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Escuela de Colvindo: el recinto rural que alberga sólo a 41 alumnos y sobrevive

Fabián Barría | BioBioChile
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Pasto, árboles, tierra, madera, caballos, corderos, vacas y gallinas. Una casona remodelada, 41 niños, una cancha de cemento, tres salas de clases, un invernadero, siete profesores. 8:30 de la mañana y un furgón llega con los estudiantes a la escuela rural de Colvindo. Suena la campana. Un nuevo día de clases comienza.

¿Colvindo? Mm… No, no ‘suena’. Es una localidad ubicada a unos 10 kilómetros hacia la cordillera del pueblo de San Gregorio, en la comuna de Ñiquén, en Ñuble. “Tienes que pasar San Carlos por la Ruta 5, pero bájate antes de llegar a Parral”, dicen quienes viven ahí.

Es un lugar donde aún la gente te saluda sin conocerte. Donde desear ‘buenos días’, ‘buenas tardes’ o ‘buenas noches’ a un extraño no te convierte en un raro, donde llegar caminando a la región del Maule es posible y donde los 41 niños que estudian en la escuela municipal de Colvindo son felices, aún viviendo a kilómetros de las grandes urbes.

Captura | Google
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“¡Buenos días!”, exclamaron rápidamente los alumnos, poniéndose de pie, apenas BioBioChile entró a una de las salas de clases acompañado de la encargada del establecimiento, Andrea Orellana. Horas antes, los alumnos se habían enterado que una visita “importante” iría a su escuela.

“¿Qué les gusta de su escuela?”, preguntamos. La mayoría de las respuestas destacaba la enseñanza personalizada. Y es que claro, no hay más de 15 alumnos por sala y, de ellos, un grupo es de un curso menor y otro grupo de un curso mayor.

La escuela funciona con un sistema bastante particular: en cada sala hay dos cursos. Para entender mejor, en un aula está primero y segundo básico; en otra, está tercero y cuarto básico; y en la última está quinto y sexto básico.

Escuela Colvindo | BioBioChile
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“En la universidad no te enseñan a trabajar así (…) Trabajar así se aprende sólo acá”, explica a BioBioChile la encargada del establecimiento, quien además se desempeña como profesora de Lenguaje y Comunicación. Y es que se generan bastantes problemas al intentar enseñar una malla un tanto distinta a niños de distintos cursos… y al mismo tiempo.

“En lo pedagógico, es difícil ser profesor en una escuela rural (…) la diferencia es amplia, desde que tú entras al aula hasta que sales. Significa un cambio en tu mente como profesional porque tienes que pensar que tienes que trabajar con diferentes niños y de distintas edades”, dice Orellana.

Por otro lado, manifestó que “en las escuelas de zonas urbanas es más fácil, porque tienen sólo un curso de 30 o 40 niños”. Por lo que detalla que esto se hace “teniendo harta vocación, harta paciencia y es muy importante el desempeño profesional del educador”.

La innovación y las ganas de aprender son parte cotidiana de esta escuela, algo inimaginable para algunos en un establecimiento que la última prueba del Sistema de Medición de la Calidad Escolar (Simce) cataloga como de nivel socioeconómico medio-bajo.

Escuela Colvindo | BioBioChile
Escuela Colvindo | BioBioChile

En ella, cerca de un 80% de los estudiantes se encuentra en vulnerabilidad social e, incluso, en promedio, las madres de los menores alcanzan los 11 años de escolaridad, mientras los padres sólo hasta 10 años.

La encargada del recinto ostenta con orgullo que en la medición Simce pasada obtuvieron los mejores resultados entre los municipales de la provincia. Una cuestión que, según explicó, se logró gracias al esfuerzo y a una forma bastante distinta de enseñar.

Importancia de la escuela

“Yo no me puedo imaginar Colvindo sin su escuela”, dice la encargada. Y es que en el lugar se enseña más allá de lo académico. El invernadero es una muestra. El hecho de que durante septiembre se inicien las clases bailando tres pies de cueca es otra muestra.

Los niños pueden estudiar en la escuela hasta sexto básico, luego de eso deben irse al Liceo de San Gregorio, a una escuela de San Carlos, o a otro establecimiento de Parral, aunque los estudiantes dejaron claro que si ellos pudieran, se quedarían en Colvindo hasta octavo.

El recinto, que funciona desde 1964, se convirtió en uno de los más importantes puntos de reunión de la localidad. En él incluso se realizaron actividades como “La Semana Colvindana”, evento veraniego que permite aumentar el turismo con bailes, bebidas, deportes y la elección de los reyes de la zona.

¿Cómo educan?

Hace cuatro años comenzaron a implementar lo que ellos llaman “clases articuladas”. Una metodología que reúne dos profesores de ramos distintos y, simultáneamente, los niños son capaces de aprender de ambos. Por ejemplo: Historia y Lenguaje.

“Es una estrategia especial de esta escuela. No hay otra que la trabaje”, detalla Orellana. “Estudiamos las bases curriculares y complementamos las asignaturas (…) los profesores tuvieron esta iniciativa de complementar las clases e hicimos estrategias para poder trabajar de esta forma”, continúa.

“Esto resultó excelente. Ha sido una de las estrategias de impulso que más nos ha servido en la escuela”, finaliza.

Proyecciones

A pesar de que los niños viven en un ambiente de agricultura y ganadería, quieren llegar a estudios superiores y lograr ser profesionales. Y no es que no les guste. De hecho, si tienen que salir a vender las verduras a las ferias junto a sus padres lo hacen, pero según explica Orellana, “quieren llegar a ser más”.

El alcalde de Ñiquén, Manuel Pino, manifiesta que se debe revitalizar a las escuelas rurales, porque son parte de las costumbres de la gente que habita las distintas localidades. “Cuando fortalecemos las escuelas como la de Colvindo, ponemos un granito de arena a la descentralización (…) y aquí, de esta forma, vemos como nuestros profesores y nuestros alumnos hacen patria”, dice.

Escuela Colvindo | BioBioChile
Escuela Colvindo | BioBioChile

La escuela contempla que dentro de los próximos meses las autoridades educacionales aprueben la creación del séptimo y el octavo básico, pese a que en un primer requerimiento, la solicitud fue rechazada por no tener los espacios.

Hoy, el establecimiento tiene una sala completamente disponible para los alumnos de sexto que quieran seguir en el lugar, aunque sólo les falta la aprobación de la Provincial de Educación de Ñuble.

Desde esa institución, Marisol Salgado, jefa provincial de Educación (s), explica a BioBioChile que “el primer requerimiento se rechazó porque no se hizo el trámite de acreditar la capacidad ante la Seremi”.

No obstante, la autoridad expresa que con este nuevo requerimiento y con las nuevas condiciones de la escuela, “no habrían problemas para aceptarlo”.

Y no cabe duda: la comunidad quiere estar ahí. En el lugar está su familia, sus tierras, su río y sus hogares. Tal vez, un empujoncito, permitiría que en Chile no se siga perdiendo la riqueza cultural que hay en los campos.

Puedes ver una galería de imágenes con todos los niños que estudian en la escuela a continuación:

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