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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Los rendimientos del bono estadounidense a 30 años alcanzan niveles del 5,189%, los más altos desde 2007 debido a la presión inflacionaria por la guerra en Oriente Próximo y la interrupción del comercio de petróleo. Esto encarece la financiación del Gobierno y pone en duda una bajada temprana de los tipos de interés por la Reserva Federal. La inflación del 3,8% en abril aumenta las dudas sobre la política monetaria.

El rendimiento del bono estadounidense a 30 años ha tocado niveles máximos desde 2007, previos a la crisis financiera global, situándose en el 5,189% en un momento marcado por la presión inflacionaria ante la guerra en Oriente Próximo que se extiende ya por más de dos meses.

Los bonos del estado de EEUU han rebotado en los últimos meses debido sobre todo a la presión de los precios de la energía como consecuencia del conflicto en Oriente Próximo y la interrupción de una parte importante del comercio de petróleo debido a la casi paralización del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.

En este sentido, los rendimientos han alcanzado niveles no vistos desde antes de la crisis financiera que azotó la economía mundial hace casi 20 años, lo que también supone un encarecimiento de la financiación del Gobierno norteamericano mientras solicita una ampliación de su presupuesto militar del 50%, hasta los US$1,5 billones.

Asimismo, los recientes datos de inflación, del 3,8% en abril, dejan cada vez más en el aire la posibilidad de una bajada temprana en los tipos de interés por parte de la Reserva Federal –ahora presidida por Kevin Warsh, nominado por Trump–, algo que incluso el inquilino de la Casa Blanca parece haber asumido según recientes declaraciones.

El pasado viernes, los mercados de bonos vivieron una jornada con una gran cantidad de operaciones de compraventa precisamente ante los datos de inflación y expectativas inciertas en la evolución de los tipos, lo cual también ha empujado los rendimientos hacia arriba, aunque los elevados precios del petróleo continúan siendo la causa más relevante.

“Los mercados de bonos tuvieron otra semana difícil, con una venta masiva más pronunciada el viernes, impulsada nuevamente en gran medida por la evolución del mercado petrolero. Es importante destacar que no solo el aumento de los precios del petróleo al contado afectó negativamente a la renta fija, sino también el repunte de los futuros del petróleo a largo plazo. Esto genera preocupación ante la posibilidad de que las presiones inflacionarias relacionadas con la energía se prolonguen”, indicó el Jefe de Análisis de Renta Fija de Julius Baer, Dario Messi.

De la misma manera, el rendimiento de los bonos a 10 años del país norteamericano ha superado el 4,5%, hasta el 4,674% marcado este martes, y los bonos de otros países como Reino Unido y Japón –los bonos nipones a 30 años marcan máximos desde su introducción hace 27 años– también están experimentando fuertes incrementos.

Ignacio Mieres, Head of Research de XTB, comentó que el comportamiento de los bonos japoneses “refleja que los inversionistas comienzan a anticipar un posible ajuste en la política monetaria del Banco de Japón, ante una economía que muestra mayor dinamismo y riesgos inflacionarios más persistentes”.

“En conjunto, ambos movimientos confirman que la presión sobre las tasas largas es un fenómeno global y que los mercados están reajustando sus expectativas frente a un escenario de mayor inflación, crecimiento resiliente y bancos centrales con menos espacio para relajar sus políticas”, agregó Mieres.

Aun así, el analista de Julius Baer apuntó que los precios del petróleo volverán a bajar, por lo que el mercado de bonos también revertirá los importantes aumentos registrados en las últimas semanas.