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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Fabien Pisani presenta el documental "Para vivir. El implacable tiempo de Pablo Milanés", una emotiva obra que destaca la vida y obra del cantautor cubano. En la película, Pisani reflexiona sobre la importancia del amor en la vida de Milanés y su capacidad para enfrentar las adversidades sin resentimientos. La cinta muestra la intimidad y el lado trabajador de Pablo, revelando detalles sorprendentes sobre su personalidad y legado musical. El director destaca la intensidad y dulzura del artista, resaltando su versatilidad musical y su profunda conexión con la música clásica.

Llega a salas alternativas el documental Para vivir. El implacable tiempo de Pablo Milanés. El director del documental, Fabien Pisani, hijo de Milanés, conversa sobre el artista cubano y la película.

¿Por qué habría que ver el documental?

Me gusta pensar en la película como un manual de sobrevivencia, que propone al amor como una solución radical, de asumir la vida, el hecho de estar en el mundo. Eso me parece que es universal, con la historia, que a pesar de que es la historia de Cuba, es la historia de un hombre, de mi relación con él. Con lo que me quedo, de él, de mi relación personal con él, es asumir la vida a través del amor, amorosamente.

En el caso de él, es interesante, pensando en el político, que es un tipo que pesar de las incomprensiones, de los trastazos que tuvo a nivel institucional en Cuba, en lo político, nunca habla de resentimientos. Y eso en Cuba es como un escollo, porque en Cuba no sabemos hablar, si eres revolucionario, si no eres revolucionario, si vives en Miami o en Cuba, y está cada vez más polarizado.

Y él es un tipo, lo que proyecta y lo que representa, es que pueden vivir todas esas posiciones, tendencias o maneras de asumir historias, que muchas veces no se reconocen.

Bueno, y el amor es lo que lo salva de las más de treinta operaciones que tuvo (desde que tenía treinta años hasta su muerte), del resentimiento de haber sido condenado en un campo de concentración, sin haberle dicho nunca por qué estuvo ahí preso.

Es un tipo que se reincorpora al proceso revolucionario después de eso sin resentimientos y no por ventajismo, ni por oportunismo político o social. De ese sentido viene el título del documental: Para vivir. El implacable tiempo de Pablo Milanés. Un tipo que encara el ser negro, la pobreza, ser un inmigrante. Porque Pablo va a los 5 años a un programa de radio a cantar rancheras. Y la madre decide, cuando Pablo tiene 6, 7 años, irse a la Habana. Y ahí el padre los abandonó. Pablo era el menor de 5 de cinco hermanos.

Para vivir. El implacable tiempo de Pablo Milanés, de Fabien Pisani, Red de Salas de Cine

¿Qué descubriste haciendo en documental, algo que te sorprendiera?

Cuando entré en la conversación con él, realmente no. Pero fue interesante cómo los dos fuimos entendiendo qué película queríamos hacer. Yo quería hacer una de la intimidad, pero a él le costó tiempo entender, por su pudor, de que fuera una película personal. Cuando llegamos a esa inteligencia compartida de qué película queríamos hacer, cómo entro en esa historia, porque no quería meterme de cuña.

Tampoco quería que el documental fuera un artefacto formal, retórico de cine. Entonces yo no me esforcé a nivel de planteamiento, conceptual, como entro yo con esa película personal. Se fue resolviendo que yo iba a estar fuera del cuadro. Naturalmente iba a estar mi voz.

Entonces, hay una serie de preguntas que yo no nunca le hago, básicamente, porque ya él entiende, por ejemplo, por qué tiene que aparecer en silla de ruedas.

Él entiende, y ya empieza a hablar. Y yo regreso a Madrid (donde Pablo Milanés pasa sus últimos años para tratarse de su leucemia), después de las filmaciones en Cuba, que es el julio del 2022, y yo regreso a Madrid en agosto con la idea de hacer esas entrevistas. Y yo nada más hago un plano. Un plano en que estoy detrás del cristal, donde se ve mi silueta y él está solo leyendo. Ya le habían hecho la diálisis y estaba muy frágil. Yo me doy cuenta que no quiero filmar eso y hago un solo plano en que lo filmé.

Concretamente, hay pocas cosas nuevas que me entero, aparte de esas preguntas que no le hice nunca.

