El Barcelona expresó en un comunicado su enfado con la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) por hacer jugar al equipo este sábado contra Osasuna en Pamplona, tras haber aplazado en un primer momento el duelo, debido a la huelga de controladores aéreos.

“El FC Barcelona ha expresado su indignación a la RFEF ya que su indecisión ha causado un gran perjuicio a los intereses deportivos, a la imagen y a los aficionados de nuestra entidad. Sin embargo, el Club ha aceptado la decisión y ha puesto en marcha un programa de viaje de urgencia”, afirma el texto.

El equipo catalán debió salir con urgencia este sábado a las 16h00, primero en tren hasta Zaragoza y luego en autobús hasta Pamplona, para jugar el partido que debía empezar a las 20h00 y que fue retrasado a las 20h45.

“A las 9 horas de hoy, el equipo ha sido citado en el Camp Nou para desplazarse al aeropuerto de Barcelona (…). El club ha seguido en contacto con la RFEF que, hacia el mediodía, y en base a la excepcionalidad de los hechos, informó que se aplazaba a mañana domingo a las 17 horas”, añade el comunicado.

“La decisión ha sido aceptada por el Club, a pesar de que afectaba negativamente a los intereses deportivos del equipo, que el martes juega el partido de la Liga de Campeones ante el Rubin Kazan”, señala el texto

Pero la RFEF cambió de opinión y pocas horas después informaba al Barcelona que debía jugar este sábado, según la versión del club catalán.

“De manera sorprendente, alrededor de las 3 de la tarde, la RFEF ha vuelto a contactar con el FC Barcelona para comunicar que, en contra de lo anunciado este mediodía, se reafirmaba en que el partido debía jugarse hoy sábado, con el riesgo de perder los tres puntos en juego si el equipo no comparecía. Esta comunicación también llegaba firmada por la LFP”, explica el texto.