Polémica y debate genera la exclusión de la escritora argentina Ariana Harwicz (48) del Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades Cultur-Alh, que se celebra esta semana en Granada (España). De acuerdo a la autora, la dirección del evento le informó que no podría velar por la seguridad de su estadía debido a la presión de grupos en apoyo a Palestina que exigían su marginación.
Harwicz (autora de novelas como ‘Matate, amor’, Degenerado y ‘Perder el juicio’) iba a ofrecer una charla con el escritor Jesús Ortega, que llevaba por título “Oponerse al mundo”. Todo esto hasta que, tal como detallaron los organizadores, la Red Universitaria por Palestina de Granada, lectores y un club de lectura pidieron su exclusión del programa.
De acuerdo a la argentina, actualmente radicada en Francia, las presiones respondían a una saga de artículos en los que criticaba el boicot cultural a Israel. En su cuenta en X, Harwicz escribió: “Me desprogramaron a último momento. Cedieron a la presión de militantes. Cedieron al terror. Será un festival sin disidencia”.
“Me desprograman por judía para convertirme en paria”, añadió la finalista del Premio Booker Internacional de 2018. “Desde entonces, no me han contestado las llamadas ni los mensajes”, dijo al diario El Mundo, donde también expuso la denuncia.
Las respuestas al caso Ariana Harwicz
La Universidad de Granada, ente organizador de Cultur-Alh, se pronunció sobre la polémica, aunque tomando distancia de las decisiones de los organizadores del festival literario. “La Universidad de Granada no comparte dicha decisión”, zanjaron.
“Una universidad pública debe ser un espacio abierto al pensamiento crítico, al contraste de ideas y a la expresión de posiciones plurales, también cuando estas resultan discrepantes o controvertidas”, añadieron en un comunicado.
Los aludidos, los gestores del festival, respondieron también por escrito. “La organización de Cultur-Alh recibió peticiones de la Red Universitaria por Palestina de Granada, de distintos lectores y de uno de los clubes (de lectura) participantes para que se reconsiderara la presencia de Ariana Harwicz”, asumieron.
“Tras valorarlas, decidimos modificar el programa, en coherencia con el compromiso de la Universidad de Granada con los derechos humanos y con los acuerdos adoptados por su Consejo de Gobierno respecto a Palestina. Es una decisión organizativa sobre esta edición concreta y no queremos convertirla en una polémica pública ni en una confrontación personal con la autora, cuya trayectoria literaria respetamos”, cerraron.
Entre los escritores que participarán del encuentro, destaca la chilena Lina Meruane, quien respaldó el reclamo de la Red Universitaria por Palestina de Granada.
“Toda institución educativa, todo festival cultural o literario, está en su legítimo derecho de excluir a quienes entorpecen o exceden los límites de la libertad de expresión”, se lee en una carta que firman Meruane y otros invitados del evento, como Silvia Federici y Gabriela Wiener.
“Quienes niegan un genocidio, así como quienes antes negaron el Holocausto judío, contribuyen a legitimar la negación del exterminio racista de todo un pueblo y se hacen políticamente cómplices de estos hechos”, continúa el texto.
“Lamentamos que la organización no haya considerado antes la problemática posición de Harwicz y que, una vez confirmada su invitación, no le explicara, con la debida honestidad y el debido coraje, los motivos de esta cancelación”, agregan.
John Banville, Gabriela Cabezón Cámara, Rita Segato, Silvia Federici, David Trueba, Juan Villoro y Rita Segato también están confirmados en el festival.
“Pasan las horas e intento aprovechar esta experiencia para entender cómo operan las desprogramaciones. Uso la palabra desprogramaciones para atenuar otras como cancelación o apartheid”, comentó Harwicz al diario El Mundo. En su entrevista, responsabilizó de su salida a la académica y codirectora del encuentro, Ana Gallego Cuiñas.
“Con Ana yo tenía una relación frecuente. Amigos comunes, mensajes en los cumpleaños, ¿cómo están tus hijos?… Supe que, una vez, Ana intentó defender a una alumna judía que estaba siendo atacada por sus compañeros, igual que habría defendido a una alumna árabe. La llamaron sionista. Sionista es una palabra mágica que sirve para descalificar a cualquiera”, comentó.