Una cosa me sorprendió, es que todo el mundo me hablaba de que era un tipo muy trabajador. Y yo, creciendo en una casa de artistas, llena de gente, la puerta abierta, con mucha promiscuidad social, y alcohol, música, viaje y cafés, nunca lo vi trabajando. Y era un trabajador incansable, todos sus colaboradores, la gente que lo conoció me dijo eso, que era muy trabajador. Eso me sorprendió.

Hay distintas formas de trabajar. Nosotros estamos acostumbrados a la explotación, ya sea comunista o capitalista, del trabajo castigado. Y no de otras formas de trabajo. ¿Qué sientes que le faltó al documental? El documental lo terminaste después de la muerte de Pablo Milanés ¿Sientes que quedó alguna pregunta o toma pendiente?

Siempre falta tiempo para hacer la película. Pero yo renuncio a pensar así, porque sería muy torturador. Yo quería tener esa conversación, pero no me faltó nada por compartir con él, ni siquiera en términos de información, lo más importante me lo dio siempre, que fue el amor.

Entonces, las cosas que yo quería preguntarle, un poco por rigor, por ser meticuloso, por curiosidad personal, no eran tampoco muy importantes. Además, probablemente, le habrían dado otro sesgo a la película, a esa conversación íntima de más peso.

Me faltó tiempo, igual era un lugar morboso en el que estaba yo, después de su muerte. Yo no puedo escuchar en su música ni verlo. Todavía no puedo, cuando han pasado cuatro años. Fueron dos años de edición, refregándome la cara con su música y con él. Lo disfruté también, me di cuenta que era un hombre privilegiado con un padre tan querido, conversando con él todos los días. Cerrar la película era cerrar esa cuenta, era complicado.

Para vivir. El implacable tiempo de Pablo Milanés, de Fabien Pisani, Red de Salas de Cine

Te sigue emocionando ¿Qué es lo que más te emociona del documental? ¿Qué escena o de él?

Su manera de prodigar el cariño, cómo él habla de la familia, como asumía eso. Eso es algo interesante cuando pienso lo complicado que se ha hecho la vida, lo difícil de asumir la vida, una familia, llevar una familia, todo conspira contra eso.

Él, en esos momentos en que lo ves queriendo, porque era como un prodigio, su manera de decir, era muy bonito, realmente muy amoroso.

Veo esos momentos en el documental en que estamos juntos, que se ve con mi hermano… Es muy difícil tener una familia con estos nueve hijos. Las relaciones no eran sencillas necesariamente. No tenían que ver con si eran la misma madre o no, tampoco era más complicada la dinámica familiar.

Él hacía como un gran esfuerzo por el mundo, y eso me emociona, como lo entiendo y lo veo. Siempre estuvo claro, pero él no lo decía, era un tipo increíble. Era como sin mucho esfuerzo, él asumía que era así. No había un manual para eso, él no hablaba de esas cosas, lo demostraba.

Nunca decía que los hermanos se llevaban bien, tú no puedes pelearte con tu hermano, nunca nos daba la instrucción. El sencillamente asumía la vida así.

En el documental se ve que él siempre está rodeado mucha gente. Salvo pequeñas escenas donde le está leyendo, o haciendo cosas creativas. Pero esa capacidad de convocar me da la impresión de que hay una cierta fragilidad, de una necesidad de estar acompañado. De ser querido y de entregar, una necesidad vital que tiene fortaleza y debilidad en el mismo tiempo. De entregar amor pero también mucho de recibir.

Mira, son de las cosas que me tocó realmente explorar. Él nunca habló de su padre, hasta que sus hermanos se mueren. Eso lo acabo de entender ahora, hablando contigo. Él empieza realmente a hablar más de padre conmigo. Yo conocí al abuelo, un personaje. Él empieza a pasarle la cuenta después que se queda solo, cuando fallece su hermana justo mayor que él.

Entonces, puede tener que ver con eso. El padre los abandona, entonces Pablo se convierte en el proveedor, de chiquito empieza a ayudar a su madre. Tuvo esa preocupación desde chiquito de ser el proveedor, esa responsabilidad que tuvo con los hijos, con los amigos. Él mantenía a mucha gente. Y a él le costaba trabajo, y eso me emociona.

