La tensión diplomática entre el gobierno chileno y la administración de Donald Trump por el proyecto de fibra óptica hacia Hong Kong podría abrir una oportunidad para Perú, que estaría necesitando más infraestructura en materia de telecomunicaciones.
Consultores y analistas coinciden: si Chile rechaza la inversión china, Lima estaría lista para capitalizarla, destacó Diario Financiero.
China ya ha consolidado una fuerte presencia en infraestructura crítica en Perú, destacando hitos como el Megapuerto de Chancay inaugurado en 2024 por COSCO Shipping, con una inversión proyectada de hasta US$3.000 millones.
Eso sí, la experiencia ha dejado lecciones sobre las dificultades de fiscalización local ante gigantes estatales extranjeros.
Empresas asiáticas han mostrado disposición para operar la red de fibra óptica que recorre los Andes y conecta con cinco países vecinos.
Perú buscaría más conectividad
Actualmente, la conectividad internacional de Perú presenta una vulnerabilidad estratégica: la centralización geográfica.
El problema: Para que un dato peruano llegue a Asia, debe transitar obligatoriamente por territorio estadounidense. Un cable directo a China no solo diversificaría la matriz, sino que garantizaría la “neutralidad tecnológica” que el país busca proyectar.
“Un cable directo a China profundiza la neutralidad tecnológica que Perú ha prometido a los inversionistas”, dijo Virginia Nakagawa, exviceministra de Comunicaciones de Perú, citada por Diario Financiero
A pesar del atractivo económico, el camino no estaría libre de obstáculos: China podría integrar la instalación de un eventual cable con la Red Dorsal peruana (un proyecto emblemático en desarrollo para mejorar la conectividad del país) para agilizar el transporte de datos desde Sudamérica hacia Asia.
Por todo, los expertos enfatizan que cualquier acuerdo debe priorizar el beneficio del consumidor local y asegurar la potestad absoluta de las autoridades peruanas sobre la operación.