Las abejas son una de las especies más relevantes en la subsistencia de los ecosistemas debido a su trabajo de polinización. Sin ellas, no existiría la biodiversidad en el mundo ni la producción de plantas y frutas. Según cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el 90% de la alimentación en el planeta depende de la polinización de las abejas.

La agricultura en el mundo ha experimentado transformaciones profundas en los últimos años, gracias a la incorporación de nuevas tecnologías que la han convertido en una industria más automatizada y eficiente, sobre todo cuando vemos que el Internet de las Cosas (IoT) se ha masificado, potenciando la productividad de las empresas y minimizando los riesgos de producción, y al mismo tiempo, contribuyendo a un trabajo más sustentable y responsable con el medio ambiente.

Para un apicultor, los cambios extremos de temperatura y la sequía que, actualmente, afecta a buena parte del país, significan la muerte de muchas de sus abejas, un declive en los niveles de producción y un efecto inmediato en la naturaleza. A raíz de este problema, nació Beewaze, uno de los ganadores del IoT Challenge 2018 de Claro Chile, donde compitieron 33 emprendimientos basados en el Internet de las Cosas, recibiendo mentoría de parte de expertos en innovación.

Este proyecto 100% chileno, instala sensores en las colmenas para monitorear las condiciones climáticas en que están las abejas, su temperatura, humedad y peso, generando pronósticos e información histórica del lugar donde irán a polinizar. Estos datos son monitoreados 24/7, procesada y enviada a una plataforma web a través de conexión wifi o móvil, para ser visualizada en cualquier smartphone o computador.

Beewaze permite a fruticultores ver la información de las colmenas en su predio durante la polinización, permitiendo tomar medidas preventivas para aumentar el rendimiento de los cultivos junto al apicultor, que tiene información en tiempo real sobre las condiciones al interior y exterior de las colmenas para tomar decisiones rápidas en el cuidado de las abejas y disminuir su muerte.

Este sistema ha sido fundamental para los apicultores durante la crisis sanitaria del Coronavirus. Mónica Herrera, socia de Beewaze, explica que el proyecto ha sido de gran utilidad. “Actualmente estamos trabajando con 60 apicultores de diferentes tamaños, el 90% de ellos en las regiones de O’Higgins y del Maule. En el caso de Maule, ellos llevan las colmenas al sur para la cosecha de miel a partir de diciembre y las traen de vuelta en marzo, pero la mitad de ellos no ha podido hacerlo debido a las barreras sanitarias que se han establecido. Con el kit Beewaze han podido seguir monitoreando sus colmenas a cientos de kilómetros de distancia”.

Actualmente, el equipo liderado por Mónica continúa planificando mejoras para aumentar la batería y la sensibilidad de la balanza de los sensores. Gracias a una alianza con Claro Chile, esperan expandirse a campos de todo el territorio latinoamericano, contribuyendo a la economía al incrementar la producción de miel local, así como al cuidado del medioambiente, aportando al aumento y fortalecimiento en la población de abejas, producción de frutas y semillas, y fortalecimiento de bosques y flora endémica. Evitando así, el riesgo de su extinción de esta especie, fundamental para nuestra subsistencia en el planeta.