El Partido Revolucionario Institucional (PRI) de México, principal fuerza en el Congreso mexicano, pidió el sábado dejar atrás la confrontación y ofreció trabajar con todas las fuerzas políticas para tratar de instaurar las reformas fiscal, energética y laboral que requiere el país.

El Congreso de la Unión realizó este sábado su primera sesión en una ceremonia solemne en la que todos los partidos presentaron su postura y recibieron por escrito el último informe de gobierno del presidente saliente Felipe Calderón.

“No venimos con una actitud triunfalista, ni con ánimos de confrontación”, dijo Adriana Hernández Iñiguez, una joven diputada del PRI, partido de Enrique Peña Nieto, declarado el viernes por el Tribunal Electoral presidente electo de México, en medio de las protestas de la izquierda.

El PRI buscará la “construcción de acuerdos que permitan resolver las auténticas amenazas a nuestra convivencia, la violencia criminal, la falta de empleo y la pobreza que afecta a millones” de mexicanos, dijo la legisladora ante los 500 nuevos diputados y 128 senadores que integran el Congreso electo el pasado 1 de julio.