El Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) de Arica y Parinacota, informó esta semana el avistamiento de una hembra de picaflor de Arica (Eulidia yarrellii) en la microreserva de Chaca, después de más de 10 años sin registros en el lugar.
La especie, endémica del extremo norte de Chile, hoy se encuentra en peligro crítico de extinción y se estima que solo quedarían unos 400 ejemplares, debido a su drástica disminución en las últimas décadas.
De acuerdo con un comunicado del SBAP, esto tiene que ver con la intervención de actividad agrícola en los valles y, en consecuencia, la pérdida de vegetación nativa, la interrupción de corredores biológicos y la exposición a pesticidas.
Todos estos factores deterioran las condiciones de alimentación, refugio y nidificación del picaflor de Arica.
El avistamiento de un ejemplar en Chaca se suma a otro avistamiento reciente en la microreserva de Vítor en marzo pasado, administrada por la Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile (ROC).
Estos registros son una buena noticia para la conservación de la especie y demuestran la efectividad del Plan RECOGE del picaflor de Arica, que se está implementando en la región.
Protección para el picaflor de Arica
Cabe señalar que, entre estos esfuerzos por mantener viva a esta ave, existe la Red de Microreservas para la Conservación del Picaflor de Arica. Está compuesta de 5 territorios fiscales ubicados en los valles de Chaca, Vítor, Azapa y Puquios.
En estas 31,7 hectáreas, se ha hecho limpieza, habilitación, instalación de señalética, senderos, sistemas de regadío, así como acciones de restauración ecológica. Por ejemplo, la plantación de más de 4.500 árboles y arbustos que son esenciales para la especie.
Constanza Troppa, jefa de la División de Biodiversidad del SBAP, valoró estos esfuerzos y el reciente hallazgo de ejemplares. “El picaflor de Arica es una especie irreemplazable de la biodiversidad chilena“, expresó.
“Su conservación exige intervenir a tiempo, recuperar hábitats y sostener medidas concretas en el territorio, porque cuando una especie tan amenazada empieza a dar señales, lo que está en juego es la posibilidad real de evitar su desaparición”, planteó.