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La terapia del castigo contra gays que escandaliza a Ecuador
Publicado por: Agencia AFP
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Su atracción por las mujeres le valió el peor de los castigos. Denisse fue violada y torturada en uno de los centros que ofrecía curar la homosexualidad cuya existencia fue tolerada por mucho tiempo en Ecuador.

El caso de esta mujer de 25 a√Īos, que a los 15 fue internada por su madre en un campamento evang√©lico de rehabilitaci√≥n contra las drogas y el alcoholismo, en la ciudad de Guayaquil, ilustra lo que las autoridades admiten como una verg√ľenza social: el funcionamiento por a√Īos de supuestas cl√≠nicas para curar a los homosexuales.

“Mi mam√° me descubri√≥ en mi cuarto con una compa√Īera de colegio, y me intern√≥ por ser lesbiana. Se supon√≠a que quer√≠a curarme. Fui llevada a un campamento cristiano” en una zona alejada de Guayaquil (suroeste), la m√°s populosa de Ecuador, cuenta Denisse Freire en una entrevista con la AFP.

“Ah√≠ aplicaban torturas con electrochoques, no me permit√≠an ba√Īarme por tres d√≠as, casi no me daban de comer, me golpeaban mucho, me colgaban de los pies. Me dec√≠an que todo era por mi bien”, se√Īal√≥.

Denisse recuerda que junto con ella hab√≠a otras cuatro j√≥venes. El lugar funcionaba como un centro de rehabilitaci√≥n de adicciones, pero “en realidad nos hab√≠an llevado para curarnos del lesbianismo”.

La terapia del castigo

El procedimiento inclu√≠a ultrajes sexuales, privaci√≥n de comida o el consumo de alimentos descompuestos. Tras dos meses de internaci√≥n forzosa, logr√≥ escaparse. “No, no denunci√© nada porque la responsable era mi mam√°. Me dijo que lo √ļnico que quer√≠a era que yo cambiara, y no que pasara por todo eso”, afirma Denisse.

Lejos de ser una situaci√≥n aislada, las autoridades reconocen que es un problema de amplio alcance que incluso involucra a funcionarios del Estado, como el reciente caso de una responsable del ministerio de Salud denunciada penalmente tras descubrirse que era due√Īa de una cl√≠nica clandestina que ofrec√≠a terapias contra la homosexualidad.

“Estos no son casos aislados, estamos hablando aqu√≠ de una mafia, de una red que opera a nivel nacional en cada una de las provincias, en las que se est√°n violentando los derechos humanos”, se√Īal√≥ la ministra de Salud, Carina Vance, en un encuentro con la prensa extranjera.

En Ecuador, un pa√≠s con 15,8 millones de habitantes, operan unos 200 centros de rehabilitaci√≥n de las drogas y el alcohol, de ellos 120 cuentan con licencia, es decir, que unos 80 establecimientos son ilegales, seg√ļn Vance.

En esas cl√≠nicas clandestinas, que por mucho tiempo fueron toleradas socialmente y que reci√©n son blanco de persecuci√≥n de las autoridades, murieron dos personas el a√Īo pasado que ingresaron para recibir tratamientos contra adicciones.

Adem√°s, “tenemos denuncias de agresiones f√≠sicas, del uso de agua helada con personas internadas, medicamentos para doparlas (…) Tenemos el caso de mujeres lesbianas que han denunciado lo que en esas cl√≠nicas llaman la terapia sexual, que consiste en violaci√≥n por parte de un hombre”, se√Īala la ministra, quien reconoce abiertamente su homosexualidad.

Desde marzo de 2012 han sido clausurados 18 centros de rehabilitaci√≥n de adicciones, 15 de ellos por violaciones de derechos humanos y tres por infracciones a normas sanitarias, seg√ļn la cartera de Salud.

El verdugo en casa

A comienzos de junio Zulema Constante, una estudiante de psicolog√≠a de 22 a√Īos, abandon√≥ una cl√≠nica terap√©utica, en la ciudad de Tena, a la que hab√≠a sido llevada a la fuerza por su familia con la idea de que all√≠ podr√≠a ser curada de su homosexualidad.

Fue esposada e inmovilizada con una camisa de fuerza. “Ten√≠a que rezar, me daban comida en mal estado, limpiaba excusados con las manos y me dec√≠an que estaba mal ser lesbiana”, dijo a la prensa.

Zulema fue dada como desaparecida, y su novia Cinthya Rodr√≠guez inici√≥ entonces una campa√Īa a trav√©s de la redes sociales para denunciar el caso. La presi√≥n permiti√≥ que fuera dejada en libertad luego de permanecer tres semanas en ese lugar, que era propiedad de una funcionaria del √°rea de Salud.

Sin embargo, muchas de las denuncias no prosperan. “Saben por qu√©”, se pregunta L√≠a Burbano, del Movimiento L√©sbico Mujer y Mujer, y responde: “porque quien te ha retenido a la fuerza es tu familia y pesa mucho el tema afectivo (…) Esto no es una lucha entre padres e hijos; es una lucha contra esas cl√≠nicas”.

La ley ecuatoriana autoriza la internaci√≥n forzosa de adictos problem√°ticos con la previa autorizaci√≥n de un juez, y en ning√ļn caso otorga permisos para curar la homosexualidad, enfatiza Vance.

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