Yates hasta donde la visión alcance en los muelles de la “Marina” de Dubái: con el regreso del turismo, las escapadas a bordo de estos lujosos barcos en los lagos artificiales se han puesto de moda en estos tiempos de pandemia en el bullicioso emirato del Golfo.

Abierta a los turistas desde julio del año pasado, 2020, la ciudad-emirato atrae visitantes por sus restaurantes y playas, pero también con sus yates, en momentos en que el distanciamiento social sigue en vigor.

Desde el comienzo de la crisis sanitaria, Nada Naim ha salido a la mar cuatro veces. “Es más íntimo, solamente estás con tu familia y amigos”, comenta esta mujer saudita de 36 años que reside en Dubái.

“Sientes que puedes respirar. Es como si hubieras salido de viaje”, añade Nada, que no ha abandonado Dubái desde febrero de 2020.

Con un horizonte lleno de rascacielos e islas artificiales, los yates operan al 70% de su capacidad. Las empresas de alquiler han constatado un creciente interés por esta actividad.

“En cuanto las medidas de confinamiento se flexibilizaron y la situación volvió (casi) a la normalidad, la gente optó por algo seguro y acorde con las reglamentaciones, frecuentando familiares y amigos”, señala Mohamed al Sayed, director de una empresa de alquiler de estas lujosas embarcaciones, Royal Star Yachts.

Tanto residentes como turistas sueñan con “cruceros” para relajarse, afirma este profesional, que lleva ocho años trabajando en el sector.

“Aumento de la demanda”

Estas excursiones no son para nada baratas: se pagan hasta 18.000 dirhams (unos 4.000 euros, o 4.850 dólares) por navegar durante tres horas en un barco de 42 metros de eslora, siendo el importe por lo general compartido por los pasajeros a bordo.

Dubái, conocida por sus torres gigantescas y alarde de lujo, posee la economía más diversificada del Golfo, región que depende sobre todo del petróleo. El centro financiero, comercial y aeroportuario también ha desarrollado un vasto sector turístico, con unos 16 millones de visitantes por año antes de la pandemia.

Agence France-Presse

Al tiempo que el país se encuentra entre los más rápidos en comenzar su campaña de vacunación, la afluencia de turistas desde comienzos del año permitió que varias actividades comerciales volviesen a recuperar su nivel previo a la crisis sanitaria.

“He constatado un aumento de la demanda de alquiler de yates desde marzo de 2021, puesto que aún se encontraban en vigor algunas restricciones en los hoteles y playas privadas”, explica otro director de una empresa de alquiler de yates.

“En ese momento se nos permitía operar al 50% de nuestra capacidad, y los clientes estaban muy contentos de navegar y divertirse con amigos y escuchar música”, añade.

“Como en terraza”

Simultáneamente, otros servicios, como la entrega de alimentos en plena mar, también aumentan. “Embarcarse es como estar en una terraza alejado del mundo, solamente junto a aquellos en los que confías”, señala Jilan Herz, un palestino que reside en Emiratos desde hace más de 30 años.

“También es algo de lo que puedes disfrutar de manera segura con niños, salir al mar, realizar actividades acuáticas, bucear”, añade.

Sin embargo, las medidas barrera, como el uso de mascarilla o una capacidad restringida en los barcos, continúan siendo aplicadas. Algunos grupos han sido detenidos por violar las reglas y se les fueron impuestas fuertes multas.

Dubái es un destino muy apreciado por estrellas del deporte, como los futbolistas Cristiano Ronaldo y Paul Pogba. También es elegido por “influencers”.

Las páginas de celebridades en bares de moda inundan las redes sociales, en tanto muchos turistas afortunados de medio mundo escapan al confinamiento temporalmente en Dubái.