Cómo no te que voy a poner una silla de ruedas, la gente piensa que tú vas a dar vueltas por el mundo entre hoteles y aviones, pero tú estás pasando un trabajo del carajo. No solo porque te encanta el escenario, no solo por el agrado de cantar y de darlo todo en el escenario, sino porque tienes una responsabilidad muy grande. Él nunca tuvo dinero, porque nunca respetó el dinero, porque siempre mantenía muchos músicos viejos cubanos, mesadas, remesas. Siempre estuvo muy pendiente de sus ex-parejas, de sus hijos.

Había una gran promiscuidad social en la casa, eso tiene que ver con la cultural del oriental, del negro, tiene que ver con otra manera de entender el amor. Él exigía mucho, pero también daba muchísimo. ¿Cómo eso está en su música? Eso forma parte de su poética. No he pensado mucho en eso.

Para vivir. El implacable tiempo de Pablo Milanés, de Fabien Pisani, Red de Salas de Cine

Lo relaciono con algo maravilloso que aparece en el documental. Es el nerviosismo previo a las presentaciones, que está siempre. Aparece joven nervioso como en la última presentación en Cuba. Está nervioso y es el mismo tic. Aparece este ser que necesita al público y al mismo tiempo tiene esta fragilidad interna. Es muy emocionante y es muy humano.

Pienso que eso tiene se relaciona con ver el escenario y la vida como una entrega completa, entera. Y entonces es un nivel como de mucha vulnerabilidad. Cuando tú eres de alguna manera un conducto, con algo superior, que tiene que ser divino, necesariamente. Y tú eres un conducto de esa energía.

Para eso tiene que estar muy puro. Él no comía antes de una presentación. Él no lo decía así, no era evangelista ni un carajo. Pero en realidad no comía, tomaba, pero no tomaba antes de subir al escenario. De pronto tomaba al cantar. Pero era un momento de mucho compromiso. Tiene que ver con lo absoluto que es el momento de cantar, porque la entrega es absoluta.

Yo creo que le daba mucho placer cantar, subirse a un escenario, pero no sé. La soledad, de las obsesiones, es muy loco que esas canciones las inscribió con 20, 22 años…

También está el tema de la intensidad de él, porque fue muy intenso en sus amores, cuando canta y muy intenso cuando está con otros.

Si, muy presente, y eso es lo que más me extraño. La intensidad del cariño, de su dulzura. Pero se encabronaba…

Bueno, pero cómo ser un gran artista sin encabronarse a veces. Sin ser exigente. Su música no es simple…

No, claro, era muy sofisticada, armónicamente, melódicamente, mucho giro. Un viaje largo también. Poéticamente es un lenguaje directo, muy sencillo, no es retórica. La complejidad es emocional. La complejidad de él no es retórica, es en la sintaxis, en la manera de entender el mundo y decirlo, de su espesor, de lo que dice, de dónde viene, y de cómo lo dice, en la forma de verlo.

En varias de sus canciones, uno puede escuchar a Pablo Milanés e imaginar un cuarteto de música clásica, una orquesta sinfónica tocando o alguien en la playa improvisando unos tambores. Todo eso podría ser posible por su calidad musical.

Esa era una de las tesis o ideas que tenía empezando en la película. Por su versatilidad musical, él visitó casi todos los géneros de música cubana, el bongó al bolero, el son, la guaracha, todo eso. En ese sentido, a nivel de sonoro, hay algo interesante para hablar. Su formación, su sensibilidad cultural para decir lo cubano, lo convierte también como en un crisol, en un personaje interesante. Por eso su versatilidad. Y sí, la música clásica lo emocionaba mucho.

A nivel de la canción más contemporánea, Michele Legrand marcó mucho la Nueva Trova cubana. Todos ellos habían visto muchas veces Los paraguas de Cherburgo. Algunos, la había visto más de 20 veces. Entonces había un sentido melódico, en la canción que ellos habían entendido ahí, que no era el son clásico.

Para vivir. El implacable tiempo de Pablo Milanés

Con la participación de: Pablo Milanés
Escrito y dirigido por: Fabien Pisani

Producido por: Laura Imperiale, Carlos Sosa, Fabien Pisani
México–España–Estados Unidos
Documental, 106 minutos
2025

Más información de la película en redsalasdecine.cl
Instagram: @redsalascl y @paravivirfilm

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