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Festival: del polémico Murillo hasta el lujo de Aznar
Publicado por: Ana Josefa Silva
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“Con este p√ļblico hasta Rudy Rey se llevaba hasta las llaves de la ciudad”, poste√≥ un tuitero anoche comentando las gaviotas y la ovaci√≥n de la Quinta para el humorista de anoche, Le√≥n Murillo, guionista y actor de El Club de la Comedia.

Muy nervioso, Murillo se convirtió finalmente en la máxima atracción de la noche en rating y comentarios, como ocurre siempre con el humor.

Con un vozarr√≥n imponente (la envidia de cualquier actor), a√ļn con su rutina irregular -a ratos repetida, sin gracia; a ratos muy divertida- est√°, al menos potencialmente, muy por sobre sus colegas de noches anteriores. Su show es m√°s articulado (por mucho que buscara err√°ticamente d√≥nde poner el √©nfasis) y ostenta un espectro m√°s rico de informaci√≥n y lenguaje.

Ensay√≥ los cl√°sicos chistes machistas sobre su mujer y las mujeres, dispar√≥ sobre blancos seguros y rendidores -las AFP, las isapres, las farmacias- y por supuesto “los pol√≠ticos” (curiosamente, la misma frase majaderamente usada por Pinochet para justificar la dictadura). A la bandada, como anot√≥ un tuitero cientista pol√≠tico.

Una bacheletista molesta porque sac√≥ a colaci√≥n muchos esc√°ndalos pol√≠ticos (el tsunami y Bachelet, el caso Caval) pero omiti√≥ el Pentagate, lo defini√≥ en su post: “Este es la Roxana Miranda del chiste… dice lo que la gente quiere escuchar“.

Efectivamente: el humorista que se arriesga a pararse en la Quinta est√° obligado a ser hiper populista. Porque a√ļn cuando parece que el “monstruo” muri√≥, nunca se sabe si s√≥lo est√° dormido. Y alguien con la trayectoria de Murillo no puede tirar toda una carrera por la borda.

Pero a los comentarios anteriores y los de “muy fome y b√°sico” u “ordinario grosero vulgar” que se repitieron en la tuit√©sfora se alternaron casi por igual los “hace tiempo que no me re√≠a tanto”, “me hiciste re√≠r”, “¬°grande Murillo!”. Un reflejo de lo que arrojar√≠a un an√°lisis de la rutina.

S√≠, hubo obviedades y harto chiste repetido pero a la vez ¬°qui√©n no se ri√≥ con el cuento de la ampolleta o el asunto de los colores o el remate de las AFP y Pellegrini, el chupe de sirena, o aquello que “mi isapre me cubre menos que un colaless” o todo ese constructo de un pa√≠s llamado Lechi!

Ser tu propio guionista y director tiene esos riesgos: no sirve que los amigos y colegas te den golpecitos cari√Īosos en la espalda aprobando lo que haces. Tiene que haber un talib√°n encima tuyo que controle tu timing, los ritmos y depure los contenidos.

Lo del cocodrilo con que se hizo famoso… Bueh… Tambi√©n lo “delat√≥” un tuitero con Youtube y todo: es un chiste antiguo de un humorista espa√Īol.

Pero ¬°qu√© importa! ¬Ņalguien en la Quinta lo sab√≠a? Nadie puede ser nunca del todo original.

Pedro Aznar reivindica el escenario de la Quinta

Murillo se habr√° robado las portadas y el rating pero el lujo de tener a Pedro Aznar sobre el escenario fue no s√≥lo emocionante, bello, lujoso, sino un acto reivindicativo de lo que es el escenario de la Quinta Vergara, a donde deber√≠an llegar m√ļsicos de su estatura.

Sin parafernalia alguna -ni humos, ni luces, ni challas, ni la Filarm√≥nica completa tapando el escenario-, sino con una banda de m√ļsicos de excelencia, afiatados, Aznar -ex Seru Giran, ex banda de Pat Metheny-, tocando su bajo, desgran√≥ temas como Quebrado, Mientes, Rencor, La cigarra, A primera vista, Sue√Īo del retorno. Sus agudos -√ļnicos, suyos- se escucharon n√≠tidos, penetrantes.

Forman parte de su “show a la carta”, que, como dice su nombre, √©l ha estructurado a pedido de sus seguidores a trav√©s de las redes.

El remate con la imagen de Víctor Jara de fondo para cantar Deja la vida volar fue uno de esos instantes mágicos que todos quienes lo presenciamos atesoraremos en el cajoncito de los recuerdos luminosos, esos que ensanchan el alma hasta al más tieso.

La de ayer fue noche de homenaje a Cerati. ¡Cómo no! Con Aznar y Vicentico en la Quinta y a tan poco tiempo de su muerte, precedida de esa lenta agonía.

Aznar abri√≥ la noche para ello con Zona de promesas (1993), cantando a d√ļo con Cerati, tecnolog√≠a mediante. El p√ļblico solt√≥ globos blancos, haci√©ndose part√≠cipe del homenaje m√°s all√° de limitarse a aplaudir (punto para la organizaci√≥n).

La tambi√©n esperada presencia de Vicentico gener√≥ toda clase de controversias: vestido como para el d√≠a en que uno se muda de casa (¬°vamos! Una cosa es ser rockero y otra andar destartalado), sus di√°logos con el p√ļblico oscilaron entre el susurro y las frases incompletas. “Me gusta Vicentico, pero me aburre”, poste√≥ alguien.

Y es que con esa actitud laxa -nunca displicente- costó que su show tomara vuelo y por varios instantes se le sintió monótono y de voz vacilante.

Pero tiene demasiados hits incrustados en el alma de muchos y los lanzó guitarra en ristre (al revés, como Paul McCartney): No te apartes de mí, Siguiendo la luna, su versión de Algo contigo (el bolero de Chico Novarro), Te encontré, Paisaje (Franco Simone), etc.

Evidentemente culminó con ese himno que es Los caminos de la vida y Vasos vacíos.

Cultura Prof√©tica, un grupo de roots reggae que ya tiene su fanaticada en Chile, cerr√≥ una noche calma, como su m√ļsica.

Ana Josefa Silva

Ana Josefa Silva

¬°Hay competencia!

Por si no lo recuerda este es un festival y hay canciones en competencia, en folclore e internacional.

En la primera clasificaron Colombia, Per√ļ y Chile. Ah√≠ la ganadora indiscutible deber√≠a ser la chilena Elizabeth Morris con su tema “La Mexicana”.

En internacional quedaron Italia, Canadá y Colombia. La primera, una canción enviada por Franco Simone, es, por lejos, la mejor.

Ana Josefa Silva V.
Crítica de cine
@ana_josefa
www.anajosefasilva.cl

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