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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Gobierno se enfrenta a un desafío económico crucial para alcanzar metas ambiciosas: crecer al 4%, reducir el desempleo al 6,5% y llegar a un déficit cero para 2030. Sin embargo, con un déficit elevado y el costo de la reforma estimado en $1,2 billones, se cuestiona la efectividad de las medidas compensatorias. El debate se centra en si estas medidas impulsarán el crecimiento sin afectar aún más las finanzas públicas.

Los próximos meses serán de mucho trabajo en materia económica: se trazará el camino con el que el Gobierno buscará cumplir con la meta de crecer al 4%, bajar el desempleo al 6,5% y llegar a un déficit cero a 2030.

Sin embargo, con las finanzas públicas en situación de estrés, un déficit alto y el costo de la mega reforma que ascendería a $1,2 billones, el principal debate gira en torno al alcance que tendrán las medidas compensatorias en todo esto.

Crecer al 4%, déficit cero a 2030 y costo de $1,2 billones

Si bien el proyecto de ley ha sido definido a través de cinco ejes, lo cierto es que para hablar de reactivación, esta gran reforma se sustenta en 3 pilares:

-Medidas de recaudación directa.
-Medidas directamente pro crecimiento
-Reducción del gasto público.

Y el proyecto fija metas, que servirán -para bien o mal- como el medidor económico de este Gobierno:

-Crecer al 4%.
-Tasa de desempleo de 6,5%.
-Déficit fiscal 0 al año 2030.

Al respecto, ya se dio a conocer el informe financiero a grandes rasgos, pero aún no ha sido desglosado por la autoridad. En el marco presupuestario máximo, el costo de la reforma alcanzaría $1,2 billones, el equivalente a poco más de US$1.300 millones.

Aunque no todas las medidas implican gasto directo, sí afectan ingresos del Estado, en un contexto de déficit y de una “caja estresada”.

De ahí que las preguntas que primarán en el debate legislativo -y sobre todo técnico- serán si las medidas compensatorias del proyecto (crecimiento, inversión y empleo) son suficientes para no impactar aún más las finanzas públicas; y si es posible llegar a un déficit 0.

Manuel Subiabre, socio SL Abogados, dijo que todo vuelve a la línea argumentativa de Quiroz: el crecimiento.

“Depende críticamente del crecimiento. La rebaja del impuesto corporativo y la reintegración reducen ingresos fiscales en el corto plazo, compensándose sólo gradualmente. Por lo tanto, el déficit cero no es automático. Es una meta condicional al éxito del impulso a la inversión”, dijo.

Dentro de los costos, algo que genera preocupación es el crédito tributario al empleo, una inyección directa, dijo el Gobierno, de US$1.400 millones, aunque otros economistas dicen apuntaron a US$1.800 millones.

Ese punto está generando controversia, sobre todo en el mundo Pyme, donde señalaron que no es una medida que vaya a beneficiarlos como dice el Ejecutivo, además de que la creación de nuevos empleos es más bien marginal.

En ello coincidió Marcos Illesca, gerente general de la Asociación de Exportadores de Manufacturas, Servicios y Turismo, ASEXMA, porque a su juicio gran parte de las Pymes no tienen utilidades.

Esteban Viani, economista de la Universidad Autónoma, aludió al informe de Cuentas Nacionales por Sector Institucional al cuarto trimestre de 2025, que mostró un nivel de gasto aún en positivo.

“El Gobierno actual ya ha dicho que el déficit va a reducirse y eso se traduce en que va a dejar de consumir o de gastar tanto. También es relevante ver cuáles son los puntos de mejora o los puntos de riesgo”, explicó.

Aunque la reforma sí tiene un componente tributario central, limitarla solo a eso sería incompleto porque también incluye medidas de empleo, de reducción de gasto y de cambios regulatorios.