Las Fiestas Patrias -o cualquiera otra– no pueden ser sinónimo de borrachera y excesos de todo tipo y, cuando eso ocurre, se retrocede a lo más primitivo de los seres humanos. Aparece la ferocidad y el reino del odio. El maltrato se transforma en un valor que, con el dinero fácil, termina con todo control social y empodera a la violencia
Particularmente doloroso resulta cuando hay víctimas, muchas veces irrecuperables, de la falta de responsabilidad, de educación y sentido común.
Algunas de las celebraciones en sedes universitarias en la intercomuna de Concepción terminaron en feroces peleas, violentos robos, daños, heridos y lesionados, y al menos, dos casos de jovencitas ultrajadas sexualmente, en las Universidades del Bío Bío -por desconocidos-, y en la de Concepción donde el agresor resultó ser un acompañante recién conocido.
Muchos de ellos son adolescentes, universitarios debutantes, incluso aún liceanos que se intoxicaron con alcohol y en los lugares destinados al estudio. Una cosa es la recreación, pero otra y muy distinta es lo que está pasando en lo que al desenfreno toca.
Y no hay lugar seguro. Recuerdo, en pasadas Fiestas Patrias una ramada que dejó de hacerse en un regimiento de la ciudad, luego de una violación en el interior del cuartel.
En los últimos días, el jueves y viernes, en la intercomuna del Gran Concepción, fueron muchas las jovencitas que llamaron a sus padres para que – literalmente – “las fueran a rescatar” de enormes grupos, con muchos intoxicados con alcohol, algunos de los cuales llegaron a necesitar apoyo médico para recuperarse.
Una profesora de la Universidad de Concepción también fue atacada por tres ebrios en el interior del Barrio Universitario a plena luz del día, en la tarde del viernes, para robarle su cartera exigiendo dinero para seguir tomando. Por fortuna, llegó auxilio oportuno y todo no fue más que un susto, pero no hay vilgilancia suficiente cuando son centenares de personas fuera de control.
No se puede girar en un abismo de excesos, frases extrañas, lugares a los que no sabes cómo llegaste y expresiones sin sentido. Menos todavía la pérdida de la conciencia temporal y volver a ser el animal escondido en nuestra cabeza, en una vorágine demencial.
Pedimos el retorno de la responsabilidad y de la cordura.
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