 2025. Los robos violentos cayeron 13,2%, los secuestros confirmados por la PDI disminuyeron 37,1% y Carabineros había desarticulado 810 bandas. Las incautaciones de droga, además, aumentaron 64,4%.
Pero una política de seguridad no puede descansar únicamente en buenos indicadores. Necesitamos entregar al Estado herramientas permanentes para enfrentar al crimen organizado y el terrorismo. Por eso impulsamos una agenda con más de 30 proyectos e iniciativas, que incluye la Reforma Constitucional de Seguridad, modificaciones a las leyes Antibarricadas y Antiencapuchados, nuevas reglas sobre uso de la fuerza y medidas para perseguir los mercados ilícitos.
También estamos recuperando el control de las cárceles. La Operación Cancerbero marca un cambio de enfoque: los internos de mayor peligrosidad deben estar segregados y las organizaciones criminales no pueden seguir operando desde los recintos penitenciarios. El traslado de 295 internos a La Laguna de Talca es parte de una estrategia que contempla 1.679 nuevas plazas y un fortalecimiento de Gendarmería.
En la Macrozona Sur hemos reforzado el Estado de Excepción y la coordinación entre las Fuerzas Armadas, las policías y las autoridades. Al 31 de agosto, los eventos de violencia rural habían disminuido 24% respecto del mismo período de 2025. Recuperar esos territorios significa que miles de familias puedan volver a vivir con mayor tranquilidad.
Pero gobernar también significa responder cuando la naturaleza golpea. En seis meses enfrentamos al menos 11 sistemas frontales, dos de ellos de tal magnitud que obligaron a decretar Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe. Implementamos un modelo estacional de ayudas para que las familias afectadas reciban apoyo de acuerdo con el daño sufrido y puedan volver a recibirlo si son afectadas nuevamente.
No podemos exigir mejores resultados si mantenemos instituciones diseñadas para una realidad que ya cambió. Debemos poner los recursos donde realmente se necesitan y ese es el llamado a la nueva Arquitectura del Estado y la Comisión de Modernización del Empleo Público, por lo que ambas buscan que las instituciones sean más eficientes, profesionales y capaces de responder a las necesidades de los ciudadanos.
Ese fue el compromiso del presidente Kast desde el primer día. Y ese seguirá siendo el nuestro: no administrar los problemas, sino enfrentarlos, con decisión, autoridad y resultados.
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