La tumba de Yasser Arafat fue abierta el martes durante algunas horas, el tiempo necesario para extraer muestras de su cuerpo, las que fueron entregadas a expertos internacionales que deben tratar de determinar si el dirigente histórico palestino fue envenenado.

La operación, que se inscribe en el marco de una investigación judicial francesa por asesinato, comenzó a las 05H00 locales (03H00 GMT) y terminó a media mañana cuando la tumba fue nuevamente cerrada.

“Todo el procedimiento terminó. Las muestras fueron obtenidas sin sacar los restos de la tumba y fueron entregadas a los expertos franceses, suizos y rusos”, declaró en un comunicado Taufiq Tiraui, presidente de la comisión de investigación palestina sobre la muerte de Arafat.

Una fuente palestina había indicado anteriormente que los restos habían sido trasladados a una mezquita adyacente al mausoleo, pero según Tiraui , los expertos decidieron de “común acuerdo” proceder a la operación en el lugar mismo.

Como los restos no fueron retirados de la tumba, la ceremonia militar de inhumación que estaba prevista finalmente fue anulada, según Tiraui que anunció una conferencia de prensa para la tarde.

Tres jueces franceses encargados de una investigación por asesinato, luego de la denuncia de la viuda de Arafat, Suha, asistieron a la operación, en presencia de la más alta autoridad islámica palestina, el muftí de Jerusalén, Mohamed Hussein.

El más absoluto mutismo reinaba en torno a esta exhumación de gran sensibilidad simbólica y política.

El acceso a la Muqata, la sede de la presidencia de la Autoridad Palestina en Ramalá (Cisjordania) donde se encuentra la tumba, había sido cerrado a los medios.

Una ambulancia estaba estacionada en el recinto del complejo y se vio a los expertos vestidos con tenidas blancas en las inmediaciones del mausoleo.

Cerca del mediodía, las carpas de plástico azul que ocultaban el mausoleo desde hace quince días, fueron retiradas, constataron los periodistas de la AFP.

Los expertos internacionales deben tratar de determinar si el dirigente palestino fue envenenado con polonio, hipótesis que volvió a cobrar valor después de la difusión en julio pasado de un documental de la cadena catarí Al Jazeera revelando restos de esta substancia en efectos personales de Arafat.

Yasser Arafat murió a los 75 años el 11 de noviembre de 2004 en un hospital militar cerca de París, adonde fue trasladado con acuerdo de Israel que desde hacía más de dos años lo asediaba al interior de la Muqata, la sede del gobierno de la Autoridad Palestina.

Numerosos palestinos acusan a Israel de haberlo envenenado lo que el Estado hebreo siempre ha negado.

“Estamos convencidos que los israelíes asesinaron al presidente Arafat”, afirmó recientemente una vez más Taufiq Tiraui, presidente de la comisión de investigación palestina sobre la muerte de Arafat.

“Yaser Arafat falleció en un hospital francés, todos los elementos se encuentran en su expediente médico. No hay más que consultarlo”, replicó el domingo el portavoz del ministerio israelí de Relaciones Exteriores Yigal Palmor.

El expediente médico que fue publicado por la Fundación Yaser Arafat en su portal internet www.yasserarafat.ps, no entrega información decisiva.

La exhumación también provocó tensiones familiares y la oposición del sobrino de Yaser Arafat, Nasser al-Qidwa.

Convencido que su tío murió envenenado por Israel, se pregunta sobre la “lógica” de la exhumación y critica una “profanación”. “No saldrá nada bueno de todo ésto, no hará ningún bien a los palestinos”, declaró recientemente a la AFP.

La viuda de Arafat estimó que se trata de una “prueba dolorosa pero necesaria”.

Según expertos, los análisis llevarán varias semanas. Pero aún cuando se encuentren rastros de polonio – substancia radioactiva altamente tóxica – no será fácil probar que la ésta fue administrada por vía humana, según un responsable del Instituto francés de protección radiológica y de seguridad nuclear (IRSN).