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Jefes de Estado destituidos u obligados de renunciar por líos judiciales

EVARISTO SA | Agencia AFP
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Dilma Rousseff pasó este miércoles a la lista de jefes de Estado que enfrentaron durante su mandato un proceso de destitución que acabó con su salida del poder o juicios en su contra que los instaron a dimitir.

En Brasil, Fernando Color de Mello, ya había sentado un precedente dimitiendo antes de que el senado votase su destitución en 1992, un procedimiento parecido al que sufrieron Carlos Andrés Pérez en Venezuela en 1993, el ecuatoriano Abdalá Bucaram en 1997 o Fernando Lugo en Paraguay en 2012.

Destituidos por el Parlamento

Venezuela: el presidente Carlos Andrés Pérez, acusado de malversación y enriquecimiento ilícito, fue cesado en mayo de 1993, y su destitución, confirmada por el Congreso el 31 de agosto siguiente.

En tanto, el actual presidente, Nicolás Maduro, vive con la amenaza de un posible referendo revocatorio, exigido por la oposición debido al descontento popular.

Ecuador: Abdalá Bucaram, acusado de desvío de fondos públicos, fue destituido el 6 de febrero de 1997 por “incapacidad física y mental”, seis meses después de su investidura.

En abril de 2005, en medio de una revuelta popular, el presidente, Lucio Gutiérrez, acusado de colocar a allegados en la Corte Suprema de Justicia, fue igualmente destituido por el Parlamento.

Perú: Alberto Fujimori fue destituido el 21 de noviembre del 2000, “por incapacidad moral permanente”, previa partida a Japón, donde permaneció varios años. Extraditado de Chile en 2007, fue condenado a 25 años de cárcel por crímenes de lesa humanidad.

Paraguay: Fernando Lugo fue destituido el 22 de junio de 2012 “por mal desempeño de sus funciones”, en un juicio político por el Senado.

Indonesia: Abdurrahman Wahid, acusado de incompetencia y corrupción, fue destituido el 23 de julio de 2001 por el Parlamento.

Lituania: Rolandas Paksas, destituido el 6 de abril de 2004 por “violación grave de la Constitución y faltar al juramento constitucional”. Estaba acusado de conceder la nacionalidad lituana a un empresario de origen ruso, que era su principal apoyo financiero. Privado del derecho de volver a presentarse a unas elecciones en su país, fue elegido diputado en el Parlamento Europeo en 2009.

Obligados a dimitir

Brasil: Fernando Color de Mello, acusado de corrupción pasiva, dimitió el 29 de diciembre de 1992, lo cual no impidió que el Senado votase al día siguiente su destitución.

Guatemala: Otto Pérez, acusado de dirigir un sistema de corrupción en la administración aduanera, se vio privado de su inmunidad por el Parlamento el 1 de septiembre de 2015. Ante el riesgo de ser destituido, renunció al cargo dos días más tarde y fue colocado en prisión preventiva.

Israel: Al hilo de un caso de evasión fiscal y corrupción, el presidente Ezer Weizman dimitió en julio del 2000. Prefirió así tirar la toalla antes que enfrentarse a un proceso de destitución.

En junio de 2007, el presidente Moshe Katzav, caído en desgracia por su implicación en un escándalo sexual, dimitió también, previo compromiso con la justicia para evitar la prisión. Finalmente fue condenado y encarcelado en 2011.

Alemania: El presidente de la República Federal, Christian Wulff, se vio obligado a dimitir en febrero de 2012 al levantarse su inmunidad. Inculpado por corrupción, fue posteriormente declarado inocente.

Procedimientos que no prosperaron

Otros jefes de Estado se vieron sometidos a un proceso de destitución que no dio resultado. Fue el caso de Boris Yeltsin en Rusia (1999), Luis González Macchi en Paraguay (2003), Roh Moo-Hyun en Corea del Sur (2004) o Hery Rajaonarimampianina en Madagascar (2015).

En Estados Unidos, en dos ocasiones la Cámara de Representantes votó por la acusación (‘impeachment’) del presidente, primero Andrew Johnson (en 1868) y luego Bill Clinton (en 1999). Pero ambos fueron salvados por el Senado.

En 1974, la Cámara inició los trabajos de cara a un ‘impeachment’ del presidente Richard Nixon, pero el procedimiento fue abandonado después de su dimisión.

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