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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La Modalidad de Cobertura Complementaria (MCC) que buscaba brindar a los usuarios de Fonasa una mejor atención en el sistema privado ha enfrentado dificultades en su implementación. Después de que ninguna aseguradora hiciera ofertas por las siete fracciones de riesgo en la licitación, Fonasa declaró desierta la segunda licitación del seguro. A pesar de los intentos del Gobierno por avanzar en un trato directo con Zurich, la aseguradora rechazó la propuesta. Ante esta situación, Fonasa debe proponer un nuevo modelo para cumplir con el mandato legal de establecer la MCC, cuya implementación ha sufrido más de un año de retraso debido a problemas de diseño y falta de interés del mercado asegurador. La MCC permitiría a los afiliados de Fonasa mejorar sus coberturas en el sistema privado mediante el pago de una prima adicional.

La Modalidad de Cobertura Complementaria (MCC) es una de las medidas más ambiciosas que el Gobierno anterior ingresó en la Ley Corta de Isapres. El objetivo era diseñar un seguro de salud —cuya inscripción sería voluntaria— que permitiera a los usuarios de Fonasa atenderse con una mejor cobertura en el sistema privado.

No obstante, a medida que va pasando el tiempo, la implementación de la MCC parece un hito cada vez más lejano. Este lunes, Fonasa declaró desierta la segunda licitación del seguro. Nuevamente, ninguna aseguradora quiso hacer ofertas por las siete fracciones de riesgo definidas en las bases.

“Esta decisión se fundamenta en la falta de cobertura para la totalidad de las fracciones de riesgo definidas en las bases, pese a las gestiones realizadas durante el proceso para completar su asignación. Esto hace inviable su adjudicación, toda vez que la contratación íntegra de dichas fracciones constituye un requisito esencial para la implementación del modelo”, señaló el Fondo mediante un comunicado.

En efecto, en el proceso se recibieron ofertas únicamente para una de las siete fracciones contempladas, de parte de Zurich, quedando las seis restantes sin proponentes. El Gobierno buscó avanzar en un trato directo ofreciéndole a la compañía la cartera completa; no obstante, la aseguradora lo rechazó.

Así, Fonasa resolvió dejar sin efecto la adjudicación parcial y declarar desierta la licitación.

En este contexto, el Ministerio de Salud instruyó a Fonasa proponer un nuevo modelo que permita implementar finalmente la MCC. Esto es clave: aunque ya hayan fracasado las últimas licitaciones, la Ley N° 21.674 establece un mandato legal para la creación de la nueva modalidad; por lo tanto, prescindir de ella no es una opción y el Gobierno está obligado a resolver cómo darle cumplimiento.

“En ese marco, Fonasa iniciará una etapa de revisión que incluirá un diagnóstico sobre los factores que limitaron el interés del mercado asegurador y la evaluación de los ajustes que sean necesarios para viabilizar su implementación”, explica el informativo.

Más de un año de retraso

Originalmente, la MCC estaba pensada para comenzar a operar a mediados de 2025. Así lo había indicado en mayo de 2024 el entonces director de Fonasa, Camilo Cid, cuando se promulgó la Ley Corta de Isapres. “El primer semestre del 2025 las personas ya podrán estar optando por esta nueva modalidad de atención que aumentará su protección financiera en salud”, aseguró.

No obstante, dichos plazos nunca se concretaron. Recién el 28 de marzo de 2025, Fonasa publicó las bases de licitación para las aseguradoras, la cual se declaró desierta en junio del año pasado. Ante este revés, la Comisión de Salud del Senado citó a la entonces ministra Ximena Aguilera y a Cid para analizar las razones del fracaso y discutir qué ajustes serían necesarios para reimpulsar el proceso.

“El diseño inicial obligaba a las aseguradoras a trabajar con precios de hospitalización por debajo de los costos reales, lo que hacía inviable sumar a una red suficiente de prestadores. A esto se añadían multas y restricciones desproporcionadas que encarecían la operación, junto con un plazo de apenas dos meses para implementar un sistema completamente nuevo. Con ese cuadro, el fracaso era predecible”, sostuvo en su momento el senador Sergio Gahona (UDI).

Con la esperanza de poder adjudicar entre abril y junio de 2026, Fonasa tuvo tres meses para abrir una nueva licitación, la cual se lanzó a fines de septiembre, no sin antes realizar una consulta a los prestadores para conocer las mejoras. De no tener oferentes, se podía avanzar en una contratación directa para los próximos interesados. No obstante, ninguna de estas dos instancias tuvo éxito.

A fines de enero, venció el plazo para destrabar la MCC. Con Zúrich presentándose como la única interesada por una de las siete fracciones en que se dividió el nuevo seguro complementario, Fonasa buscó que esta se adjudicara la totalidad de ellas. No obstante, la aseguradora suiza declinó.

“El rechazo de Zúrich es una advertencia. Las aseguradoras señalan que el MCC, tal como está concebido, no ofrece condiciones para una gestión sostenible. Costos crecientes difíciles de anticipar, alta judicialización, falta de control clínico y una demanda contenida que emergerá, conforman un escenario poco atractivo. No es desinterés, es una evaluación racional del riesgo”, apuntó a fines de enero Luis Castillo Fuenzalida, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma y exsubsecretario de Redes Asistenciales.

“No se ha conseguido traccionar una oferta de prestadores que hagan realmente interesante este seguro para una proporción amplia de la población”, manifestó también por su parte la académica de la Escuela de Negocios de la Universidad de los Andes, Natalia Yankovic, quien advirtió que este instrumento enfrenta dificultades estructurales al no considerar preexistencias ni exclusiones, lo que eleva los riesgos y costos.

Este jueves, en conversación con Radio Infinita, el superintendente de Salud, Fernando Riveros, explicó que existen problemas respecto a cómo se construyó la MCC: “Lo que ha planteado Fonasa es que existe un problema de diseño serio en la dictación de esa ley y en la forma en que se implementó, y que necesita modificaciones de base para poder implementar la Modalidad de Cobertura Complementaria”.

Respecto a cuáles son estos problemas, la autoridad apuntó a que fundamentalmente se trata de “problemas de cálculo, de estimaciones de demanda, estimaciones de precio que en definitiva determinaron que esto no fuera atractivo para ninguna compañía de seguros. Lo que entiendo es que se van a hacer propuestas de modificación legal para poder hacer más viable esta modalidad”.

Así, de momento no hay una fecha tentativa de cuándo podría llegar a implementarse la MCC de Fonasa.

¿En qué consiste la Modalidad de Cobertura Complementaria?

La Modalidad de Cobertura Complementaria está pensada para ofrecer a los afiliados a Fonasa en los tramos B, C y D, la opción de suscribir voluntariamente un seguro complementario de salud que les permita mejorar sus coberturas al atenderse en una red cerrada de prestadores, tanto en la atención ambulatoria como en hospitalizaciones.

Lo anterior, pagando una prima adicional al 7% de la cotización de salud obligatoria. La cobertura se dividiría en un copago de 30% para los usuarios, 40% de cobertura por Fonasa y 30% a cargo de las aseguradoras privadas. Se estimaba que el precio que debía pagar cada usuario rondaría los 40 mil pesos, un costo que las aseguradoras habrían considerado como demasiado elevado como para ser rentable.

A diferencia de un seguro complementario tradicional, esta modalidad se caracteriza por tener el mismo precio para todos, sin importar la edad, el género o si la persona ya tiene alguna preexistencia de salud.