La propuesta se centra en un grupo de adolescentes de familias pudientes, cuyos padres nunca saben dónde están sus hijos. En Teatro San Ginés, sábado 10 al 31.

Por Leopoldo Pulgar Ibarra

Tienen alrededor de 16 años, usan vestuario escolar o inspirado en el cine (“Réquiem por un sueño” y “Trainspotting”), integran una flota fantasma de hábitos ocultos. Pertenecen a familias adineradas.

¿¿¿¡¡¡ No les falta nada en sus vidas !!!???

Esta pregunta exclamativa, mezcla de ironía, certezas y dudas, alude a lo único que en realidad no tienen los adolescentes de la obra: afectos paternales y familiares. Y que su única condición es estar subsumidos en la soledad de las drogas.

“La obra es una manera de mostrar lo que ha pasado siempre y que está pasando ahora: el descuido de los jóvenes por parte de la familia, la poca orientación que tienen del mundo adulto y educativo”, asegura Moncho Mazuela, director de Sustancias, del dramaturgo Andrés Sarria.

Mazuela, director chileno del Teatro La Matrera, fundada en 2001 y hace cuatro años radicado en Argentina, también estrenará esta semana en Buenos Aires la obra “Una duda razonable”, inspirada en la película “12 hombres en pugna”.

Sustancias, estrenada en 2003, vuelve con el mismo texto, con algunos recursos tecnológicos de hoy y proyectando “las emociones de los protagonistas con la misma fuerza de antes, sin juzgar, en situaciones que pasan de la comedia al drama. Cada espectador llegará a sus propias conclusiones”, sintetiza desde Argentina el director Moncho Mazuela.

Sustancias, Norda Films

Adinerados y solos

¿“Sustancias” agrega un nuevo enfoque al conocido tema de las drogas?

Las drogas siempre ha estado asociada a la gente de bajos recursos, pero nosotros contamos que cualquiera puede llegar a caer en eso. Los protagonistas de Sustancias son chicos social y económicamente de sectores adinerados, pero sufren cien por ciento el abandono familiar. Tienen muchos recursos, pero están solos.

“Van a una fiesta y se encuentran con la posibilidad de drogarse, y se les pasa la mano. La obra llega al clímax de lo divertido, con la adrenalina al máximo hasta que empieza la decadencia, y caen todos. En esta tragedia cada uno toma la decisión de cómo seguir su vida. Es un grupete que cayó a este estado por muchas razones. Cada personaje tiene sus razones para refugiarse en las drogas”.

¿Ves algún cambio en el tema, a 23 años del estreno?

“Mira lo que te voy a decir: creo que el tema de la droga hoy es más tabú que antes en este grupo de jóvenes de plata. Es más tabú, porque el problema se puede manejar mejor: se les manda fuera de Chile… y nadie se enteró, porque la familia los mandó lejos.

“En 2003 pasaba todo en el país y estaban de moda el éxtasis y otras drogas. En la obra no opinamos si es bueno o malo, cada uno tendrá su respuesta… Nosotros hablamos de los excesos y cada uno tendrá su opinión frente a eso. Sólo mostramos lo que puede llegar a pasar”.

¿El dinero siempre permite y oculta?

“Claro. En la obra, los excesos de dos jóvenes se facilitan porque el padre de uno de ellos es médico y deja las recetas por ahí. Y la chica roba el talonario, las llenas, obtiene medicamentos de una farmacia y se las regala a los compañeros”.

¿Hay comercio también?

“Sí. Y así, todo se les va de las manos, porque son niños que no tienen conciencia ni un pilar familiar en que apoyarse. Si se les pregunta ¿dónde están tus padres?, responden: ‘No sé, parece que de vacaciones’”.

Sustancias, Norda Films

Fiesta y descuido

¿Alguno de los siete integrantes jóvenes del grupo representa a un adulto?

“No. Todos los protagonistas son jóvenes y estudiantes de teatro. Así lo decidimos. Yo vivo en Buenos Aires, y desde aquí dirigí, por Meet, una parte de la obra, con el apoyo de Nicolás Figueroa. Después me fui a Chile y continuamos de manera presencial”.

¿Qué imagen de los adultos presenta la obra?

“Personas descuidadas, como el caso del doctor que deja las recetas a la mano o no sabe dónde la dejó. Padres que no se hacen mayor problema si no saben dónde están sus hijos. Ni el hijo sabe dónde está su padre. Sólo hay descuido”.

¿Un joven de 16 años que se droga es culpable o responsable?

“No lo es. Los adolescentes necesitan alguien que los oriente. ¡Y no lo tienen! De alguna forma, esto se somete a juicio en el transcurso de la obra, se critica, se cuestiona”.

Entonces ¿cuál es el punto de vista de la obra?

“Lo que pasa es que en la obra no se profundiza mucho en eso. Hablamos más de lo que puede provocar la droga en los estados emocionales de cada uno. A los padres se les menciona en una o dos escenas, y no se habla más de eso”.

¿Cómo evolucionan los conflictos, se dan cuenta de lo que les pasa cuando hay una desgracia?

“Sí, cuando hay una desgracia con uno de ellos, ahí recién le toman el peso a lo que está pasando. Pero no hay una conciencia. Sólo se van por el lado del disfrute y del placer, de la libertad que cada uno tiene, sin nadie que los guíe…

“Están en constante carrete, en permanente fiesta… con matices: amanece, se quedan y siguen… Van a una fiesta y todo el grupete se quedan viviendo en el lugar. Para ellos la fiesta se alargó… No hay un contacto con el mundo exterior fuera de lo que los relaciona con el consumo”.

Hay alcohol también…

“Sí. Ese es su mundo y ahí se agota. Todo pasa en un departamento, queda todo ahí. Sólo salen directamente a buscar lo que necesitan y vuelven a encerrarse en este lugar, a seguir la fiesta”.

¿Introduces cambios respecto de la propuesta del estreno en 2003?

“Sí, ocupan el teléfono, se comunican por Whatsapp. La obra es bien cinematográfica: tiene imágenes proyectadas, escenas de ellos en otros lugares, se proyectan en distintos paneles en el escenario…”,

Sustancias, Norda Films

Sustancias

Dramaturgia: Andrés Sarria Tapia
Dirección: Moncho Mazuela Falchetti
Elenco: Teatro La Matrera (Nicolás Figueroa, Felipe López, Katia Pérez, Tomás Quevedo, Bárbara Butto, Damaris Sarabia, Fabián Cubillos)

Técnica iluminación: Aron Santander
Música: Asako Asaki
Mundo sonoro: Tomás Quevedo
Equipo audiovisual: Norda Films (Fabián Cubillos, Vicente Romero)
Vestuario: Barbara Butto
Maquillaje: Katia Pérez
Técnica sonido: Max Espinoz
Asistencia dirección: Nicolás Figueroa
Prensa y difusión: Ismael Castellón
Producción: Nicolás Figueroa

Teatro San Ginés
Mallinkrodt 112. Providencia.
Sábado 10, 17, 24 y 31 enero 2026, 22.00 horas.
Entradas www.ticketmaster.cl / www.atrapalo.cl .