Los negociadores de más de 190 países reunidos en Cancún (México) buscaban el jueves, a sólo un día del fin la Conferencia de la ONU sobre el clima, el modo de superar sus diferencias y salvar la credibilidad de un proceso seriamente debilitado.

Ante la imposibilidad de discutir todos los temas en plenario, México creó un grupo de trabajo informal formado por unos 50 países para abordar cuestiones clave como la reducción de emisiones de CO2 y su verificación internacional, la creación de un fondo de ayuda a los países pobres y la lucha contra la deforestación.

“Lo que estamos haciendo es facilitar entendimientos en los temas en los que nos pidieron intervenir”, afirmó el representante especial de México para el clima, Luis Alfonso de Alba.

“No se trata de un grupo que sesiones a puerta cerrada ni secreta. No se le negó el acceso a ningún estado”, precisó, haciendo hincapié en que realizan “un ejercicio de consultas incluyente y transparente”.

De Alba respondía así a la preocupación de Bolivia, que expresó su firme desacuerdo con que las conversaciones transcurriesen en reuniones informales, conducidas por países mediadores, en lugar de en el pleno de 194 naciones.

El jefe de la delegación brasileña, Luiz Alberto Figueiredo, evaluó de forma positiva la posibilidad de lograr un buen resultado al final de la conferencia el viernes.

“Todas las delegaciones están participando, lo que es muy buena señal, e intentado aportar ideas creativas, así que soy prudentemente optimista”, afirmó.

Brasil está trabajando junto a Reino Unido, Nueva Zelanda e Indonesia en la cuestión más espinosa de esta conferencia: encontrar el modo de superar el abismo que separa a países como Japón -totalmente opuesto a una continuación del Protocolo de Kioto más allá de 2012- de las naciones en desarrollo para quienes esta prolongación es imprescindible.

“No creo que haya uno solo país que no esté buscando una solución de compromiso”, afirmó De Alba.

Sin embargo la plataforma de ONG Climate Action Network criticó muy duramente el jueves la actitud de Estados Unidos. “Está claro que Estados Unidos no quiere permitir que ningún tema avance mientras queden cuestiones por resolver en otros”, afirmó en su informe diario del estado de la negociación, aludiendo a bloqueos en materia de financiación, transferencia de tecnología y adaptación.

Por su parte, la Unión Europea, que hasta ahora se había expresado sólo con tibieza a favor de un segundo periodo de compromisos de Kioto, definió con mayor claridad su respaldo, afirmó el ministro alemán de Medio Ambiente, Norbert Röttgen.

“Según la UE, debería haber un segundo periodo” de Kioto, afirmó, y “contribuciones de otros países, Estados Unidos y China, que suman el 40% de las emisiones mundiales”, agregó. “La UE no puede solucionar el problema sola”, agregó.

Estados Unidos y China no están concernidos por una eventual prolongación de Kioto, el primero porque nunca ratificó el tratado y el segundo por ser un país en desarrollo.

Por su parte, la UE ya se comprometió a reducir sus emisiones de CO2 en 20% para 2020 respecto a los niveles de 1990, con la posibilidad de ir hasta 30% si otros países hacen esfuerzos comparables.

La ministra española de Medio Ambiente, Rosa Aguilar, anunció el miércoles la disposición de su gobierno a respaldar el paso a 30%.

“Si otros ministros europeos vienen a Cancún con los mismos compromisos en sus discursos, este podría ser el gran progreso que necesitamos para el clima”, consideraron los ecologistas de Greenpeace.

Como ya es habitual, las negociaciones tomaban en las últimas horas un cariz de maratón.

“A los negociadores les gusta solucionar estas cosas a altas horas de la madrugada”, consideró Jake Schmitt, de la ONG Natural Resources Defense Council.