En abril, el turismo argentino hacia Chile se desplomó un 43,3% respecto al mismo mes del año anterior, según la Encuesta de Turismo Internacional (ETI) del INDEC. Por el paso Cristo Redentor, la principal vía terrestre entre ambos países, la caída fue aún más pronunciada: 59,6%. En tanto, creció un 5,4% la cantidad de chilenos que visitaron Argentina.
La caída se viene acelerando mes a mes desde que empezó el 2026, según Sernatur: en enero fue de -28,6%, en febrero de -39,1%, en marzo de -46,3% y en abril de -48,2%, un poco más que lo contabilizado por el organismo de estadísticas de Argentina. En 2025, casi 2,9 millones de argentinos habían visitado Chile durante el año. Ese flujo se está desplomando.
La base de comparación
Para entender parte del fenómeno, la economista de Equilibra Laura Vernelli propone a BioBioChile repasar las estadísticas del 2025, ya que la caída actual se explica en parte por el contraste con un año excepcional. “El turismo emisivo cae respecto a 2025 porque estás comparando con una base muy alta”, explica. “Durante todo 2025 hubo una apreciación cambiaria para el dólar que paga el turista y un encarecimiento para el turista extranjero en Argentina, que hizo que creciera mucho el turismo emisivo, sobre todo en las vacaciones de verano, y que cayera mucho el receptivo”.
En 2025, viajar al exterior era tan barato en términos relativos para los argentinos que el flujo se disparó. Ahora ese efecto se modera, aunque no desaparece. “Sigue alto comparado con otros momentos históricos, pero 2025 fue tan excepcional que, por default, tiende a corregir”, agrega Vernelli.
El caso chileno
Dentro de la caída general de argentinos viajando al exterior, Chile aparece como el caso más extremo: mientras Uruguay bajó un 10,9%, Paraguay un 7,1% y Brasil un 8,2%, el turismo argentino hacia Chile se desplomó un 43,3%. Una caída que no tiene comparación entre los destinos relevados por el INDEC en abril.
Vernelli apunta a un fenómeno que los datos oficiales no capturan con precisión: el excursionismo. Es decir, los viajes de ida y vuelta en el día o de muy corta duración, que no quedan registrados como turismo, pero que mueven a miles de argentinos hacia los países vecinos. “No hay estadísticas oficiales de excursionistas por destino, pero tiendo a creer que en 2025 debe haber habido un auge de ‘vamos a hacer compras a Chile’, mismo también para vacacionar”, señala la economista.
Ese impulso, alimentado por la brecha cambiaria que hacía muy conveniente cruzar la cordillera, habría alcanzado el punto más alto en 2025. “Por más que persista el atraso cambiario, no es tan fuerte como fue en 2025”, concluye Vernelli.
En abril de 2026, los excursionistas argentinos hacia el exterior cayeron un 19,6% interanual, más que los turistas que pernoctan al menos una noche, que bajaron un 13,2%.
Lo que más se contrajo fue el viaje corto, el cruce de fin de semana, la escapada de compras. Ese perfil describe con precisión al argentino que cruzaba a Chile —y que en 2025 lo hacía con una frecuencia inusual.
En tanto, los turistas argentinos hacia Estados Unidos y Canadá cayeron apenas un 9,5%, y hacia Europa prácticamente no se movieron. En el primer cuatrimestre de 2026, el turismo emisivo por vía aérea es el único segmento que no cae, sino que crece respecto al mismo período de 2025. “A fin de cuentas, es el que más dólares mueve”, señala Vernelli. Esto sugiere que los argentinos no dejaron de viajar al exterior, sino que cambiaron el tipo de viaje, a destinos más lejanos, que requieren avión y mayor planificación.
“Chile siempre ha sido uno de nuestros principales mercados, esto se confirma con los datos de la Encuesta de Turismo Internacional del INDEC que reflejan el fuerte dinamismo en el flujo de viajeros entre Argentina y Chile. Desde la Cámara Argentina de Turismo entendemos que es fundamental seguir trabajando en acciones para estimular el intercambio turístico entre ambos países, así como, también, propiciar la promoción en conjunto para mercados internacionales que normalmente visitan Argentina y Chile en sus itinerarios turísticos. Hablamos de dos destinos con muchísimo para ofrecer; tenemos que seguir consolidando el trabajo de instalación internacional conjunto”, opinó Laura Teruel, presidente de la Cámara Argentina de Turismo (CAT), ante la consulta de BioBioChile.
Turismo receptivo: la otra cara del fenómeno
La balanza turística argentina cerró 2025 con un déficit de más de 4.000 millones de dólares, según estimaciones privadas, producto de que los argentinos gastaron en el exterior casi el doble de lo que gastaron los turistas extranjeros dentro del país. Chile fue parte de esa sangría.
En 2026 esa tendencia está cambiando: los chilenos que visitan Argentina crecen, aunque de forma moderada. 56.400 turistas chilenos llegaron en abril de 2026, un 5,4% más que el año anterior, con una estadía promedio de 6,5 noches.
Vernelli lo resume con precisión: “A los argentinos se nos encareció, o capaz pasó la fiebre de irse afuera. Como se volvió un poco más accesible, aunque sigue siendo caro, para los extranjeros venir acá”.
El tipo de cambio como péndulo
El tipo de cambio real define quién viaja y quién no. Esa es la conclusión que se desprende de los datos de ambos países. Cuando Argentina estaba barata en dólares, los chilenos cruzaban en masa para hacer compras o vacacionar. Cuando se encareció, ese fenómeno mermó. Y cuando el peso argentino se apreció, fueron los propios argentinos quienes salieron en masa hacia el otro lado de la cordillera.
Ya ocurrió en 2018, cuando una fuerte devaluación argentina invirtió el flujo de golpe: de argentinos yendo a Chile a chilenos colapsando el Paso Los Libertadores camino a Mendoza. El tipo de cambio como péndulo que arrastra personas de un lado al otro de la cordillera de los Andes.
En 2025 ese péndulo se fue a un extremo inusual: casi tres millones de argentinos visitaron Chile en un año, impulsados por precios hasta un 50% más baratos que en Argentina. En 2026 vuelve, aunque no al mismo punto. Los argentinos siguen viajando, pero en avión y a destinos más lejanos. La cordillera, al menos por ahora, dejó de ser el destino fácil y conveniente que fue durante todo el año pasado.
Hacia adelante, los datos de Sernatur no dan señales de recuperación: cada mes que pasa la caída es más profunda. Y eso, para la industria turística chilena que creció acostumbrada al flujo argentino, empieza a ser un problema real.