En conversación con BioBioChile, el diputado Diego Schalper (RN) afirmó que el oficialismo mantiene unidad para sacar adelante la agenda legislativa y sostuvo que la aprobación de la megarreforma será un triunfo del Ejecutivo y un impulso para la reactivación económica. Además, defendió la decisión del Gobierno de remover al exsubsecretario Juan Pablo Rodríguez, calificándola como "un ejercicio de coherencia impecable" con la política de tolerancia cero a las drogas, aunque planteó la necesidad de regular los casos de falsos positivos.

A solo horas para que se sepa el resultado de la megarreforma, el diputado Diego Schalper (RN) la defendió y aseguró que beneficiará al país. No obstante, acusó un “aprovechamiento político” ante los cuestionamientos sobre esta tramitación, apuntando al alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic, y a la izquierda. Asimismo, calificó la eventual aprobación de la iniciativa como un “triunfo del Gobierno”.

Sobre la salida del exsubsecretario de Hacienda, Juan Pablo Rodríguez, respaldó la decisión del Ejecutivo, señalando que fue un “ejercicio de coherencia impecable” ante la política de tolerancia cero a las drogas. No obstante, planteó que es necesario revisar la legislación y los protocolos para enfrentar casos de eventuales falsos positivos en los controles de drogas.

En conversación con este medio, el parlamentario aborda ambos temas en esta entrevista, defendiendo la gestión del Ejecutivo y las decisiones tomadas en medio de la controversia.

La megarreforma y su crítica por “aprovechamiento político”

—En la recta final de la tramitación de la megarreforma, ¿cuáles son las expectativas?

Yo espero que este proyecto ojalá entre en vigencia lo antes posible, porque es un hecho que el ecosistema económico del país no está funcionando. Un país que lleva años creciendo muy por debajo de las tasas que uno esperaría, un país que ha ido perdiendo competitividad con los demás países, evidentemente tiene que hacerse la pregunta sobre su ecosistema. Y el ecosistema tributario que heredamos del gobierno de la expresidenta Bachelet no funcionó.

Acá lo que viene es un cambio de rumbo muy nítido, con una baja tributaria, con una flexibilización de los permisos, con mayor capacidad de movilización de capitales. Y lo que nos interesa es que en un cortísimo plazo eso empiece a producir los frutos que ya está produciendo.

Cuando usted ve que en el último mes de junio tuvimos un Imacec de un 2,4%, es decir, la economía volvió a reactivarse al menos en el mes de junio.

—¿Cómo se garantizará que los recursos del Fondo Municipal lleguen efectivamente a las comunas?

Lo que estamos discutiendo hoy día es si le vamos a reponer a los municipios la plata que dejan de percibir por la fuente de ingreso que se acaba, que son las contribuciones de bienes raíces, a través de una glosa presupuestaria de impuestos generales.

Si usted hoy día vota a favor, usted está porque se reponga esa plata. Si usted vota en contra, más allá de toda la argumentación, usted lo que vota es que a los alcaldes no se les reponga esa plata. Por lo tanto, nosotros en esa disyuntiva vamos a votar a favor. Los alcaldes de izquierda no han dicho que lo que antes era un fondo eventual, porque el fondo común municipal dependía de ingresos eventuales, ahora pasa a ser un ingreso. Y además, lo que voluntariamente se pague, porque acuérdese que la exención de pago de contribuciones termina siendo algo voluntario en cuanto usted va a tener que postular.

Pero si hay gente que paga, eso va a ir adicional a la compensación que se va a recibir. Por lo tanto, en cualquier escenario, si usted vota a favor, aquellos municipios que dependen mayormente del fondo común municipal van a terminar en una situación mejor.

—¿Por qué hay tantas críticas entonces?

Lo que hay, en mi opinión, más que críticas, es el aprovechamiento político liderado por el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic, y otros más, de intentar aprovechar esta coyuntura para hacer que fondos que no les corresponden pasen a formar parte de aquellos fondos a los cuales ellos pueden acceder. A mí eso me parece que es una interpretación extremadamente abusiva de lo que es una compensación. Críticas hay efectivamente de una minoría dentro de la Asociación Chilena de Municipalidades, pero la mayoría de la directiva y la mayoría de los alcaldes, a la luz de las cartas que hemos conocido, lo que están es jugándosela porque los alcaldes tengan la compensación.

Usted no puede pretender, cuando usted pierde una votación dentro de un cuerpo colegiado, que perdiendo termine imponiendo su punto de vista.

—¿Catalogaría la futura aprobación de la megarreforma como un triunfo del gobierno y de Renovación Nacional?

Evidentemente. Piense usted que el gobierno anterior, en sus cuatro años, nunca fue capaz de lograr lo que este gobierno va a lograr en un semestre, que es sacar adelante una reforma económica contundente al alero de su plan de gobierno. Ese solo dato ya es suficiente para calificar esto como un triunfo del gobierno. Para mí también, o sea, yo no tengo ninguna duda de que Chile tenía que bajar el impuesto de primera categoría para recuperar competitividad fiscal, que teníamos que flexibilizar los permisos ambientales para que, defendiendo el medio ambiente, no transformemos esto en un obstáculo insuperable para la inversión.

