El Centro UC Observatorio de la Costa alertó sobre los diferentes efectos que podría dejar en playas y cerros la combinación del río atmosférico, marejadas anormales y “mareas vivas” que afectan esta semana a gran parte del país.
A través de un artículo publicado este miércoles, los expertos sostienen que los tres fenómenos reportados amenazan con producir riesgos adicionales en “zonas costeras altamente urbanizadas y playas erosionadas”.
“En esta ocasión coincidirán tres fenómenos: precipitaciones extremas, provocadas por el evento de río atmosférico, de categoría 5, que arribará al territorio y que aumentará los caudales de ríos y esteros; marejadas anormales, por el fuerte viento; y mareas de sicigia, también llamadas “mareas vivas”, que ocurren cuando el Sol, la Tierra y la Luna se alinean y la pleamar es más alta que el promedio”, puntualizan.
Por consiguiente, la directora del Centro UC Observatorio de la Costa y académica del Instituto de Geografía UC, Carolina Martínez, señala que “no solo debemos preocuparnos por la lluvia, sino también por el comportamiento del mar, la respuesta de las playas, los acantilados blandos, los cerros que reaccionan al aumento del caudal en las desembocaduras y la lluvia intensa o concentrada”.
Efectos que podría dejar el sistema frontal en la costa
Según explican desde el Centro UC Observatorio de la Costa, la combinación de factores puede producir:
● Anegamientos en sectores bajos.
● Cambios acelerados en la forma de las playas.
● Sobrepasos del oleaje sobre costaneras y paseos costeros
● Mayor presión sobre humedales y desembocaduras.
● Probabilidad de remociones en masa y socavones en sectores con pendientes pronunciadas, como cerros y dunas.
La académica del Instituto de Geografía UC advierte que “los efectos que todo esto puede tener sobre las personas, la infraestructura y los ecosistemas costeros son muy variados; puede generar graves daños, como muestra la historia de nuestros desastres hidrometeorológicos”.
A lo antes señalado se suma la apertura natural de barras de arena que separan cuerpos de agua del mar, o impulsar acciones para intervenirlas y así facilitar el drenaje. “En algunos casos, estas intervenciones buscan disminuir el riesgo de inundaciones para viviendas e infraestructura cercana, pero las aperturas artificiales de barras requieren criterios técnicos y ecológicos. Alteran bruscamente el funcionamiento de humedales y desembocaduras, modificando procesos naturales”, indica Martínez.
Recomendaciones
Ante estos posibles escenarios, el Observatorio de la Costa se sumó al llamado que hicieron distintas autoridades a la ciudadanía en torno a mantenerse informados y evitar acercarse a playas, costaneras, roqueríos, desembocaduras y sectores de rompiente, así como no ingresar a zonas que presenten sobrepasos del oleaje.
“La prevención sigue siendo la principal herramienta para reducir el riesgo. Estos eventos pueden modificar rápidamente las condiciones de la costa y generar situaciones peligrosas incluso cuando la lluvia disminuye. El monitoreo permanente y una adecuada planificación territorial son fundamentales para proteger tanto a las personas como a los ecosistemas costeros”, subraya la directora del Centro UC Observatorio de la Costa.