El presidente de la Cámara de Comercio Peruano-Chilena destaca que las diferencias culturales influyen en la forma de hacer negocios entre ambos países y sostiene que el nuevo gobierno de Keiko Fujimori fortalecerá la relación económica con Chile.
La inminente elección de Keiko Fujimori como presidenta del Perú abre un nuevo escenario para la relación económica con Chile. Así lo considera Juan Carlos Fisher, presidente de la Cámara de Comercio Peruano-Chilena, quien sostiene que el nuevo gobierno mantendrá un clima favorable para la inversión, fortalecerá los vínculos comerciales entre ambos países por la cercanía ideológica de sus gobiernos y ofrecerá mayor garantía a los inversionistas.
En conversación con BioBioChile, también analiza las diferencias culturales al hacer negocios y explica por qué, a su juicio, Perú y Chile deben aliarse como socios estratégicos.
¿Qué escenario ve para la relación Perú-Chile con un nuevo gobierno, encabezado por Keiko Fujimori?
Un escenario tremendamente positivo. Creo que va a ser tremendamente positivo para el Perú en relación a cualquier país. Porque el hecho de que se esté hoy día garantizando la libertad de trabajo, los fundamentos de libertad en contratación, de libre mercado y de estabilidad económica son elementos atractivos para cualquier inversionista de cualquier país. Con respecto a Chile, es evidente que las relaciones comerciales entre los dos están hoy día en un punto muy importante y tremendamente positivo para ambos. El hecho de que sea la señora Fujimori la presidenta no solamente hace que continúe las puertas abiertas, sino que abra más. La cercanía ideológica entre los dos presidentes es evidente. Estamos hablando de dos presidentes claramente de derecha y creo que eso es positivo para la región.
¿Qué oportunidades concretas cree que se abren para el comercio y la inversión durante los próximos 5 años?
Oportunidades concretas es difícil enumerarlas porque nunca han dejado de haber oportunidades. La reinversión chilena en el Perú nunca ha disminuido y esto gracias a las políticas de estabilidad económica del Perú. A pesar de la situación política, el tema económico siempre ha favorecido la inversión chilena. El hecho de que seamos dos países vecinos que tenemos tantas cosas en común ha sido fundamental. Entonces, yo creo que ahora eso se va a reafirmar. Nunca han estado mejor las relaciones comerciales de Perú y Chile que en los últimos 10 años. Independientemente de la inestabilidad política tanto en un lado como en el otro. Eso se ha manejado de forma independiente.
¿Qué debería hacer el nuevo gobierno peruano durante sus primeros 100 días para enviar una señal de confianza a los inversionistas extranjeros?
Por ejemplo, asegurar la estabilidad de la moneda. Eso es un hecho concreto, de la mano con el Banco Central de Reserva, que ha sido la gran estrella en las últimas décadas en el Perú. Debe continuar esa misma política; creo que eso sería un tremendo mensaje. Hay que decir: “Sí se puede seguir contando con Julio Velarde”, que es un gran presidente del Banco Central. Si se asegura eso desde un inicio, es un tremendo gesto. Una de las principales ventajas y lo que primero ven los inversionistas extranjeros es la estabilidad y la seguridad de la inversión, y eso, ¿quién más que un banco central fuerte, consolidado y bien manejado?
Usted afirmó que Perú y Chile podrían producir juntos cerca del 50% del cobre a nivel mundial. ¿Qué tan relevante es este dato?
Esas fueron declaraciones en un ámbito coloquial; efectivamente, para asegurar una cosa semejante, tendría que tener las cifras en la mano y, de acuerdo a informes previos, ese sería el rango del cual podríamos estar hablando. ¿Cuál es la relevancia? Eso asegura y reafirma la necesidad absoluta de que Chile y Perú trabajen juntos. Al hablar del 50%, evidentemente estamos hablando con márgenes, puede ser de 43% o 48%, pero estamos hablando que entre los dos países van a tener un porcentaje importantísimo de la producción de cobre del mundo y eso los pone a tanto Chile como a Perú en un sitial de expectativa enorme.
En la actualidad, ¿ambos países están compitiendo y deberían actuar como socios? ¿Cuál es el análisis?
Yo pienso que Perú y Chile tienen necesariamente que actuar como socios. La competencia y la libre competencia en todos los estamentos de la industria son importantes. Pero es tan importante como el hecho de saber mirar las oportunidades de trabajar en conjunto. No nos olvidemos de que los mercados internacionales son infinitamente más grandes que el mercado chileno y que el mercado peruano. Entonces, creo que la única forma de poder hacer frente a ese tremendo desafío es actuar en conjunto. Yo prefiero evitar hablar de la competencia entre Perú y Chile. Tenemos que hablar de oportunidades.
Respecto al tema de inversión chilena en Perú, ¿las empresas de Chile siguen viendo al Perú como un destino atractivo para invertir?
Soy un convencido de eso. Nosotros en la Cámara de Comercio recibimos visitas a nivel semanal, muchísimas. El interés que se tiene, y no me refiero a las grandes que ya están instaladas, sino también a las pequeñas y a las medianas. Los emprendedores y las ideas de innovación tienen un éxito enorme en todos los ámbitos de la economía del país, incluyendo la cultura y los deportes.
¿Y sobre qué sectores de la industria hay más interés en la actualidad?
