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Lunes 22 enero de 2018 | Publicado a las 10:49

El Infierno: Soy Luz Arce, la delatora, la traidora, la funcionaria de la DINA y la CNI

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Las memorias de Luz Arce, reeditadas por Tajamar Ediciones, son un importante testimonio de una destacada deportista que militó en el Partido Socialista, fue parte del GAP (grupo de seguridad del Presidente Allende) y, después del golpe, participó desde la clandestinidad en su partido… Hasta que cayó detenida por la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional, dirigida por el coronel Manuel Contreras).

“Llévense a esa huevona. No está quebrada. Aún tiene reservas mentales”, cuenta Luz Arce que le gritó Miguel Krassnoff varias veces (pp 197). Pero la quebraron, y al punto de transformarla, como ella misma se autodefine, en “basura”.

A partir de ese momento, el nombre de Luz Arce despertará sentimientos y reacciones encontradas. Casi todos negativos hacia ella. Luego de sufrir torturas atroces y de ser violada en diversas ocasiones, Luz Arce empieza a delatar, a colaborar, sale a “porotear” (es llevada a reconocer a militantes en rondas a la calle o en supuesto puntos de encuentro entre militantes en la clandestinidad) y da, entonces, el paso más complejo y cuestionable: empieza trabajar en la DINA y en su sucesora, la CNI (Central Nacional de Informaciones), primero haciendo un diccionario de términos marxista hasta llegar a portar armas y a tener relaciones sexuales y sentimentales con integrantes de esos organismos de represión.

“El olvido no existe” (pp 420)

Luz Arce no deja indiferente a (casi) nadie. Es un personaje contradictorio, extremo, inasible. Lleno de miedos, de debilidades. Un ser lleno de fracturas, que estuvo años tratando de sobrevivir -¿a cualquier precio?- sabiendo que podía ser asesinada cualquier día (Todo ello con el peso de tener un hijo que no podía ver, no podía sustentar). Que era buscada por la Vicaría de la Solidaridad y organizaciones de Derechos Humanos para que diera testimonio en tribunales.

El Infierno es un testimonio muy valiente, donde Luz Arce se expone en forma descarnada, más allá de lo que la gran mayoría de nosotros haríamos. Expone su vida privada, íntima, con sus mayores contradicciones.

Su testimonio sobre las detenciones y torturas, sobre detenidos e integrantes de la DINA y la CNI son complementarios a las de otras víctimas. Pero su proceso para transformarse en integrante de esos organismos, su relato sobre cómo funcionaban esas organizaciones criminales, el trato hacia las mujeres (hacia ellas como a funcionarias uniformadas y civiles) y tener relaciones sentimentales con represores es casi único (tiene relación con el documental La flaca Alejandra, con quien y junto a “Carola” formaron un trío de mujeres que luego de ser torturadas colaboraron y llegaron a ser funcionarias de la DINA y la CNI). También es valioso su relato de cómo salió de la CNI y el proceso para llegar a dar testimonio en forma voluntaria a la Comisión de Verdad y Reconciliación y en Tribunales.

El Infierno son las memorias, hasta 1993, de Luz Arce. En este sentido, y en especial dada las circunstancias que vivió, es subjetivo, puede que contenga interpretaciones muy parciales de los hechos e incluso que caiga en errores, comprensibles en por las condiciones en que estuvo. Lo anterior es el marco, y le da más valor como testimonio en relación a esos hechos, a sus vivencias y a los procesos humanos, psíquicos y espirituales que vivió.

Leer El Infierno de Luz Arce es una experiencia fuerte, provocadora, donde el lector se preguntará periódicamente sobre la condición humana, la historia reciente del país y sobre si mismo. Sobre las capacidades y límites de cada uno, sabiendo que será un proceso mental, intelectual, muy distante a las vivencias que enfrentó Luz Arce y muchas víctimas.

Un gran documento que vuelve a editarse después de 25 años que, lamentablemente, no fue complementado ni por su autora (comprensible) ni por la editorial (por ejemplo con notas al pie de página que den información que en ese momento no existía, o explicando algún error o confusión de la autora, etc.).

Con todo, un texto que abre heridas (que es la mejor forma de sanarlas), que muestra hechos y una realidad muy dolorosa de nuestra historia, un puente para pensar y discutir sobre la condición humana, sobre nuestras fortalezas y debilidades, y sobre la capacidad de resiliencia, de sobrevivir, de reinventarse, de reencontrarse (para quienes creemos en su honestidad al escribir y en su proceso de sanación).

El Infierno

Luz Arce
Ediciones Tajamar
Santiago de Chile, noviembre de 2017

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