¿Te imaginas una familia con 7 hijos hombres o 7 hijas mujeres? Aunque se trata de una realidad cada vez menos común, en Chile persiste una tradición poco conocida donde los padres que tienen un séptimo hijo del mismo sexo pueden invocar la gracia presidencial. Esto, a través de la “Solicitud de Apadrinamiento Presidencial del Séptimo Hijo Varón o Séptima Hija Mujer”.
De hecho, por primera vez desde 2013, este lunes 11 de mayo fue el turno del presidente José Antonio Kast de entregar la “Gracia Presidencial de reconocimiento al 7mo hijo”, dirigida a Romina Elizabeth Silva Cueto, séptima hija mujer de la familia Silva Cueto, proveniente del sector de Placilla, en la Región de Valparaíso. En la actividad también participaron la Primera Dama, María Pía Adriasola, y el subsecretario del Interior, Máximo Pávez.
Si bien la menor nació el 8 de marzo de 2025, accedió al reconocimiento tras un proceso de evaluación realizado por el Departamento de Acción Social de la Subsecretaría del Interior.
¿En qué consiste la Gracia Presidencial?
¿Quiénes pueden invocar dicha gracia? Los padres del séptimo hijo del mismo sexo, sin importar que además existan hijos del otro sexo. Además, este no debe haber sido bautizado con antelación a la solicitud misma.
Por ejemplo: si una familia tuvo 8 hijos, seis mujeres, luego un hombre y luego una mujer, esta última podría ser beneficiaria del apadrinamiento.
De acuerdo con el portal del Ministerio del Interior, y confirma Prensa Presidencia, el beneficio permite acceder a la entrega de un ajuar para el bautizo del niño o niña, un depósito de 10 UF ($402.736) de dinero en una libreta de ahorro para la vivienda y un certificado presidencial a nombre del menor. El trámite para invocar la gracia se puede hacer por internet o acudiendo a la delegación presidencial.
¿Cuándo y por qué surge la tradición del apadrinamiento presidencial?
Según explicó José Pedro Hernández, historiador y académico de la Universidad de Las Américas a través de una columna, la costumbre del apadrinamiento presidencial tendría su origen en países como Argentina y Rusia. Allí, existía la creencia de que el séptimo hijo varón podía convertirse en “lobizón”, una especie de hombre lobo que se transformaba con la luna llena a menos que fuera bendecido por el padrinazgo presidencial.
De acuerdo con el medio trasandino Perfil, el origen del mito se remonta a creencias oriundas de Europa del Este, que llegaron al continente gracias a inmigrantes que se asentaron en zonas rurales de Argentina durante el siglo XIX. Bautizar al niño, imponerle un nombre específico o convertirlo en ahijado de una figura poderosa formaban parte de los rituales para levantar la maldición.
Luego, “a comienzos del siglo XX, el Estado argentino incorporó una respuesta institucional al mito. Se estableció el padrinazgo presidencial para el séptimo hijo varón. Esta tradición convirtió al presidente de la Nación en padrino simbólico del niño, otorgándole una medalla, un certificado oficial y, con el tiempo, una beca de estudio”, detalla Perfil.
“En nuestro país, aunque sin lobizones de por medio, el rito fue tomando fuerza en el siglo XX, hasta que el presidente Arturo Alessandri Palma, conocido como el “León de Tarapacá”, comenzó a apadrinar personalmente a los séptimos hijos. La tradición se mantuvo a lo largo de los años, entre discursos y abrazos en ceremonias íntimas y conmovedoras”, recordó el historiador de la UDLA.
“Es una ley curiosa, sí, pero también una ventana a nuestra historia cultural, a un Chile que se tomaba en serio las tradiciones, las familias grandes y los gestos simbólicos”, agregó Hernández.
En 1976, el apadrinamiento presidencial se convirtió en normativa legal, estando enfocado solo en hijos hombres. Nuevos cambios se aplicaron en 1979, cuando se amplió a las séptimas hijas mujeres, y en 2002, instancia en la que se abrió la posibilidad de solicitarlo formalmente al Ministerio del Interior. Finalmente, en 2025, mediante una resolución de la Subsecretaría del Interior, el beneficio fue actualizado, dejando atrás el concepto de “apadrinamiento” para transformarse en un Reconocimiento Presidencial oficial.