Yo me declaro extremadamente conforme porque, además, gracias al esfuerzo de Renovación Nacional, este proyecto adquirió corazón social en el subsidio al empleo que finalmente se acordó. O sea, es un proyecto que además se preocupó de ir a ciertos temas sociales que para nosotros son relevantes.

—El caso del exsubsecretario Rodríguez: “Un ejercicio de coherencia impecable”

¿Cómo evalúa Renovación Nacional el manejo que ha tenido el gobierno en el caso del exsubsecretario Rodríguez?

Yo creo que aquí hay que empatizar con tres situaciones que hay que tenerlas muy a la vista. La primera, toda persona a la que le comunican una situación que en su opinión no dice relación con la realidad, tiene todo el derecho de demostrar lo contrario y, por lo tanto, lo que ha hecho el exsubsecretario Rodríguez es perfectamente razonable y además esperable de alguien que estima que se ha cometido con él una injusticia.

Cuando uno se incorpora a un gobierno, sabe perfectamente que a veces se suscitan situaciones complejas que pueden terminar con algo indeseado, como es la salida de un cargo, especialmente cuando uno está en un cargo de confianza. Y por lo tanto, pese a que yo lo lamenté mucho y lo sigo lamentando, un gobierno que se ha autoimpuesto un estándar extremadamente alto en materia de tolerancia cero a las drogas no tenía otra alternativa que tomar la decisión que tomó.

La tercera reflexión que hago es que es un hecho que tanto la normativa secundaria como, aparentemente, también la legislación, no se ponen en la situación de lo que llamamos un falso positivo y lo que tenemos que hacer para adelante es ponernos en esa situación. Da la impresión de que lo más razonable es que en esos casos, cuando hay un test que indica que una determinada situación es positiva y otro que dice que es negativa, lo que corresponde es suspender a la persona en su cargo y requerir de una tercera muestra, quizás más exigente, incluso de manera de resolver la controversia.

—¿Considera que la salida era inevitable o existían otras alternativas?

Un gobierno que se ha autoimpuesto un estándar alto, enfrentado a la coyuntura de que una persona de exclusiva confianza tiene una situación como esta y sin estar previsto un protocolo para los llamados “falsos positivos”, da la impresión de que difícilmente puede tomar otra decisión como la que tomó. No tengo toda la información, no estaba en el minuto en donde se toma esta decisión, pero un gobierno enfrentado a una coyuntura como esa difícilmente puede tomar una decisión distinta a la que tomó.

La decisión que toma el presidente José Antonio Kast, con todo lo doloroso que puede ser, es que ese subsecretario no puede continuar en su cargo. Un ejercicio de coherencia impecable.

—¿Debería replantearse desde el área legislativa esta discusión sobre los estándares y los controles sobre estos casos de droga?

Creo que es muy evidente que hay una conversación o una discusión que tenemos que tener sobre cómo se enfrenta de manera objetiva la situación del falso positivo, porque evidentemente hoy día pareciera haber un vacío respecto de cómo se debe enfrentar esa situación.

—¿Le preocupa que las disputas dentro del oficialismo afecten la capacidad del gobierno para impulsar su agenda?

Yo lo que veo es que cuando ha habido que votar los proyectos del Ejecutivo, todas las fuerzas que concurren en el gobierno las han votado favorablemente. El gobierno anterior no podía decir lo mismo. Usted se recordará que en el caso del gobierno anterior, incluso parlamentarios de gobierno llevaron al Tribunal Constitucional el proyecto de ley de permisos sectoriales que el presidente Gabriel Boric cifró como probablemente de los más importantes de la gestión económica.

Nada parecido ha ocurrido en nuestro gobierno y, por lo tanto, hoy día lo que tenemos que hacer es incrementar los espacios de coordinación, incrementar las vocerías comunes como la que hemos hecho hoy día en la mañana los jefes de bancada de las fuerzas del gobierno, e ir construyendo espacios de trabajo en conjunto. Yo siempre miro el vaso medio lleno. ¿Y cuál es el vaso medio lleno? Que cuando el oficialismo ha tenido que votar un proyecto de ley del Ejecutivo, lo ha votado en la Cámara de Diputados de manera bastante contundente.

—Muchos hablan de una crisis de conducción política. ¿Está de acuerdo con esta afirmación?

A mí me gustan los hechos. Un gobierno que está aprobando una ley de reconstrucción, un gobierno que ha bajado los índices en materia de delincuencia, un gobierno que está avanzando en controlar las listas de espera, a mí me parece que es un gobierno que está conduciendo.

Yo siempre me encargo de recordar que el gobierno anterior a esta fecha tenía una ministra del Interior que la habían expulsado a balazos desde Temucuicui y tenía un ministro de Hacienda que estaba próximo a fracasar en su reforma tributaria. Yo creo que el contrapunto entre ambas situaciones es tan evidente que yo creo que el gobierno, más que un problema, nosotros lo que tenemos es el desafío de coordinarnos más para ser más contundentes en demostrar que estos cinco meses el gobierno estaba haciendo el trabajo de manera correcta.