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Martes 17 julio de 2018 | Publicado a las 16:12
El problema que suponen las Comisiones Técnicas propuestas por el gobierno
Publicado por: Camilo Escalona
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Reflejando la man√≠a de sentirse perseguidos que se genera en personas con poder, que en algunos casos se convierte en obsesi√≥n, hay personeros de gobierno que atacan al Partido Socialista por negar -seg√ļn ellos- la sal y el agua al presidente y su gabinete, en una nociva pol√≠tica de supuesta ‚Äúobstrucci√≥n‚ÄĚ a su gesti√≥n.

La raz√≥n de la ira radica en el rechazo del socialismo chileno a participar en las Comisiones T√©cnicas, que el actual gobierno constituy√≥ invitando a personeros de oposici√≥n a integrarse en ellas, ah√≠ anunci√≥ se forjar√≠an ‚Äúgrandes acuerdos‚ÄĚ que luego ser√≠an enviados al Parlamento para ser aprobados y despachados. Era una buena oferta para tentarse, pero no era lo correcto.

Queda claro de la misma formulaci√≥n de la idea que su contenido esencial era hacer del Congreso Nacional un simple buz√≥n de los supuestos ‚Äúgrandes acuerdos‚ÄĚ emanados de dichas tratativas ‚Äút√©cnicas‚ÄĚ. Ese m√©todo se agot√≥. Hubo momentos posteriores al triunfo del No en el Plebiscito del 5 de Octubre de 1988, que la transici√≥n requiri√≥ negociaciones pol√≠ticas directas con resultados parciales, pero que aportaron al proceso de restablecimiento de la autoridad civil y la gobernabilidad democr√°tica.

A medida que se consolid√≥ el r√©gimen democr√°tico fueron perdiendo valor los acuerdos pol√≠ticos pre legislativos, de car√°cter reservado. M√°s a√ļn, hacia ellos se gener√≥ desconfianza por extenderse m√°s de lo indispensable.

Hubo momentos posteriores al triunfo del No en el Plebiscito del 5 de Octubre de 1988, que la transición requirió negociaciones políticas directas con resultados parciales, pero que aportaron al proceso de restablecimiento de la autoridad civil y la gobernabilidad democrática.
- Camilo Escalona

Di√°logo y debate, con acuerdos en el Parlamento, entre las fuerzas pol√≠ticas y el gobierno, y avanzar en transparencia, ha sido y es el camino correcto para fortalecer la gobernabilidad democr√°tica. En las diversas etapas vividas, el PS ha defendido estos principios b√°sicos, la debida transparencia e informaci√≥n ciudadana y la separaci√≥n de poderes como es propio de la democracia, as√≠ se rescata el rol del Parlamento, ya que la deliberaci√≥n pol√≠tica all√≠ tiene un lugar, no √ļnico, pero esencial.

Por lo dem√°s, el paquete de reformas constitucionales m√°s importantes de los √ļltimos 30 a√Īos, termin√≥ su tr√°mite el a√Īo 2005, y tuvo su epicentro en el Senado, y no en alguna entidad ‚Äút√©cnica‚ÄĚ. Pueden dar de fe de ello, los mismos A. Chadwick y J.M. Insulza, que fueron actores centrales de esa situaci√≥n. Uno era ministro y el otro senador, s√≥lo que al rev√©s de c√≥mo es hoy.

Por eso, el poder legislativo no puede ni debe ser declarado irrelevante como quiere la derecha que hoy gobierna, y aunque sus adherentes all√≠ sean minor√≠a, debe saber respetar su significaci√≥n institucional. Si se elude el Parlamento, de forma flagrante, como ocurrir√≠a si las Comisiones T√©cnicas tomaran acuerdos previos y los enviaran solo para ser ratificados, ¬Ņqu√© sentido tiene entonces el Congreso Nacional, y con qu√© instituci√≥n se reemplazar√≠an sus funciones?

Asimismo, se desnuda un celo tecnocrático ante los miembros de un Poder del Estado, electos por el ejercicio de la soberanía popular, que desagradan a parte de la élite de derecha, esa actitud no se debe pasar por alto y debiese obligar a los congresistas a mejorar su propia preparación y capacidad de responder ante la responsabilidad que han asumido. Muchos desde la tecno burocracia están deseando que fracasen.

Pablo Ovalle Isasmendi | Agencia UNO
Pablo Ovalle Isasmendi | Agencia UNO

Por eso, como se constata un debilitamiento del prestigio y autoridad del Parlamento, precisamente porque ha deca√≠do su peso y funci√≥n institucional, los ‚Äúestrategas‚ÄĚ del pi√Īerismo con su pol√≠tica de by pass al Congreso agravan esa debilidad, de modo que el gobierno debe atender m√°s all√° de su inter√©s inmediato y cesar el maltrato al Parlamento.

En democracia hay que saber gobernar y estar en la oposici√≥n, seg√ļn corresponda. El olvido de la alternancia genera distorsiones catastr√≥ficas en la gobernabilidad democr√°tica de los pa√≠ses. No se puede estar siempre con el control del poder del Estado. Hay que saber respetar la voluntad soberana de la naci√≥n, en particular, cuando se pierde una elecci√≥n.¬†

En esta materia el Partido Socialista no ha cometido falta alguna. No ha amenazado con quitarle la sal y el agua a nadie. Es paradojal que esta afirmación haya surgido desde el mismo gobierno que, en lugar de asumir los deberes legislativos que le competen, busca presentarse como víctima de una conducta que no tiene partido político que la propugne.

En suma, lo mejor para el país es que sus fuerzas políticas asuman sus tareas y sus responsabilidades tal como son, unos en el gobierno, los otros en la oposición, y se coopere en temas de país, en esa condición. Si la autoridad desea que no haya contraparte del gobierno, que enjuicie y critique sus actos, si esa regla esencial de la democracia se quiere saltar, no es el camino.

Camilo Escalona Medina
Ex Presidente del Senado
Vicepresidente Partido Socialista de Chile

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