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Fujimori acorta distancia con Kuczynski y mantiene suspenso hasta el último voto

ARCHIVO | AFP
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El economista de centro-derecha Pedro Pablo Kuczynski mantiene este lunes una leve ventaja frente a su rival Keiko Fujimori, y se acerca al triunfo en la contienda presidencial de Perú, según los últimos resultados oficiales, que muestran a un país partido por la mitad.

Al llegar al 94,2% del escrutinio, Kuczynski obtenía el 50,28% de los votos frente al 49,72% de Fujimori, según publicó la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) en su página de internet.

Con este nuevo recuento, la hija de Alberto Fujimori recorta la distancias con su competidor, a la espera del recuento de votos de zonas rurales y del electorado que vive fuera de Perú.

En ambas tiendas la celebración y la esperanza se mantiene. “Aún no hemos ganado. Hay que esperar a los resultados oficiales. Tenemos que ser vigilantes en defender el voto en la mesa”, dijo el domingo Kuczynski, a quien sus seguidores conocen como PPK, acrónimo de su nombre y de su partido, Peruanos Por el Kambio.

Por su parte, detrás de la sonrisa y la alegría aparente que escondían unos ojos llorosos, Fujimori también agradeció al “50%” de los peruanos que le dieron su respaldo y pidió aguardar con paciencia los resultados finales.

“Vamos a esperar con prudencia porque toda la noche llegarán los votos de las regiones, del extranjero, y el voto rural del Perú profundo. Por eso estamos optimistas”, dijo.

Esta es la segunda vez que la hija del hoy preso autócrata Alberto Fujimori, que gobernó Perú de 1990 a 2000, probaría del cáliz de la derrota, pese a que partía como favorita.

En las pasadas elecciones de 2011, perdió ante el presidente saliente Ollanta Humala. En esa votación, Kuczynski quedó en tercer lugar.

Kuczynski y los consensos

Kuczynski empezó a ganar terreno en la recta final de la contienda, impulsado por un buen desempeño en el último debate presidencial, el apoyo de la mayoría de los candidatos que quedaron fuera de la primera vuelta -entre ellas la popular izquierdista Verónika Mendoza- y una marcha organizada por colectivos civiles contra la candidatura de Fujimori.

En caso de que Kuczynski gane, deberá buscar consensos con un Congreso de mayoría absoluta fujimorista -73 de 130 representantes- y donde sólo 18 legisladores pertenecen a sus filas.

“Le espera un Congreso adverso y un archipiélago de agrupaciones regionales con proyectos personales más que colectivos. Deberá tener un fuerte trabajo de articulación”, dijo a la AFP Luis Benavente, director de la consultora Vox Populi.

“Vamos a tener un gobierno de consenso, no más pugnas ni enfrentamiento”, consideró Kuczynski el domingo al dirigirse a sus simpatizantes, adelantándose a lo que le esperaría.

La legisladora fujimorista Luz Salgado recordó que en los últimos 15 años, el fujimorismo ha sido responsable en el Congreso “por la gobernabilidad y por el pueblo”.

“Somos el partido más fuerte a nivel nacional. En lo que haya que apoyar, por el pueblo, vamos a apoyar”, dijo Salgado, aunque advirtió que serán una bancada fiscalizadora.

PPK deberá además impulsar el crecimiento económico, donde puede actuar con eficiencia dado su conocimiento y su equipo técnico, y resolver temas pendientes como conflictos sociales y de medio ambiente que han paralizado inversiones mineras.

Carlos Bruce, uno de sus congresistas electos, no descartó que pueda convocarse a gente del entorno fujimorista para que colabore con un eventual gobierno, incluso desde ministerios.

El rol de Keiko

Keiko Fujimori mantendrá el control de su bancada parlamentaria, con una importante fuerza negociadora y el respaldo del 50% de la población, lo que le permitiría colocar en agenda incluso la concesión de arresto domiciliario de Fujimori padre, quien desde 2009 cumple una condena de 25 años por crímenes de corrupción y lesa humanidad.

Esa posibilidad ya había sido planteada por el propio PPK.

Keiko vio debilitar su candidatura en los últimos días debido a vinculaciones de su entorno más cercano con denuncias por casos de corrupción, lavado de dinero y narcotráfico.

Sus adversarios instalaron la idea que, si ella ganaba, se institucionalizaba un “narcoestado” y retornaba el fujimorismo, 16 años después de que su padre huyera a Japón y renunciara por fax a la presidencia, poniendo fin a su gobierno de diez años.

“Tenemos la gran responsabilidad de establecer diálogos y consensos sin odios”, dijo la fujimorista Salgado.

Keiko reconstruyó su imagen pública buscando transmitir nuevos valores en un intento de distanciarse de la autocracia de su padre, quien el 5 de abril de 1992 dio un autogolpe con el que cerró el Congreso y tomó el control de las instituciones del Estado reeligiéndose dos veces en la presidencia.

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