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Universidad Bernardo O'Higgins
Jueves 04 octubre de 2018 | Publicado a las 18:24
La terrible derrota de Bolivia en La Haya: una mirada a la responsabilidad de Evo y su coro griego
Publicado por: Blog UBO
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La humillación que acaba de sobrellevar Bolivia en La Haya no tiene precedentes. Para buscar su equivalente habría que remontarse al fallo de la Sociedad de las Naciones de 1921.

S√≠, aquella vez en que ese foro rechaz√≥ de lleno la demanda boliviana de revisar el tratado de 1904. Pero el alcance de este antiguo rev√©s careci√≥ entonces de reverberaci√≥n p√ļblica. Tal episodio estaba condenado de antemano, vistas las limitantes culturales de la √©poca, las del tel√©grafo y los diarios, a quedar confinado al medio ambiente diplom√°tico, a los comentarios comedidos de las canciller√≠as y a los manuales de derecho internacional.

El mundo de hoy ‚Äďel de Evo y Garc√≠a Linera- no es el de la Ginebra de la primer posguerra. En pleno imperio de la ‚Äúaldea global‚ÄĚ, del poder tecnotr√≥nico y de la dictadura sarc√°stica de las redes sociales, una derrota como la del 1 de octubre, dada la expectativa sembrada por el propio Evo y su gobierno populista, solamente puede tener alcance universal. O sea, escenario planetario.

Es lo que el cabecilla de La Paz quería. Presuponía una victoria épica (puesto que era ante el mundo) sobre Chile… sin guerra. Antofagasta, llegó a desvariar, volverá a ser boliviana. Y nadie iba a quemar un solo cartucho en esa certera operación de reconquista.

La porfiada verdad es que Chile aplastó A Evo Morales Ayma en La Haya. Allí, en la arena de la liza, quedó lo que lanzó a ella: una siembra altamente demagógica de esperanzas, la deformación a sangre fría de la historia científica y una audacia tan maquinal como irresponsable. Todo esto, aderezado con una arrogancia y un exhibicionismo medial rayano en lo patológico.

Pero hay que reconocerle méritos a Morales. Debemos ser buenos hidalgos. Evo fue capaz de ensanchar las fronteras de la política populista a cotas inimaginables por el populismo mismo: trasladar la odiosidad y el frenesí por lo contencioso a un Foro-Mundo.

El resultado queda a la vista: hundimiento hasta el mutismo en la delegación altiplánica y depresión nacional profunda en la (correctísima) ciudadanía del país hermano. Mientras, las portadas y flashes de los noticieros de todo el orbe analizan y repasan las anécdotas de esta debacle sin precedentes.

Las redes sociales, de tanta incidencia en la expresi√≥n de opini√≥n p√ļblica ‚Äďera predecible- extend√≠an sus pullas y chanzas imp√ļdicas (hasta el mal gusto) a costa del caudillo pace√Īo.

Así y todo, no hay que concentrarse exclusivamente en la maltrecha figura de Evo. Hay tres responsables directos del desastre que ameritan un comentario. Han sido sus corifeos (en el sentido helénico del término). A saber:

-√Ālvaro Garc√≠a Linera, el locuaz vicepresidente del Estado Plurinacional, que secund√≥ eficientemente el despliegue comunicacional insidioso de su Presidente, quiz√°s con mayor nivel hiperb√≥lico y provocador (una semana antes se hab√≠a burlado de la diplomacia chilena, supuestamente atribulada frente a la inminencia ‚Äúde una derrota catastr√≥fica”).

-Carlos Mesa Gisbert, historiador de pergaminos que sirviendo su cargo de vocero oficioso disipó su capital tratando de dar sustancia académica a una demanda improvisada y chovinista, subordinada a intereses electorales (los de Evo).

-Eduardo Rodr√≠guez Veltz√©, jurisconsulto que, al tenor del pronunciamiento de los jueces se aboc√≥ todos estos a√Īos a fabricar pruebas, mediante el expediente impresentable de transformar notas y textos diplom√°ticos reservados entre plenipotenciarios y canciller√≠a en documentos jur√≠dicos y ‚Äúactas de obligaci√≥n‚ÄĚ.

Nos lamentamos por el pueblo boliviano, víctima de malabarismos retóricos y proposiciones incumplibles, que ve, una vez más, herido su sentimiento y honor nacional y su aspiración a una salida al Pacífico sur con soberanía plena. No se merecía semejante Gólgota mediático.

M√°s, en esto, los chilenos no debemos jam√°s equivocarnos: Bolivia, ese digno pueblo andino, es mucho m√°s que su mandatario.

Eduardo T√©llez L√ļgaro
Académico e investigador de la Universidad Bernardo O’Higgins

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