Aparte de los servicios, el retail que ya hemos visto que está acá hace mucho tiempo, toda la gama que ofrece el Perú es tremendamente atractiva. Lo he conversado hace muy pocos días con unos empresarios chilenos que han venido a raíz de la Conferencia Mundial de Minería. El interés que tienen en el desarrollo turístico en el norte del país, por ejemplo. Toda la costa entre Huarmey y Tumbes, independientemente de los dos focos importantes que podrían ser Punta Sal y Mancora, hay miles de kilómetros que están a la espera de una inversión. ¿Para qué hablar de la agroindustria? Es cosa de ver cómo la inversión extranjera y, en este caso, chilena ayudó con el tema de los arándanos, por ejemplo, a convertir al Perú en el primer productor del mundo. El clima del Perú, por ejemplo, es de una riqueza absoluta. Mientras más se estudian y se analizan, esas situaciones se convierten en oportunidades. Lo que sucede es que para eso tenemos que tener la película muy clara. ¿Y cuál es la fórmula de tener la película clara? Ofrecer estabilidad, no solamente económica, sino estabilidad jurídica y estabilidad legal.
Y sobre la inestabilidad política de Perú en los últimos años, ¿qué es lo que le preocupa a los inversionistas chilenos? ¿Qué le han comentado sobre ello?
Sí, yo creo que la preocupación no pasa de ser sorpresa, porque a pesar de todo, los números acompañan al Perú. Y eso es cosa de mirarlo. Aquí nos quejamos mucho, pero Perú es uno de los países que ha tenido en los últimos años la mayor estabilidad de su moneda. En la región ha sido uno de los países que ha tenido menor inflación, ha sido el país que proyecta un crecimiento mayor. Y eso a pesar de que en un periodo, por ejemplo, de 10 años, donde se ha debido tener dos presidentes, tuvimos ocho. Entonces es casi inexplicable. A mí me es muy difícil explicar esas situaciones porque es inentendible. En cualquier otra parte se originaría una hecatombe. Sin embargo, el Perú es resiliente. Y eso se debe en parte también a la estabilidad que nos ofrece un Banco Central de Reserva y las leyes.
Sobre los empresarios peruanos, quisiera que nos cuente un panorama de ¿cómo ha evolucionado esta presencia de los empresarios peruanos en Chile?
Ha ido incrementándose con el correr de los años. Chile es un país que ofrece mucha seguridad jurídica. También hubo un momento de inestabilidad política bastante compleja y de violencia. Pero yo creo que el peruano sigue mirando a Chile también como un país de oportunidades. Lo que pasa es que allá están un poco más avanzados, pero el Perú ha seguido invirtiendo en Chile, además en empresas icónicas, como es el caso de Soprole, por ejemplo, que fue adquirido por el Grupo Gloria. Eso demuestra que el bienestar de las familias, tanto peruanas como chilenas, no va de la mano por cuál sea la moneda en la cual se tranza; lo importante es que exista la voluntad de poder hacerlo.
¿Y cuáles son los sectores donde los emprendedores peruanos están teniendo un poco más de éxito en Chile?
El sector más importante es la gastronomía, eso es un hecho concreto. No es solamente poner un restaurante, sino todo lo que significa alrededor de eso, toda la línea de consumo en toda la línea de producción. La industria textil, por ejemplo, también es tremendamente atractiva para Chile. Los productos peruanos son tremendamente valorados y Chile ofrece una seguridad empresarial importante para cualquier inversionista.
Si un emprendedor peruano está pensando en internacionalizar su negocio y comenzar por Chile, ¿qué consejo le daría?
Para empezar, que se haga socio de la Cámara de Comercio Peruana Chilena; nosotros estamos en capacidad de poder ayudarlos desde el principio. Nuestra labor se centra en los más pequeños y en los medianos empresarios, porque los grandes en realidad ya están. Los estándares profesionales que se manejan en Chile son bien estrictos. En ese sentido, Perú y Chile hablamos el mismo idioma y no me refiero solamente al español, sino que estamos hablando de culturas muy similares.
Yo creo que la diferencia principal radica en que Chile es una sociedad absolutamente transaccional y Perú es una sociedad relacional. Entonces, si se tienen en cuenta esos dos factores, es mucho más fácil poder tener éxito en los emprendimientos que se pueden hacer en un país y en el otro. Lo que hay que hacer es informarse. Hay que saber cuál es la idiosincrasia, cuál es su cultura de negocios, qué es lo que se debe hacer y qué es lo que no, y no tomarse a mal un “no” frío o un “sí” disfrazado. Es solamente tener conocimiento.
El peruano está acostumbrado a negociar, por ejemplo, a establecer un bonding de confianza mayor que el chileno, en el sentido de que el peruano necesita tener una relación amistosa inicial, enterarse de cuál es el entorno con el que trabaja la persona que tiene al frente. En Chile la cosa es más directa, más transaccional; yo voy a vender un lapicero; si a usted le interesa el lapicero, bien; y si no le interesa, la verdad, la respuesta es no.
Durante décadas, esta relación estuvo marcada un poco por los conflictos históricos. Hoy, ¿cree que las nuevas generaciones de empresarios ven al otro país como un socio más que como un competidor?
Absolutamente sí, las diferencias históricas en la historia quedaron. No creo que a nadie le interese lo que pasó hace 200 años con respecto a lo que puede suceder en los próximos 50 para adelante. Al empresario lo que le interesa es sacarle el rendimiento a su inversión, por lo que ello significa en rentabilidad, en seguridad para su propio negocio, para sus familias y para el país en el cual trabaja. Entonces, eso no puede ir de la mano pegado con una historia; en ese sentido, yo creo que eso ya pasó. Las generaciones más jóvenes no se preocupan de eso, la verdad.
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