El gobierno hondureño decretó emergencia en 9 cárceles que están colapsadas por el hacinamiento de reos y que son “universidades del crimen”, informó el ministro de Seguridad, Oscar Álvarez.

Imagen: elheraldo.hn

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“Se ha dado una declaratoria de emergencia penitenciaria”, anunció en rueda de prensa el ministro Alvarez, al terminar una sesión del Gabinete de Gobierno encabezada por el presidente Porfirio Lobo en la Casa Presidencial.

Según el ministro, la Penitenciaría Nacional, situada 25 km al norte de la capital, fue construida para 1.000 reos pero cuenta con 3.000, mientras el penal de San Pedro Sula, la segunda ciudad del país, se edificó para 900 y alberga a 2.500.

Lo mismo ocurre en las otras siete cárceles declaradas en emergencia: Santa Bárbara, La Esperanza (oeste), El Progreso, Puerto Cortés, La Ceiba, Trujillo y Puerto Lempira (norte).

Estas nueve cárceles “no tienen los requerimientos mínimos” de reclusión y la emergencia “nos lleva a hacer las construcciones o modificaciones necesarias para que esto se vaya subsanando”.

“También (la declaratoria de emergencia) nos ayuda a hacer una reclasificación de los privados de libertad para separar los malos, de los medios malos y de los menos malos para que las cárceles no sean las universidades del crimen que han sido hasta ahora”, subrayó el ministro.

El viceministro de Seguridad, Armando Calidonio, indicó que luego de asumir el gobierno de Lobo el 27 de enero se aumentaron los operativos contra la delincuencia y como consecuencia subió el número de detenidos, lo que hizo colapsar las cárceles.

Advirtió que las acciones contra el crimen no se pueden detener por la falta de espacio para recluir a los detenidos.

En los años 90 se registró en Honduras una serie de motines que acabaron con cientos de muertos y fugados de las 24 cárceles del país, la mayoría de ellas instaladas en cuarteles con muros de adobes de fines del siglo XIX.