Notas
Condenan a integrantes de DINA con 15 a√Īos de c√°rcel por “Secuestro Calificado” de Carlos Guerrero
Publicado por: Poder Judicial
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El ministro en visita Alejandro Solís dictó sentencia en la investigación por el secuestro calificado de Carlos Guerrero Gutiérrez, ocurrido a partir del 31 de diciembre de 1974 en la Región Metropolitana.

El magistrado sentenci√≥ a siete ex integrantes de la Direcci√≥n de Inteligencia Nacional (DINA) como responsables del secuestro del estudiante de pedagog√≠a de 20 a√Īos y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

Ante ello, las condenas de la justicia fueron las siguientes:

-Manuel Contreras Sep√ļlveda: 15 a√Īos de presidio. Sin beneficios.
-Pedro Espinoza Bravo: 15 a√Īos de presidio. Sin beneficios.
-Rolf Wenderoth Pozo: 15 a√Īos de presidio. Sin beneficios.
-Fernando Lauriani Maturana: 15 a√Īos de presidio. Sin beneficios.
-Gerardo Godoy Garc√≠a: 15 a√Īos de presidio. Sin beneficios.
-Marcelo Moren Brito: 15 a√Īos de presidio. Sin beneficios.
-Daniel Cancino Varas: 15 a√Īos de presidio. Sin beneficios.

Los antecedentes del proceso determinan que ‚ÄúCarlos Eduardo Guerrero Guti√©rrez, de 20 a√Īos de edad a la fecha de su detenci√≥n, soltero, militante del Movimiento de Izquierda Revolucionario, estudiante de Historia en la Facultad de Filosof√≠a y Educaci√≥n de la Universidad de Chile, fue detenido el 31 de diciembre de 1974 cuando se dirig√≠a al domicilio de Manuel Cuadra S√°nchez, ubicado en calle Domingo Sarmiento N¬į310 de √Ďu√Īoa”.

“Al llegar al lugar se percat√≥ que se estaba produciendo un allanamiento, por lo cual intent√≥ huir, siendo alcanzado por civiles quienes dispararon hiri√©ndolo en una pierna; lo trasladaron hasta el centro de detenci√≥n de Villa Grimaldi, donde se le tortur√≥, sin curar las tres heridas a bala de su pierna; fue visto por varios testigos quienes observaron, adem√°s, que presentaba signos de torturas”.

Aproximadamente el 25 de enero de 1975 fue sacado de Villa Grimaldi junto a otros detenidos, militantes del MIR y desde ese d√≠a se pierde todo rastro de su paradero hasta la fecha, sin que el privado de libertad haya tomado contacto con sus familiares, realizado gestiones administrativas ante organismos de Estado, sin registrar entradas o salidas del pa√≠s, sin que conste, tampoco, su defunci√≥n. Este hecho se enmarca dentro de un patr√≥n similar a otros ocurridos durante aquella √©poca que se iniciaban mediante el seguimiento y vigilancia de las v√≠ctimas hasta terminar con su secuestro‚ÄĚ.

Finalmente, cabe destacar que esta es la cuadrag√©sima sentencia que dicta el ministro Alejandro Sol√≠s -desde el a√Īo 2002- en causas por violaciones a los derechos humanos.

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