El comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, urgió el miércoles por la noche a Atenas a no “jugar con el FMI” (Fondo Monetario Internacional), ya que, a su juicio, este debe participar en un nuevo plan de ayuda a Grecia.

“No juguemos con el FMI”, dijo Moscovici en una entrevista al diario alemán Süddeutsche Zeitung, que se publicará el jueves. Varios pasajes se difundieron el miércoles por la noche.

“Yo quiero que el Fondo continúe a bordo en el plan de ayuda a Grecia“, añadió en un momento en el que los dirigentes griegos parecen favorables a que el organismo internacional se quede a un lado. “Intentaremos alcanzar un acuerdo con el Fondo”.

Para el responsable europeo, se trata de una cuestión de credibilidad, ya que “para muchos países miembros, la participación del FMI es un punto decisivo, no sólo para Alemania”.

El FMI, que participó en los dos precedentes planes de ayuda financiera a Grecia, no ha desvelado todavía si formará parte del tercero, cerrado el 13 de julio al término de un intenso pulso entre Atenas y sus acreedores, con Berlín a la cabeza.

La nueva ayuda asciende a unos 86.000 millones de euros en tres años, pero está sometido a nuevos sacrificios sociales por parte de los griegos y a una hoja de ruta de rigor presupuestario.

Alemania, cuya opinión pública es contraria a nuevas ayudas a Grecia, considera la participación del FMI una condición fundamental del plan de ayuda.

Pero el primer ministro griego de izquierda radical, Alexis Tsipras, aseguró en diciembre que no era necesario que el FMI participara en el plan de rescate junto a la Unión Europea, al considerar el organismo internacional como el abogado de las “reformas más duras” en el seno de los acreedores.

En Grecia, el Fondo Monetario Internacional se convirtió en sinónimo de vergonzosas reformas sociales, que precipitaron a una parte de la población a la pobreza, sin que hubiera en cambio una reactivación económica.