El subsecretario de Pesca y Acuicultura, Osvaldo Urrutia, se abrió a evaluar el levantamiento de la veda que existe sobre el lobo marino y autorizar una eventual caza selectiva, como fue planteado por pescadores artesanales ante los problemas que el animal genera en su trabajo, específicamente en la extracción de merluza.
Aquello fue planteado el pasado 21 de julio durante una sesión de la Comisión de Pesca, Acuicultura e Intereses Marítimos de la Cámara de Diputados en la que, además de participar el subsecretario, asistieron parlamentarios y representantes de la pesca artesanal de la región de Los Lagos.
De acuerdo a lo expuesto por el presidente del Consejo Regional de Pescadores Artesanales de Los Lagos, Jorge Bustos Nilsson, los lobos marinos pueden consumir o dañar hasta el 90% de una captura de peces realizada por una embarcación de la zona. Sobre esa línea, aseguró que el gremio lleva cuatro o cinco meses sin extraer merluza en condiciones normales.
Además, Bustos cuestionó las cifras de los censos que han medido la población de lobos marinos, afirmando que los números se alejan de lo indicado y que estos llegan a los 500 mil o 600 mil ejemplares.
En ese sentido, explicó que el lobo marino se ha vuelto “una plaga” en la macrozona sur, por lo que planteó la necesidad de una medida de control.
Eventual caza selectiva del lobo marino
Teniendo en cuenta los antecedentes, el subsecretario de Subpesca, Osvaldo Urrutia, explicó que actualmente existe una veda para el lobo marino común, que se estableció en 1995 y se renovó en 2021 por un plazo de 10 años.
A la vez, señaló que la población de lobo marino común se situaría en unos 112.000 a 150.000 individuos, agregando que están al tanto de la problemática y que desde 2018 se han realizado acciones como censos y evaluaciones de medidas disuasivas; sin embargo, las medidas han dejado resultados “dispares”.
Por lo tanto, Urrutia señaló que “la única medida que hasta ahora no se ha explicitado y creemos que debe ser considerada para contribuir, junto con otras soluciones, es que estamos disponibles (…) para analizar la posibilidad de fijar una cuota o una caza selectiva“.
No obstante, reconoció que para ello es clave que los representantes del sector pesquero presenten un proyecto que explique la forma de extracción y faenamiento, el destino de los productos y las cantidades.
¿Qué impacto podría dejar la caza de lobos marinos?
A través de un comunicado, la Dra. Sara M. Rodríguez, académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) e investigadora en Biología Marina, explicó que “el conflicto entre los lobos marinos y la pesca artesanal no responde únicamente al número de individuos, sino también a factores como los cambios oceanográficos, la disponibilidad de presas y las propias dinámicas de las pesquerías”.
Según la especialista, el lobo marino cumple un rol fundamental en los ecosistemas costeros al ser un depredador de alto nivel trófico, contribuyendo a regular las comunidades marinas y al equilibrio de las redes alimentarias.
“Reducir una población de depredadores tope puede generar efectos en cascada sobre otras especies y alterar procesos ecológicos que todavía no conocemos completamente. Además, los lobos marinos forman parte de complejas redes de interacción con parásitos, bacterias y otros organismos, por lo que modificar significativamente su abundancia también puede afectar la dinámica de enfermedades en los ecosistemas marinos“, sostuvo.
Respecto a la propuesta de permitir una caza selectiva, Rodríguez señaló que la evidencia científica internacional no demuestra que esta estrategia reduzca de manera sostenida los conflictos con la pesca.
“Los estudios muestran que los lobos marinos aprenden rápidamente a asociar las embarcaciones con una fuente fácil de alimento. Por eso, eliminar algunos individuos no necesariamente disminuye el problema, ya que otros animales pueden ocupar ese mismo comportamiento. Hasta ahora no existe evidencia que demuestre que reducir la población genere una disminución proporcional de las pérdidas económicas para la pesca”, afirmó.
En ese sentido, añadió que “diversas investigaciones han propuesto alternativas no letales, como modificaciones en las artes de pesca, dispositivos disuasivos y estrategias de manejo adaptativo, las que han mostrado resultados más prometedores para disminuir la interacción entre mamíferos marinos y pescadores”.
Finalmente, la académica recalcó que el debate requiere un enfoque basado en evidencia científica y no únicamente en la percepción del aumento de la especie.