En las últimas semanas, los consumidores han notado la desaparición o la escasez de jurel de las góndolas de supermercados y almacenes. Una parte de la respuesta a la interrogante sobre qué está pasando con el pescado guarda relación con una caída en las capturas, luego de que las embarcaciones comenzaran a detectar una inusual ausencia del recurso en las zonas donde habitualmente se concentra.
Sin embargo, la otra parte aún se está estudiando. La principal hipótesis apunta a las condiciones oceanográficas asociadas al fenómeno de El Niño, que podrían estar modificando la distribución y el comportamiento de los cardúmenes.
Es así que el escenario ha abierto otras interrogantes como: dónde se encuentra actualmente el jurel y si se trata de un desplazamiento temporal o no.
Cómo El Niño podría explicar la escasez del jurel
Respecto a la hipótesis, el académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Serena, Cristian Araya-Jaime, explicó a través de un comunicado que “El Niño calienta y reorganiza el océano, y eso puede cambiar dónde se concentra el jurel, ya sea más lejos de la costa, más al sur o a otra profundidad; también puede modificar la disponibilidad de alimento y las condiciones en que sobreviven las larvas y juveniles”.
“Por eso, durante un evento cálido, podría haber menos jurel disponible en un sector, aunque la especie siga presente en otras áreas”, señaló el también magíster en Ciencias Biológicas, mención Ecología de Zonas Áridas, agregando que “el antecedente de 1997-1998 muestra que el jurel puede modificar su distribución, pero cada evento es distinto”.
Ahondando en esto, el PhD. en Genética advirtió que “no basta con observar una baja de capturas en una semana o en una caleta; se deben comparar cruceros científicos, registros de pesca, tamaños de los peces, presencia de huevos y larvas, y datos del océano como temperatura, corrientes y productividad”.
Sobre esa línea, afirmó que el desplazamiento es “una hipótesis plausible”, que luego deberá analizarse junto a la evidencia “antes de presentarlo como un hecho”.
De momento, el investigador aseguró que “la interpretación prudente es que podría tratarse de un cambio temporal en la distribución o en la accesibilidad del recurso, lo que debe seguirse con monitoreo científico”.
“No podemos concluir que el jurel haya desaparecido o que el stock esté en riesgo solo porque haya menos disponibilidad en una zona; primero debemos verificar si cambió su ubicación y comportamiento en respuesta a las condiciones del océano”, concluyó.