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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El presidente del Partido Nacional Libertario, Johannes Kaiser, habló con Podría Ser Peor sobre el rol de su partido ante el gobierno en medio de la crisis climática y la megarreforma. Defendió su impacto político e abordó temas como la reforma laboral, la Ley Karin y compensación municipal. Aunque apoyan al gobierno en ciertas iniciativas, mantienen diferencias ideológicas. Destacaron logros como presionar en temas como las contribuciones y la renovación de contratos de autopistas. Criticaron la Ley Karin, proponiendo reformas y rechazaron la idea de eliminar el pago de horas extras en la ley de 40 horas.

El presidente del Partido Nacional Libertario (PNL), Johannes Kaiser, conversó con Podría Ser Peor sobre el rol de su partido frente al gobierno actual, en medio de la emergencia climática que afecta al país y mientras se tramita la megarreforma. Kaiser defendió el impacto político de su colectividad y abordó temas como la reforma laboral, la Ley Karin y la compensación a las municipalidades por la rebaja de contribuciones.

—¿Cómo lo ha tratado la vida? ¿En qué está el partido en esta emergencia?

La verdad es que bastante mejor que muchos de nuestros compatriotas que lo están pasando muy mal ahora con los temporales. Estamos cumpliendo con nuestro deber de representación política y viendo qué pasa con nuestros miembros, analizando la respuesta tanto del Estado central como de las comunas y las gobernaciones. Nos estamos formando una opinión y haciendo diagnósticos, porque es en momentos de crisis donde se ve si el sistema está funcionando como corresponde y se pueden identificar también los errores o lo que falta.

—Ustedes son un partido que apoya al gobierno, pero ¿cuál es exactamente su posición? ¿Hay coordinación directa con el Ejecutivo en esta emergencia?

Nosotros no somos parte del Ejecutivo. Apoyamos al gobierno en aquellas iniciativas parlamentarias y legislativas que nos parecen razonables. Tenemos coincidencias ideológicas en ciertos campos y en otras materias tenemos diferencias respecto de cómo entendemos que hay que avanzar ciertas agendas, y eso es perfectamente legítimo. . En esta materia nosotros somos bien respetuosos de la institucionalidad y, así como también somos respetuosos, lo cual es nuestro rol, nuestro rol no es ser un partido de gobierno y evidentemente tampoco tenemos miembros de nuestro partido siendo parte del Ejecutivo. Y en ese sentido hacemos un trabajo, hacemos el trabajo de diagnóstico. ¿Y lo hacemos para qué? Para poder proponer soluciones alternativas, algunas de las cuales ya propusimos en el pasado.

El rol de “Pepe Grillo” del gobierno

—Usted dijo que tienen “a todo el gobierno bailando la música que ponemos nosotros”. ¿Qué quiso decir con eso?

Hemos abordado distintas temáticas. El Partido Nacional Libertario no es especialmente grande, pero sí hemos tenido impacto. Hemos peleado con uñas y dientes el tema de las contribuciones; sentimos que el proyecto Reconstrucción también es nuestro porque impulsamos distintos elementos, dentro del mismo y va muy en línea, no tanto como nosotros habríamos esperado, pero iba en línea con lo que había sido nuestra propuesta política también en campaña.

Hemos levantado el tema del TAG, que Radio Bío Bío también lo recogió, desde hace tres o cuatro años. El tema de la renovación de los contratos de autopista, la comisión sobre quién estuvo detrás del estallido del 18-O, la presión para que se reconozca una salida institucional con un proyecto de indulto general a los uniformados que defendieron y salvaron la democracia hace cinco años. También modificaciones al aborto en tres causales para que efectivamente el violador termine denunciado, la ley “Escucha su corazón”. Hemos tenido al gobierno haciéndose cargo de los temas que hemos ido levantando con relativa frecuencia. Quizás no fue especialmente feliz decir que están bailando de acuerdo con nuestra música, pero estaba respondiendo a una pequeña provocación de mi gran amiga Pamela Jiles.

—¿Esto quiere decir que en el fondo Kast está atendiendo a la agenda que ustedes tenían?

Lo que pasa es que hemos ido empujando o presionando respecto de una agenda que supuestamente compartía todo el sector. Hemos sido un poquito el “Pepe Grillo” y efectivamente hemos levantado temas incómodos porque generan resquemores con la actual oposición de izquierda. El tema de la acusación constitucional contra el ministro Grau también fue algo que levantamos en el marco del proyecto de Reconstrucción, tratando de hacer valer la responsabilidad del desastre financiero que heredó la actual administración. Dejamos más que claro cuál era nuestra opinión respecto de quién debiese responder por el desastre en las cuentas públicas. No se olviden de que tenemos la cuenta para situaciones de catástrofe, el fondo de emergencia, y se lo fundieron. No hay mucha plata ahí adentro.

