Notas
Cuando el corazón derrota a la regularidad
Publicado por: Hans Hott
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‚ÄúF√ļtbol. Din√°mica de lo impensado‚ÄĚ. Con esa frase, el periodista argentino Dante Panzieri supo resumir de gran forma el misterio que encandila al fan√°tico de este deporte y que sirve para comenzar a explicar lo ocurrido ayer en el Nacional.

Dec√≠a el jueves que la Cat√≥lica maduraba el nocaut, que necesitaba una buena mano para quedarse con la serie, pero que la U no se daba por muerta y apost√≥ al impulso emocional que implicaba el exceso de confianza “cruzado” para revertir la final del Apertura.

Pero no tan s√≥lo a lo pasional sali√≥ a jugar el once de Sampaoli, que entr√≥ con el cuchillo entre los dientes y fue a atorar a su rival, que para sorpresa de propios y extra√Īos, nunca le encontr√≥ la vuelta al juego en sus minutos iniciales: Juan Eduardo Eluchans era superado por Eduardo Vargas, el tr√≠o Costa – Orme√Īo – Silva no pod√≠a contener las cargas de Universidad de Chile y le costaba a Meneses y Mirosevic armar juego en un cuadro que evidenciaba nerviosismo en el arranque del partido.

Por eso no extra√Ī√≥ el gol de Gustavo Canales desde los doce pasos, tras un torpe foul de Rodrigo Valenzuela sobre Vargas, ya que premiaba el v√©rtigo que mostr√≥ Universidad de Chile en el inicio del cotejo (marca registrada en el ciclo de Sampaoli), como tampoco extra√Ī√≥ la imprecisi√≥n defensiva de Marco Gonz√°lez para que lo empatase Pratto (volviendo a la analog√≠a box√≠stica del viernes, era ‚Äúla mano‚ÄĚ que necesitaba para acercarse al t√≠tulo), pero la devoluci√≥n de gentilezas que signific√≥ el autogol de Eluchans, min√≥ el √°nimo de los franjeados y fue el comienzo del descontrol de Cat√≥lica.

La expulsi√≥n de Costa por dos faltas evitables, signific√≥ la p√©rdida del eje de la UC, ya que aportaba corte a Orme√Īo y Silva, y a la vez, apoyaba la salida de Milosevic y Meneses, por lo que la U ten√≠a en sus manos el elemento que pod√≠a inclinar la final a su favor y no perdi√≥ la chance de usarlo.

Con la ventaja num√©rica, los azules jugaron el segundo tiempo con la consigna de morir en su ley: cargando con todo sobre porter√≠a rival con Vargas y Puch por las bandas, apoyados por Rojas desde la zaga, Marino y Ar√°nguiz en el centro y un enorme Gustavo Canales, que respondi√≥ al llamado de una “U” que ansiaba a un atacante que convirtiese en gol el enorme caudal ofensivo del cuadro laico.

Y el argentino fue el hombre justo en el momento preciso. Dos goles que fueron los mazazos definitivos para consolidar el notable tramo final de los de Sampaoli. Tantos que fueron el ring del despertador para Universidad Católica, que salió de su letargo y confusión para buscar el gol del título, pero se hundió en su desesperación con las expulsiones de Parot y Cerda como reflejo de aquello, y también los vergonzosos incidentes del final, con la lamentable reacción de Rodrigo Valenzuela.

El premio fue para aquel que supo jugar con la misma actitud los partidos claves, que entendi√≥ que las finales se ganan y no se juegan, que no baj√≥ los brazos cuando la cuesta era m√°s complicada y que, luego de tanto bregar, encontr√≥ la cima y, como dice su himno: ‚ÄúIr m√°s all√° del horizonte‚ÄĚ.

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