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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La novela "Séptima región" de Nicolás Poblete nos sumerge en la historia de Renato, quien tras la muerte de su pareja, Millaray, se adentra en un viaje espiritual liderado por Eneas. A través de siete ritos de paso, Eneas busca despojar a Renato de su humanidad y elevarlo a la clarividencia. La obra ahonda en las dinámicas de poder y manipulación de un líder mesiánico, mostrando cómo la vulnerabilidad humana puede ser explotada.

“En el fondo nadie, vale decir, ni un solo ejemplar de nuestra especie, se merece nada, absolutamente nada, pero aquí podemos transformarnos, podemos separarnos de la mediocridad o, más bien, del sopor, de ese encandilamiento de todos los otros”, fragmento del libro.

Por Francisco Marín Naritelli

Es innegable: el mundo sigue ahí. Persiste. Transcurre, indiferente, ajeno a la voluntad de quienes lo habitan. Renato, el protagonista, es consciente de esta maquinaria; para él, la vida se ha reducido a una exhaustiva lista de deberes. Sin embargo, algo se ha fracturado, algo se ha detenido. Existe un “pero” que se alza como muro infranqueable: Renato sigue vivo, pero Millaray, su centro de gravedad, ha muerto. Ese abismo entre la ausencia y la desesperada búsqueda de sentido es el motor que impulsa esta novela. Tal vez martirio, tal vez redención.

Es un sello distintivo de Nicolás Poblete construir buena parte de sus novelas mediante un riguroso extrañamiento emocional. El autor disecciona a sus personajes en la cotidianidad, empleando descripciones quirúrgicas matizadas por un lirismo inquietante que le es tan propio: una observación detenida del entorno -el cielo, la luz sobre los hibiscos, la disposición de un escritorio- que se entrelaza con reflexiones introspectivas. Solo tras consolidar esta atmósfera permite el ingreso de las revelaciones. Poblete rehúye la transparencia, lo inmediato, lo evidente; dosifica la información con habilidad, obligando al lector a ensamblar, pieza a pieza, el rompecabezas de una subjetividad que se despliega fragmentariamente.

En Séptima región (Editorial Cuarto Propio, 2026), el argumento sigue a Renato, quien, tras la muerte de su pareja, Millaray, en un accidente de tránsito, recibe la invitación de Eneas, un antiguo compañero de trabajo devenido en líder espiritual. ¿Transformación, sanación, iluminación o aprovechamiento? A través de la tortura internalizada como rito sádico, Eneas busca quebrar a Renato, disociarlo -tal como él lo está- de la impureza humana, de la tradición, la moralidad y la sociedad.

En realidad, son siete ritos de paso; una cifra que no es azarosa, sino un juego deliberado con la mística del número siete, símbolo de perfección que amarra el proceso de Renato con el título mismo de la novela. El preámbulo es radical: el rapado de su cabeza, la quema de su ropa y tarjetas, la destrucción del celular y de todo atisbo de civilidad. Luego: el ayuno de sueño, la ingesta de brebajes y las consecuencias físicas; el dolor, la inflamación, el sarpullido.

Obnubilado por el duelo y la culpa, Renato sigue al pie de la letra las instrucciones espirituales de Eneas, quien, acompañado por una puma ciega en una lejana cabaña -inmersa en una reserva de palmeras del Maule-, busca elevarlo hasta la clarividencia: una mente capaz de sostenerse “completamente por sí misma, por sí sola” (p.89).

Eneas

Destacamos al personaje de Eneas, quien encarna los ingredientes reconocibles de un líder mesiánico: es culto, carismático y seductor. Su manejo del lenguaje no solo hipnotiza, sino que anula cualquier oposición, permitiéndole intencionar sus propósitos hasta lograr que sus seguidores crean haber llegado, por sí mismos, a las conclusiones que él les ha dictado.

Eneas ejerce un férreo control sobre la palabra, amparado en la constante amenaza del felino y en la hostilidad de un entorno que hace imposible cualquier escape. No obstante, una mirada más atenta revela su verdadera clave: él también es, en el fondo, un sujeto quebrado.

Eneas recibió una lacrimógena en el rostro durante el estallido social, mientras intentaba conseguir fármacos para la epilepsia de su hijo. La traición de la mujer a quien salvó en ese mismo instante sella su desamparo. En él habitan la desilusión y, sobre todo, una renuncia: un abandono del mundo que nos obliga a reflexionar sobre las trayectorias que se tuercen bajo un sistema que termina por destruir subjetividades y expulsar la posibilidad de lo común; un sistema que, de manera aterradora, anula la capacidad crítica, el disenso y la voluntad.

Eneas encarna, en definitiva, aquella energía que se fuga, resentida, de lo social. Y, aunque desprecia el orden establecido, termina convirtiéndose en el engranaje perverso de esa misma maquinaria al instrumentalizar una fuga que, de forma paradójica, no logra ser verdaderamente emancipadora.

Secta

Por más que hablemos de sectas y nos escandalicemos ante la pantalla, la pregunta vuelve una y otra vez: ¿Quiénes se hacen parte?, ¿Cuáles son sus motivaciones y sus deseos? ¿Acaso son tan distintos a nosotros? ¿Qué los hace vulnerables? ¿Existe realmente un límite, algo que nos separe del control de un Antares de la Luz o de un Charles Manson? ¿Nos creemos, acaso, tan infalibles? ¿Qué es lo que aparece y qué es lo que deja de aparecer en ese punto de no retorno?

El acierto de la novela es no limitarse a la descripción meticulosa del infierno desde un posicionamiento moral -esa experiencia autoritaria que exalta un mundo primitivo, iniciático y latente, digno de ser desentrañado bajo la guía de algún iluminado-; la obra profundiza, sobre todo, en vidas rotas, miedos, soledades, trascendencias y promesas redentoras. Detrás de cada decisión, en el fondo, habita una persona: el complejo entramado emocional de quien intenta, a toda costa, sobrevivir a una pérdida y hallar un consuelo -o una contención- real. No hay aquí una maldad pérfida ni una extravagancia ajena; es, precisamente, la cercanía de esa vulnerabilidad lo que resulta perturbador.

Poblete vuelve a dar en el clavo: al abordar las miserias humanas en todas sus formas, esta vez desde lo ritual y lo chamánico, logra exponer la crudeza de nuestra propia bestialidad y la magnitud de nuestras contradicciones más íntimas.

Séptima región, de Nicolás Poblete, Editorial Cuarto Propio

Séptima región.
Nicolás Poblete.
Editorial Cuarto Propio
, 2026.
204 páginas.