—¿Usted siente que sin el Partido Nacional Libertario el gobierno hubiese hecho menos de lo que prometió?

Creo que habría tenido posiblemente un devenir bastante más, no sé si más pacífico. La oposición de izquierda, el Partido Socialista, el Partido Comunista, empezaron a levantarle presión de inmediato al gobierno desde el primer día. No sé si habrían tenido una relación más pacífica con la oposición, pero evidentemente no habrían tenido que estar con nuestro ruido de fondo, teniendo que hacer malabares entre los unos y los otros. En su época dijimos que queríamos ser huasca y ancla: huasca para avanzar con la agenda y ancla para impedir que se corran demasiado a la izquierda. Por ejemplo, en el tema de las contribuciones, creemos que nuestra posición impidió probablemente que simplemente se eliminase esa parte de la legislación que ahora libera a los mayores de 65 años de la obligación de pagar arriendo por sus propias casas.

Reforma laboral y compensación municipal

—¿Qué reforma laboral se necesita? ¿qué haría usted, ahora en breve?

Me gusta el sistema danés, el Flex Security: más flexibilidad laboral, pero con seguridad social. La propuesta del gobierno recoge una propuesta que nosotros tuvimos en campaña de la indemnización a todo evento, nos parece un avance que debiésemos impulsar porque disminuye los niveles de conflictividad dentro de las empresas. Hay otro tema absolutamente imprescindible: la reforma de la Ley Karin, que salió muy mala, y tengo que reconocerlo con algo de vergüenza porque la voté a favor en su momento.

—¿Por qué salió mala la Ley Karin?

Salió muy mala porque sirve para denunciar cualquier cosa por cualquier tontera, al punto que se denunció incluso al director de la Inspección del Trabajo. Están completamente saturados con denuncias, algunas tan descabelladas como “me sacaron del grupo de WhatsApp de los amigos de la empresa”. Hay un parlamentario de izquierda que ha sido denunciado por un sindicato de Codelco porque andaba fiscalizando. La Ley Karin ha sido probablemente una de las peores ideas legislativas en mucho tiempo y ha afectado la voluntad de contratación. Para una pyme, tener a un empleado que no está funcionando puede ser un peligro existencial, entonces se la piensan dos veces antes de contratar. Si tenemos 400 mil pymes y cada una contratase a dos personas, serían 800 mil plazas con sueldo, con cotizaciones, y se aliviaría la carga fiscal.

—Sobre las 40 horas, ¿usted las frenaría?

Lo que se está modificando es el método de cálculo. La ley de 40 horas en realidad es ley de 52 horas porque son las 40 horas más las horas extra. Lo que permite es que dentro de tres meses tenga meses con carga horaria semanal muy baja y otros con carga más alta, especialmente para trabajos estacionales como turismo. Ahora, yo y los Nacional Libertarios no estamos ni somos partidarios de ninguna manera de eliminar el pago de la hora extra. Olvídese, esa cuestión no flotaría con nosotros. Y lo que tengo entendido es que tampoco es lo que está en el proyecto.

—¿A usted le parece que tenga que haber compensación para las municipalidades por la rebaja de contribuciones?

Nuestras municipalidades han crecido enormemente. Desde el 2012, entre el Estado central y las municipalidades, Chile tenía más o menos 500 mil funcionarios. Hoy tenemos más de un millón. Aparecen chistes como las fiestas donde hay municipalidades que se han llegado a gastar 400 millones de pesos. Sumémosle que han aumentado mucho la recaudación de la mano de su presión para el reajuste de las contribuciones, y además está la plata del royalty minero que también les llegó. Usted no puede seguir metiendo plata en un pozo sin fondo. He solicitado al gobierno que se haga cargo de la Ley de Probidad Municipal, que empezó con Sebastián Piñera, la continuó Gabriel Boric y lamentablemente está congelada en el Senado. Esa ley pone el control municipal bajo tutela administrativa de la Contraloría General de la República y el nombramiento del contralor municipal se hace por Alta Dirección Pública, además de establecer una auditoría externa cada cuatro años. La eficiencia del gasto de las municipalidades es absolutamente miserable. No basta solamente con sacar el agua del bote que se está hundiendo, hay que tapar el hoyo.