Entrega la sensación de que cuando se lo propone gana. Las rivales no están seguras de vencerla ni cuando están por encima de ella en el marcador. Si está apurada, su derecha hace estragos y su revés a dos manos es un misil cruzado imposible de generar devolución del otro lado.
Así es Serena Williams (30 años), desde este lunes, número 3 del mundo pero por juego y títulos obtenidos es realmente la indiscutible reina del tenis. Williams logró su cuarto US Open y su decimoquinto título del Gran Slam tras vencer en 2 horas y 18 minutos a la bielorrusa Victoria Azarenka (23) actual número 1 del mundo y ganadora en enero pasado de su único título grande hasta el momento al imponerse en el Abierto de Australia.
El 6-2, 2-6 y 7-5 del resultado marca un partido equilibrado, con una definición muy cerrada en el tercer y definitivo set. Sin embargo en los números, Serena ganó el 77% de los puntos jugados con el primer servicio, Azarenka 55%. La local colocó 44 tiros ganadores, Azarenka 13 y con la devolución del servicio de su oponente, Serena ganó el 77% de los puntos y la bielorrusa el 60%.
La menor del clan Williams ganó aquellos puntos que se necesitan meter en el bolsillo cuando las cosas están duras, complicadas. En el tercer set Azarenka había tomado ventaja de 3-1 pero Serena mantuvo el servicio y en el sexto le quebró a la europea para comenzar con la presión de sus disparos cruzados de ambos lados, una vez que divisó que Azarenka había perdido la gran chance de ubicarse 4-2 en el marcador. La prueba más clara se pudo ver en el decimosegundo juego del set definitivo: Azarenka al servicio y Serena colocándole devoluciones insostenibles.
Con el marcador 30-40, Azarenka, match point en contra, sirvió con cierta inseguridad y Serena la echó para atrás con un disparo a la línea que la rusa en un intento de defensa profunda, hizo salir la bola fuera de los márgenes del court.
La norteamericana festejó como si hubiera obtenido un título grande por primera vez, no podía creer que había ganado otra vez prolongando la racha desde Wimbledon 2012, los Juegos Olímpicos 2012 (medalla de oro), el torneo de preparación de Stanford, con un nuevo Abierto de Tenis de los Estados Unidos. Ha quedado a 3 títulos grandes de leyendas como Chris Evert y Martina Navratilova (18 campeonatos grandes en singles) y está a 7 de la más ganadora, Steffi Graf (22).
Serena gozó de esta victoria como pocas veces. Recordó como lo dijo en la rueda de prensa las complicaciones que debió soportar con la salud, complicaciones que la llevaron al hospital tras un incoveniente en los pulmones por una infección. Y también recordó que el amor de su familia la salvó en ese trance y le dio fuerzas para seguir. Lo que siguió está a la vista.
Tiene 30 años. Si quiere, si está con ganas, Serena puede llegar a esas metas. En el tenis femenino, casi no tiene oposición. Como decimos siempre, cuando ella va por el título, sus oponentes deben pensar en el segundo puesto.
Enviando corrección, espere un momento...