Hablar como lo hacía Dug, el perro, con el señor Fredricksen y Russell en la película “Up” es lo que promete lograr una empresa china a través de un collar.
Lo que creíamos que solo era animación e imaginación de los creadores de la icónica película de Disney podría ser realidad gracias a un ambicioso proyecto de una empresa china.
Meng Xiaoyi lanzó recientemente “PettiChat”, un collar con Inteligencia Artificial (IA) que sería capaz de traducir patrones de sonido de perros y gatos en mensajes comprensibles para seres humanos, según consigna El Universal.
Empresa china lanza collar que traduciría los ladridos y maullidos
Este aparato, que es resistente al agua, presenta geolocalización y cuenta con sensores que monitorean la actividad física, el sueño y el ritmo cardiaco del animal, promete interpretar emociones básicas de las mascotas mediante algoritmos de reconocimiento de sonido.
El accesorio con un valor de 118 dólares (más de 100 mil pesos chilenos), utiliza micrófonos integrados y sensores biométricos para analizar variables como el tono, la frecuencia y la intensidad de los sonidos emitidos por las mascotas, decodificando los ladridos y maullidos.
Según la empresa, el collar promete traducirlos en oraciones completas del lenguaje humano en tiempo real, con un 94.6% de precisión, utilizando el modelo de lenguaje Qwen de Alibaba, para interpretar sonidos, emociones e incluso movimientos, para que posteriormente esos datos sean traducidos por una aplicación móvil en frases como “tengo hambre” o “quiero jugar”.
De acuerdo con los desarrolladores, el sistema de “PettiChat” fue entrenado con miles de registros de vocalizaciones animales y patrones de conducta.
Críticas
Por supuesto, esta nueva tecnología ha causado rechazo entre expertos en etología animal, quienes señalan que los ladridos y maullidos dependen no solo del sonido, sino también del contexto, la postura corporal y la relación con el entorno, según el medio citado.
Por lo tanto, los especialistas coinciden en que este tipo de collares debe considerarse como una herramienta de entretenimiento más que un traductor definitivo del lenguaje animal.