Hay ciudades que surgen desafiando su territorio. Valdivia se fundó entendiéndolo.

El comienzo histórico de la capital de la región de Los Ríos está fuertemente ligado a su geografía. El conquistador español Pedro de Valdivia fundo la ciudad en 1552, atraído por su extensa red fluvial y viendo la bahía de Corral como un lugar con una ventaja estratégica excepcional.

Santa María la Blanca de Valdivia se estableció así a orillas del Calle – Calle, siendo un punto clave del territorio austral y conectando también los valles con el mar, por medio de sus ríos. Sin embargo, mucho antes de eso, el territorio ya era habitado por comunidades huilliches que ya reconocían el potencial de este lugar al que llamaban Ainilebu.

Postal de Valdivia previo al terremoto de 1960
Postal de Valdivia previo al terremoto de 1960 | Colección de Fotografía del Museo Histórico Nacional, CHAMUL_0850 | Cedida a Fundación Plantae

La historia posterior confirmó aquella intuición inicial. La ciudad prosperó gracias a sus ríos, humedales y conexiones marítimas. La navegación, la ganadería e incluso grandes industrias encontraron en la actual región de Los Ríos condiciones óptimas.

El funcionamiento de la primera siderúrgica moderna de Latinoamérica en 1910, Altos Hornos de Corral, es un ejemplo de ello. Así como también el impulso de una creciente producción ganadera y maderera en la zona.

Pero en mayo de 1960, la naturaleza volvió a recordarnos su fuerza. Valdivia fue azotado con el terremoto más grande del que hay registro en la historia con una magnitud de 9,5 en la escala de Richter, que no solo cambió la vida de miles de personas y destruyó infraestructuras, sino que también modificó profundamente la geografía.

Amplias zonas se hundieron hasta 2,7 metros, especialmente en áreas bajas cercanas a ríos y costas. Sectores completos se inundaron y se transformaron en humedales permanentes. Muchos de los paisajes que hoy consideramos característicos de la identidad valdiviana nacieron o se expandieron tras esta catástrofe.

Valdivia tras el terremoto de 1960
Valdivia tras el terremoto de 1960 | Colección de Fotografía del Museo Histórico Nacional, Terremoto 1960 Fa-016571 | Cedida a undación Plantae

Y es precisamente ahí donde nace una de las mayores contradicciones actuales. Aquello que más distingue a Valdivia es, al mismo tiempo, lo que algunos consideran un obstáculo para el desarrollo, y que por décadas ha quedado demostrado por las imparables acciones de rellenos y desecamientos para habilitar terrenos habitacionales y parcelaciones.

Valdivia no puede comprenderse sin humedales. Ellos sostienen su paisaje, regulan el agua, moderan las temperaturas, absorben precipitaciones extremas, albergan biodiversidad y permiten que la ciudad sea habitable a pesar de las condiciones climáticas intensas. No olvidemos que Valdivia es considera históricamente la ciudad más lluviosa de Chile.

No obstante, durante décadas se urbanizó sectores sin comprender completamente el territorio. Hoy las consecuencias de eso son visibles. En la población San Pedro de Valdivia, cerca de 300 viviendas construidas en los años 90 sobre humedales presentan daños estructurales, humedad, hongos, malos olores y deterioro de sus bases.

Diversos informes técnicos y sanitarios han advertido los problemas de habitabilidad e incluso riesgos para la salud de sus habitantes. Vecinos llevan más de veinte años denunciando una situación que evidencia una verdad incómoda por estos días, construir ignorando la lógica del humedal no elimina el problema habitacional, solo traslada el problema a las personas.

Estado de las viviendas construidas sobre relleno de humedal en población San Pedro, en Valdivia.
Estado de las viviendas construidas sobre relleno de humedal en población San Pedro, en Valdivia | Diario de Valdivia | Cedida a Fundación Plantae

En medio de la discusión pública, tras la reciente visita del ministro de Vivienda y Urbanismo y el cuestionamiento a la Ley de Humedales Urbanos, impulsada por el ahora Senador Alfonso De Urresti, nuevamente se abrió el debate sobre si esta normativa “traba” o ralentiza proyectos e inversiones.

Pero la verdadera pregunta es otra: ¿Qué costos tiene ocupar territorios que naturalmente cumplen con funciones ecosistémicas indispensables para una ciudad como Valdivia?

Ni Valdivia, ni la región de Los Ríos puede evaluarse bajo estándares diseñados para ciudades con otras geografías y otras pluviometrías. Acá, el manejo del agua depende de sistemas complejos donde interactúan humedales, canales, esteros y ríos. Cuando estos espacios desaparecen o se rellenan, las consecuencias aparecen inevitablemente en forma de inundaciones, deterioro urbano y afectando la calidad de vida de las comunidades.

Valdivia
Valdivia | Rodrigo Celedón | Cedida a Fundación Plantae

Valdivia tiene el desafío de crecer sin destruir aquello que la sostiene. Construir con el paisaje y no contra él, entendiendo que los humedales no son terrenos vacíos esperando urbanización, sino infraestructura natural indispensable para habitar este territorio.

Tatiana Cheausu
Encargada de Comunicaciones, Fundación Plantae.

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