Copiosas lluvias del invierno podrían avivar los incendios del verano

Creditos: CONTEXTO | Miguel Moya | Agencia UNO

Lunes 31 agosto de 2020 | Publicado a las 17:34

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La gran cantidad de lluvia precipitada durante este invierno fue motivo de alegría para muchas personas tanto en el centro como en el sur del país.

No obstante, y aunque cueste creerlo, esa misma agua podría tener un efecto negativo en los incendios de la temporada primavera – verano.

¿Por qué y cómo? La respuesta y la explicación la entregó Trevor Walter, coordinador de paisajes terrestres de WWF Chile.

“Las mayores precipitaciones generarán un crecimiento de vegetación herbácea, principalmente pastos, que si enfrentamos un verano seco y cálido generará mayor combustible para incendios como hemos visto en muchos lugares del mundo propensos a siniestros estacionales”, precisó.

Y al parecer ese escenario se podría configurar en los próximos meses tomando en consideración datos entregados por la Dirección Meteorológica de Chile en su último boletín de tendencias climáticas.

Observando fenómenos tanto en el Océano Atlántico como en el Índico, meteorólogos ya vaticinan un trimestre septiembre – noviembre con menos lluvias de lo normal.

Sumado a ello, en casi la mitad de las estaciones que la entidad tiene a lo largo de país se esperan mínimas más bajas de lo normal.

Aquello también afecta a las máximas: 29 de las 50 estaciones se podrían enfrentar a temperaturas por sobre el promedio acostumbrado.

Miguel Moya | Agencia UNO
Miguel Moya | Agencia UNO

Incendios 2020 – 2021

Los incendios forestales no son novedad para Chile, los que en enero y febrero de 2017 causaron estragos e incluso consumieron asentamientos completos como Santa Olga.

Desde la ONG recordaron que ese desastre consumió 600 mil hectáreas en todo el territorio y que 86 mil de ellas fueron de vegetación nativa.

Por ello, las copiosas lluvias de mayo a agosto, aunque no se comparan a cifras anteriores, podrían servir para aumentar los números negros asociados a incendios en los meses venideros con la aparición de pastos propensos a secarse ante el calor.

Entre 1985 y 2009 la temporada de grandes incendios se extendía entre noviembre y abril, sin embargo, actualmente esta ventana se ha extendido desde octubre a finales de mayo, por lo cual ya no son solo un peligro veraniego.

“Junto con reforzar la prevención y el control (…) es clave que Chile fortalezca la institucionalidad relacionada con los incendios, con un Servicio Nacional Forestal que junto, con robustecer el combate y la prevención del fuego, pueda impulsar en forma urgente la restauración ecológica de paisajes y bosque nativo”, añadió Walter.

“Este es uno de los compromisos climáticos asumidos por Chile en el Acuerdo de París, por tanto puede verse afectado por los incendios, así como también ocurre con la biodiversidad”, agregó el especialista.

En esa línea, desde WWF Chile recordaron que tienen una campaña llamada “la naturaleza te necesita”.

La cruzada busca recolectar firmas “para que tomadores de decisión se comprometan y den a conocer las acciones concretas para restaurar regiones afectadas y prevenir futuros incendios forestales”.

Al cierre de esta edición, 1.128 personas han manifestado su apoyo a la iniciativa.

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